Vivienda
Dos meses de alquiler de verano en la Costa Brava superan los ingresos de un año completo en Girona capital
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El portal inmobiliario pisos.com ha analizado la rentabilidad del alquiler en las principales costas españolas frente a la de las capitales de provincia y el resultado apunta a una realidad cada vez más consolidada.
Ocho semanas de alquiler vacacional al año en el litoral español generan más de la mitad de los ingresos que produce un piso arrendado durante todo el año en su capital de referencia y, en casos extremos, dos meses estivales en la Costa Brava superan los ingresos de un año completo en Girona capital.
Así se desprende de un análisis difundido este martes por Pisos.com, que refleja que tres zonas concretas —Costa Brava, Baleares y Costa de la Luz— logran una proporción entre el 94% y el 118% superior a la capital de referencia correspondiente.
Mientras la rentabilidad de las capitales se calcula sobre doce mensualidades de alquiler, la del litoral se obtiene con los ingresos de julio y agosto, los dos meses en los que estas viviendas se comercializan de forma efectiva. De ahí que las capitales de provincia se muevan en una horquilla que llega hasta el 7,98%, mientras las costas oscilan entre el 1,79% y el 4,04%. El porcentaje mide realidades distintas en cada caso.
La singularidad del producto costero está precisamente en ese desfase. Quien adquiere una vivienda junto al mar suma un retorno económico durante el verano y un retorno de uso durante el resto del año, ya que cualquier fin de semana, puente o escapada fuera de temporada alta se convierte en una estancia sin coste de alojamiento. "El propietario del litoral firma dos contratos con la misma vivienda, uno con el mercado durante ocho semanas y otro consigo mismo durante los diez meses restantes, y la rentabilidad únicamente recoge el primero", señaló Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com.
El análisis identifica un amplio grupo de zonas donde el verano aporta más del 50% del alquiler anual en la capital correspondiente. La Costa del Sol genera 13.128 euros en julio y agosto, un 70,3% de los 18.664 euros que produce un año completo en Málaga. En Canarias, los 9.640 euros del verano equivalen al 64,1% de los 15.041 euros anuales de Santa Cruz de Tenerife y al 57,4% de los 16.808 euros de Las Palmas de Gran Canaria.
El patrón se repite a lo largo del arco mediterráneo. La Costa Blanca alcanza 9.088 euros, el 61,8% del alquiler anual en Alicante (14.707 euros), y la Costa de Azahar suma 6.800 euros, un 60,7% de los 11.205 euros de Castellón de la Plana. También superan el umbral la Costa Dorada (7.960 euros, el 55,8% de los 14.264 euros de Tarragona), la Costa Cálida (6.376 euros, el 53,7% de los 11.869 euros de Murcia) y las Rías Baixas (5.440 euros, el 51% de los 10.673 euros de Pontevedra).
"El listón del comprador de segunda residencia se ha rebajado y eso ha ampliado el mercado. Hoy basta con que el verano cubra el IBI, la comunidad, los suministros y una parte razonable de la cuota hipotecaria", apuntó Font.
Entre las capitales de provincia bañadas por el mar, Tarragona encabeza el ranking con un 7,98% de rentabilidad, seguida de Castellón de la Plana (7,13%) y Murcia (7,08%), tres plazas con precios de adquisición contenidos —178.772 euros, 157.228 euros y 171.662 euros por cada 100 metros cuadrados, respectivamente— y una demanda residencial sostenida durante todo el año.
En el extremo contrario aparecen Donostia-San Sebastián (3,86%), Girona (4,39%) y Palma (4,41%), penalizadas por un coste de entrada muy elevado. La capital guipuzcoana exige 664.574 euros por 100 metros cuadrados, casi cuatro veces lo que cuesta la misma superficie en Tarragona. "Las ciudades que encabezan la clasificación deben su posición a un precio de entrada que se mantuvo contenido durante el último ciclo. En cuanto ese diferencial se estreche, el orden de la tabla se moverá", explicó el director de Estudios.
(SERVIMEDIA)
18 Ago 2026
DMM/pai


