Ciencia
Los dinosaurios bebés fueron una presa común para depredadores del Jurásico
- Según un estudio
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Los bebés y los saurópodos muy jóvenes (herbívoros de cuello y cola largos que en la edad adulta fueron los animales más grandes que alguna vez caminaron sobre la tierra) se convirtieron en depredadores clave para el sustento alimentario en el Jurásico tardío.
Esa es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores de instituciones de Canadá, Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido, y publicado en ‘New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin’.
La investigación se basa en datos de fósiles depositados hace 150 millones de años en la Formación Morrison (oeste de Estados Unidos), una prominente secuencia de roca sedimentaria del Jurásico Superior (de entre 156 y 147 millones de años de antigüedad) que abarca 1,5 millones de kilómetros cuadrados.
Conocida como la fuente más fértil de fósiles de dinosaurios de Norteamérica, esa zona contiene enormes depósitos de lutita, arenisca y caliza procedentes de antiguos ríos y llanuras aluviales.
‘RED ALIMENTARIA’
El estudio traza una ‘red alimentaria’ de la época con esos datos para formar una red gigantesca de quién comía qué y quién comía a quién.
El equipo de investigación descubrió que los saurópodos muy jóvenes, relativamente indefensos y abandonados a su suerte por sus enormes padres, constituían una importante fuente de alimento para múltiples carnívoros.
“Los saurópodos adultos, como el Diplodocus y el Brachiosaurus, eran más largos que una ballena azul. Cuando caminaban, la tierra temblaba. Sin embargo, sus huevos medían apenas 30 centímetros de ancho y, una vez eclosionados, sus crías tardaban muchos años en crecer”, explica Cassius Morrison, investigador de la University College de Londres (Reino Unido).
Morrison añade: “El tamaño por sí solo haría difícil para los saurópodos cuidar sus huevos sin destruirlos, y la evidencia sugiere que, al igual que las tortugas bebés de hoy, los saurópodos jóvenes no eran cuidados por sus padres”. “La vida era barata en este ecosistema y depredadores como el ‘Allosaurus’ probablemente se alimentaban del consumo de estos saurópodos bebés”, subraya.
CANTERA
El equipo de investigación utilizó registros fósiles de la Cantera de Dinosaurios Dry Mesa (Colorado), donde se depositó una colección notablemente rica de fósiles de dinosaurios a lo largo de un lapso de hasta 10.000 años, incluyendo al menos seis especies de saurópodos (entre ellos un Diplodocus, un Brachiosaurus y un Apatosaurus).
Para determinar quién comía qué, los investigadores utilizaron datos existentes como el tamaño de los dinosaurios, el desgaste de sus dientes, la abundancia de ciertos isótopos en los restos y, en algunos casos, el contenido fosilizado de su estómago que revelaba su última comida.
Luego, trazaron un mapa de la red alimentaria de la época -es decir, todos los vínculos posibles entre los dinosaurios, otros animales y plantas- con una resolución mayor que la realizada anteriormente para los dinosaurios y con la ayuda de un software que normalmente se utiliza para los ecosistemas modernos.
TIRANOSAURIO
El equipo concluye que los saurópodos tenían un papel clave en este ecosistema, con sustancialmente más vínculos con plantas y animales que el otro grupo principal de dinosaurios vegetarianos, los ornitisquios (herbívoros como el Stegosaurus acorazado, que eran presas más peligrosas).
“Los saurópodos tuvieron un impacto drástico en su ecosistema. Nuestro estudio nos permite medir y cuantificar por primera vez su papel”, recalca Morrison.
Los investigadores observaron que 70 millones de años después, durante la época del Tyrannosaurus Rex, menos saurópodos que proporcionaban presas fáciles pueden haber ayudado a desencadenar las adaptaciones evolutivas (mayor fuerza de mordida, mayor tamaño, mejor visión) que permitieron a ese tiranosaurio cazar animales más grandes y peligrosos, como un Triceratops, que estaba armado con tres grandes cuernos.
"Los depredadores máximos del Jurásico tardío, como el Allosaurus o el Torvosaurus, pueden haber tenido más facilidad para adquirir alimentos en comparación con el T. Rex millones de años después”, indica William Hart, de la Universidad de Hofstra (Estados Unidos).
Algunos fósiles de Allosaurus muestran signos de lesiones bastante terribles -por ejemplo, causadas por la cola puntiaguda de un Stegosaurus- que sanaron y otras que no. Sin embargo, la abundancia de presas fáciles, como saurópodos jóvenes, pudo haber permitido que los alosaurios heridos sobrevivieran.
(SERVIMEDIA)
30 Ene 2026
MGR/clc


