Radón
Las enfermeras del Trabajo exigen una medición real de los niveles de radón
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Las enfermeras del Trabajo exigieron este viernes una medición real de los niveles de radón, un gas radiactivo natural e inodoro que se filtra desde el subsuelo hacia las viviendas y entornos laborales, y cuya exposición prolongada tiene consecuencias respiratorias graves.
Según informó el Consejo General de Enfermería (CGE), el radón está considerado por el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la segunda causa de cáncer de pulmón en España. Se estima que es el responsable del 4% de las muertes por esta enfermedad a nivel nacional después del tabaco, lo que equivale a más de 1.500 fallecimientos anuales.
En fumadores incrementa la probabilidad de cáncer de pulmón hasta 46 veces más. Además, más del 10% de las muertes por cáncer atribuibles al radón se producen en personas no fumadoras.
Este gas se produce de forma natural por la desintegración del uranio presente en suelos y rocas. Al filtrarse a través de grietas, tuberías o materiales de construcción, puede acumularse -de forma silenciosa- en espacios interiores sin que la población lo perciba.
En regiones del norte de España tiene mayor presencia por la existencia de suelos graníticos. En Galicia, Castilla y León, Extremadura o la sierra de la Comunidad de Madrid, y en el caso de Canarias, en las dos islas capitalinas, se pueden encontrar valores por encima de los 300 becquerelios por metro cúbico, el principal límite recomendado a nivel europeo, aunque algunos países miembros adoptaron límites más bajos para los que se determinan requisitos específicos.
ESTRATEGIAS EFICACES
Su detección solo es posible mediante dispositivos específicos, por lo que las enfermeras del Trabajo exigen estrategias eficaces para abordar este grave problema de salud pública, generar así conciencia colectiva y fomentar entornos más saludables.
En este sentido, el presidente del CGE, Florentino Pérez Raya, aseguró que “la evidencia científica demuestra una clara relación entre la exposición al radón en interiores y el cáncer de pulmón. Su impacto en la salud está claramente demostrado, pero la falta de medidas preventivas o la inexistencia de planes de medición eficaces hace que la población se encuentre totalmente desprotegida”.
Por ello, añadió, “las enfermeras exigimos incluir la exposición al radón en las estrategias de prevención del cáncer, así como reforzar la educación sanitaria en materia de riesgos ambientales. Cada medición cuenta y cada centro laboral protegido salva vidas. Como enfermeras recordamos que la prevención comienza con la información y la educación para la salud”.
Uno de los principales problemas asociados al radón es que no produce síntomas detectables a corto plazo. Esto implica retrasos en el diagnóstico, lo que pone en grave riesgo la salud de la población.
PELIGROS PARA LA SALUD
De hecho, la enfermera especialista del Trabajo, María Novoa, remarcó que “cuando se inhala, el radón y sus progenies radioactivos emiten radiación alfa que se deposita en el epitelio broncopulmonar, produciendo daño en el ADN celular y aumentando el riesgo de carcinogénesis. La relación dosis-respuesta es aproximadamente lineal y este efecto se potencia de forma sinérgica con el tabaquismo”.
Por lo tanto, puntualizó, “la gestión del riesgo requiere una respuesta coordinada entre administraciones, servicios de prevención, profesionales sanitarios y ciudadanía, con liderazgo específico de la Enfermería del Trabajo en entornos laborales. Reducir el riesgo real de padecer cáncer es una medida de alto impacto tanto personal, laboral como organizacional y social”.
Recientemente, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) publicaba los municipios que requieren de una actuación prioritaria -aquellos con un elevado potencial geogénico- y establecía directrices para la medición del radón. Para estimar la exposición real recomiendan mediciones integradas de larga duración, mayor o igual a tres meses, con detectores pasivos de trazas situados en ubicaciones representativas.
PREVENCIÓN Y CRIBADOS
“En viviendas, los medidores electrónicos pueden apoyar cribados iniciales, en centros de trabajo se prioriza la metodología reglada y la trazabilidad metrológica. En los centros de trabajo, es necesario contar con unas buenas prácticas de medición”, continuó la experta de Trabajo.
El radón es inodoro, incoloro e insípido, lo que impide su detección sin una medición específica. Por ello, la enfermera de práctica avanzada en Oncología del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid, Raquel Badillo, aseveró que “la detección del riesgo se realiza por la medición de la concentración de la vivienda o espacio interior mediante detectores de radón o campañas de medición en zonas de riesgo”.
En la prevención primaria del cáncer de pulmón se incluyen el control del tabaquismo, la reducción de la exposición al radón y a otros carcinógenos ocupacionales, así como la mejora de la calidad del aire en espacios interiores. Sin embargo, señalaron desde el CGE, no existen programas masivos de cribado de cáncer vinculados al radón en España.
(SERVIMEDIA)
28 Nov 2025
ABG/gja


