Ucrania
Educo denuncia que los niños ucranianos sufren problemas una pérdida educativa de 14 meses por las alertas aéreas
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La ONG de infancia y educación Educo advierte de que las alertas aéreas constantes por amenazas de bombardeos están afectando la educación de los niños de Ucrania, así como su salud mental. En la mitad de las provincias del país, estas alertas han superado las 4.000 horas acumuladas y, en zonas de primera línea, han rebasado las 10.000, lo que equivale a 14 meses lectivos.
“Cuatro años después del inicio de la invasión rusa, la infancia en Ucrania no solo ha perdido más de un año de clases, sino que su día a día se ha visto asaltado por alarmas constantes, con el consiguiente deterioro de su bienestar emocional y su salud mental”, señala Paula San Pedro, responsable de incidencia política de Educo.
Desde febrero de 2022, al menos 4.456 centros educativos han sido dañados o destruidos, según datos oficiales. De estos, 4.048 han sufrido daños y 408 han quedado completamente destrozados. Las escuelas ucranianas siguen siendo objetivo de ataques a pesar de que, según el derecho internacional humanitario, deberían ser espacios protegidos.
Alrededor de 4,6 millones de menores en Ucrania que ven interrumpidas sus clases constantemente por las sirenas. Los efectos ya son visibles en los resultados académicos. Según el informe PISA 2022, el alumnado ucraniano de 15 años presenta un retraso equivalente a 2,5 años en lectura y 1,5 en matemáticas respecto a la media de la OCDE.
Este curso 2025/2026, la mitad de los alumnos y alumnas sigue clases de manera presencial, siempre que existan condiciones de seguridad y acceso a un refugio en el propio centro o a menos de 500 metros. Más de un millón continúa exclusivamente en modalidad online, especialmente en zonas cercanas a la línea de frente, mientras que el resto combina ambas fórmulas debido a la limitada capacidad de los refugios.
Cada vez que suena una alerta, las clases se interrumpen y se traslada al alumnado a refugios sin ventanas o bajo tierra donde, en muchos casos, no es posible continuar la enseñanza. De hecho, solo uno de cada tres refugios está preparado para que el alumnado pueda proseguir su actividad. Las condiciones son aún más severas en educación infantil, con menos espacios para refugiarse, que además están poco adaptadas para esta etapa educativa.
“Acabo de llegar del país y he visto cómo en un día laborable cualquiera las sirenas sonaron en todas las regiones Ucrania durante el horario escolar; en más de la mitad, al menos tres veces. Es terrible ver cómo las clases se interrumpen a mitad de frase”, señaló la portavoz.
“Si el ataque es cercano y la electricidad falla, la jornada escolar se suspende hasta el día siguiente. La situación es crítica. Es admirable como, además de tener que resistir el terrible frío del invierno, muchas veces sin nada con que puedan calentar la casa, siguen preocupándose por seguir las clases y estudiar”, agregó.
(SERVIMEDIA)
19 Feb 2026
AHP/gja


