Urgencias

Entre 1.600 y 14.000 personas en España padecen reacciones alérgicas graves cada año

MADRID
SERVIMEDIA

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) aseguró este lunes que entre 1.600 y 14.000 personas en España padecen anafilaxias o reacciones alérgicas graves cada año, la mayoría de las veces causadas por alimentos, medicamentos o picaduras de insectos.

Según informó Semes, cada primavera, millones de personas en España se preparan para la llegada del polen y sus efectos habituales: estornudos, congestión o picor de ojos. En este contexto, las anafilaxias se presentan como el mayor riesgo asociado a las alergias, ya que se trata de reacciones graves que pueden poner en peligro la vida en cuestión de minutos.

En España se producen entre 1.600 y 14.000 casos de anafilaxia cada año. Aunque su mortalidad es baja, se trata de un problema creciente y, en muchos casos, evitable si se actúa con rapidez. La anafilaxia puede evolucionar de forma repentina, por lo que reconocerla a tiempo resulta clave para evitar complicaciones graves, indicaron desde Semes.

De hecho, subrayó la vicepresidenta de enfermería de Semes, la doctora Carmen Casal, “la anafilaxia es una reacción sistémica grave que puede comenzar con síntomas aparentemente leves, como picor o ronchas en la piel, pero evolucionar rápidamente hacia dificultad respiratoria, bajadas bruscas de tensión o pérdida de conciencia2. Su progresión puede ser fulminante, lo que la convierte en una auténtica carrera contra el tiempo”.

PRIMAVERA Y ALERGIA

“Pese a la asociación habitual entre primavera y alergia, la mayoría de las anafilaxias no están causadas por el polen”, matizó la experta. “Los desencadenantes varían según la edad: en la infancia y la juventud predominan los alimentos, mientras que en la edad adulta son más frecuentes las reacciones a medicamentos. A ello se suman las picaduras de insectos, cuyo riesgo aumenta con el buen tiempo”.

El aumento de los casos de anafilaxia en los últimos años, especialmente en población infantil, refleja la creciente relevancia de esta patología. En España, la incidencia anual se sitúa entre 3,2 y 30 casos por cada 100.000 habitantes.

Este incremento puso de manifiesto la necesidad de reforzar tanto la formación de los profesionales sanitarios como la capacidad del sistema para abordar de forma segura y eficaz una patología que puede evolucionar rápidamente y comprometer la vida del paciente.

Debido a esto, los errores en su identificación y manejo pueden resultar especialmente peligrosos. Su fácil confusión en sus primeras fases con una reacción leve lleva a un retraso en la actuación adecuada en un momento crítico.

TRATAMIENTO

También es frecuente recurrir a antihistamínicos o corticoides como primera respuesta, pese a que no sustituyen al uso de adrenalina, tratamiento indicado en estos casos.

Además, “una aparente mejoría inicial puede llevar a no acudir a un servicio de urgencias, a pesar de que la reacción puede reaparecer o agravarse horas después2”, señaló la doctora Casal. Todo ello refuerza la necesidad de mejorar la información y la concienciación de la población ante una emergencia que puede evolucionar en cuestión de minutos.

En este contexto, Semes recalcó que la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias permitiría dar una respuesta mucho más adecuada a este tipo de casos, tanto en la atención inmediata como en la educación sanitaria de la población.

Su intervención en los primeros minutos resulta clave para el pronóstico del paciente, mediante la identificación precoz de la anafilaxia, la administración rápida del tratamiento indicado, la monitorización de constantes y el soporte vital, así como la coordinación con el resto del equipo sanitario para garantizar la continuidad asistencial.

(SERVIMEDIA)
27 Abr 2026
ABG/gja