Fisioterapia

La ecografía cuestiona que los hipopresivos cierren la separación abdominal

Madrid
SERVIMEDIA

La Agrupación Española de Diástasis Abdominal (AEDA) advirtió de que la ecografía está cuestionando la creencia de que los ejercicios hipopresivos sirven para cerrar la separación abdominal. La entidad señaló que, por el momento, no existe evidencia científica sólida de que esta técnica reduzca la distancia entre los dos músculos rectos del abdomen y recomendó una valoración profesional individualizada antes de indicarla como tratamiento.

La diástasis abdominal se produce cuando la línea alba, el tejido que une los músculos rectos del abdomen en la parte central, se distiende por un aumento repetido o prolongado de la presión abdominal. Esto provoca que ambos músculos se separen más de lo habitual.

Una de las causas más comunes de esta alteración es el embarazo, aunque también puede aparecer por obesidad, tos crónica, estreñimiento, levantamiento frecuente de cargas pesadas o ejercicios abdominales mal realizados.

Los hipopresivos son ejercicios posturales y respiratorios que combinan estiramiento axial, trabajo del diafragma y apnea respiratoria mediante posturas y respiraciones concretas. AEDA reconoció en un comunicado este lunes que pueden aportar beneficios en el control del ‘core’, la postura, la musculatura profunda del abdomen o el suelo pélvico, pero insistió en que "esos posibles efectos no equivalen a una reducción demostrada de la separación abdominal".

RIESGOS DE EMPEORAMIENTO

La agrupación sostuvo que “prescribir hipopresivos como tratamiento universal de la diástasis de rectos no solo carece de evidencia sólida para reducir la separación interrectal, sino que la apertura costal característica de esta técnica puede, en determinados casos, aumentarla”.

El fisioterapeuta Rafael Vicetto, experto de AEDA, explicó que “el hipopresivo implica una apertura de la caja torácica (el llamado ‘flare’ costal) que genera tracción lateral sobre la línea alba”. “En pacientes con diástasis activa y tejido conectivo laxo, esta tensión puede aumentar la separación interrectal en lugar de reducirla”, añadió.

AEDA citó un ensayo clínico aleatorio publicado en el ‘Brazilian Journal of Physical Therapy’, en el que mujeres posparto con diástasis confirmada por ecografía realizaron durante 12 semanas un programa de entrenamiento hipopresivo o permanecieron en un grupo control sin ejercicio.

Según la entidad, los resultados mostraron que los cambios en la distancia interrectal fueron similares en ambos grupos. Las mujeres que realizaron hipopresivos sí mejoraron la función abdominal subjetiva y algunos síntomas relacionados con alteraciones del suelo pélvico, pero "no redujeron la separación abdominal más que quienes no realizaron actividad física".

TRATAMIENTO PERSONALIZADO

Por ello, AEDA defendió que la diástasis abdominal debe abordarse con una valoración individualizada por parte de profesionales fisioterapeutas o cirujanos especializados, que puedan determinar el tratamiento más adecuado en cada caso.

La agrupación subrayó que el problema no es considerar los hipopresivos como un ejercicio con posibles beneficios, sino convertirlos en una “receta única” para tratar la diástasis. “El problema es la extrapolación: convertir un beneficio parcial en una receta única para la diástasis es un error clínico que terminan pagando las pacientes”, concluyó.

La diástasis abdominal no debe abordarse solo como una cuestión estética, porque puede afectar a la funcionalidad global del abdomen, la postura, la estabilidad del tronco y el suelo pélvico. AEDA defendió que, en muchos casos leves o moderados, la fisioterapia especializada puede ser la primera opción, con un trabajo centrado en la activación del transverso abdominal, la integración del suelo pélvico, el control de la presión intraabdominal y la reeducación del movimiento.

ECOGRAFÍA PARA NO TRATAR 'A CIEGAS'

La ecografía aparece como una herramienta clave para evitar tratamientos “a ciegas”, ya que permite medir con precisión la separación entre los rectos, valorar la funcionalidad de la pared abdominal y seguir la evolución del tratamiento.

La cirugía no es siempre necesaria. AEDA informó que no todas las diástasis requieren intervención quirúrgica y que esta opción queda reservada para casos en los que existe daño estructural de la pared abdominal o persisten síntomas y limitaciones funcionales tras un tratamiento intensivo de fisioterapia.

Otro punto útil es la prevención durante el embarazo. Aunque la diástasis puede formar parte de la adaptación fisiológica de la pared abdominal durante la gestación, los especialistas indicaron que sí puede reducirse su impacto mediante el control de los aumentos de presión abdominal en gestos cotidianos, como levantarse de la cama, realizar determinados ejercicios o manejar el estreñimiento.

(SERVIMEDIA)
15 Jun 2026
EDU/gja