Literatura

La escritora Ale Oseguera reivindica la lectura y rechaza los prejuicios sobre los jóvenes

MADRID
SERVIMEDIA

La escritora y periodista mexicana Ale Oseguera defiende que la lectura puede convertirse en una experiencia social cuando se comparte con otros lectores y rechaza el prejuicio de que los jóvenes leen menos, al considerar que la literatura no entiende de edades y que las diferencias generacionales no impiden encontrar intereses comunes.

Oseguera hizo estas declaraciones en una entrevista con Servimedia tras la publicación este año de ‘Dugongo’, una novela editada por Caballo de Troya, sello de Penguin Randon House, que combina poesía, crónica de viaje y ensayo-ficción a través de la historia de Lula, una migrante mexicana residente en Barcelona que viaja por el Sudeste Asiático mientras afronta el duelo, la depresión y las tensiones familiares.

Oseguera explicó que las noticias sobre los hábitos lectores de los jóvenes le producen “alegría y esperanza”, y destacó especialmente la situación de quienes tienen entre 14 y 24 años. A su juicio, el aumento de personas que leen puede contribuir a reducir la sensación de aislamiento asociada a una actividad que, a diferencia de otras experiencias culturales, suele realizarse en solitario.

“Cuantos más seamos los que leemos, más amigos tendremos”, afirmó la escritora, que comparó la lectura con acudir al cine, donde es habitual compartir posteriormente las impresiones sobre una película. En su opinión, cuantos más lectores haya, mayores serán también las posibilidades de encontrar a otras personas que hayan leído las mismas obras y quieran hablar sobre ellas.

La autora rechazó el prejuicio de que los jóvenes leen menos y lo vinculó con una brecha generacional. “Cuanto más viejos nos hacemos, más cabezotas, y la información nueva nos entra más difícil en la cabeza”, señaló antes de explicar que espera mantener el hábito lector a medida que envejezca y no desarrollar prejuicios hacia las generaciones más jóvenes.

Oseguera recordó además su experiencia en clubes de lectura con personas de distintas edades, desde jóvenes hasta participantes que tienen nietos, para defender que la literatura puede reunir a generaciones diferentes. “La lectura no tiene edad”, sostuvo.

Esta misma idea la trasladó a la escritura, al considerar que tampoco existe una edad concreta para comenzar o desarrollar una trayectoria literaria. “No tiene edad tampoco la escritura, lo que tiene es disciplina, trabajo y una pequeña dosis de talento”, afirmó la autora.

La escritora reivindicó asimismo los clubes de lectura como espacios en los que los participantes pueden hablar de sus experiencias personales a partir de una obra. Explicó que coordina varios en Barcelona y que también participa como lectora, por lo que conoce esta actividad desde ambos lados. A su juicio, encontrar un grupo en el que exista confianza permite compartir “lo que te hizo sentir el libro, si lloraste, si pasaste algo similar”.

Entre los clubes que coordina se encuentra uno dedicado a la literatura migrante y poscolonial, al que acuden personas migrantes, familiares de migrantes y españolas. Oseguera destacó que las historias de migración están presentes de una u otra forma en muchas familias y defendió que estos espacios permiten poner en común experiencias distintas. “Lo bonito del arte y la literatura apela a cosas que no tienen que ver con las diferencias, sino con las similitudes”, señaló.

La escritora Ale Osegura | Foto de Víctor Hodartzape

‘DUGONGO’

Sobre la acogida de ‘Dugongo’, Oseguera describió los meses posteriores a su publicación como un periodo de “mucha alegría, sorpresas y mucha reflexión”. La autora explicó que la novela permite diferentes aproximaciones porque aborda cuestiones diversas y que este periodo le ha llevado a volver sobre algunos de los temas que ya exploró durante su escritura. “Me doy cuenta de que toqué varios temas y hay varios caminos por donde entrarle a la novela”, afirmó.

La novela parte de un punto autobiográfico relacionado con la muerte de su padre, una depresión vinculada al duelo y la pérdida de su trabajo, circunstancias que llevaron a Oseguera a emprender un viaje por el Sudeste Asiático en 2018. “El punto de partida es biográfico. El punto inicial de la protagonista es el mismo que el mío”, explicó. La ruta de Lula reproduce ese recorrido, aunque los acontecimientos narrados contienen una parte importante de ficción.

La escritora quiso profundizar además en las relaciones familiares después de la pérdida de uno de sus pilares y trasladar a la obra cuestiones relacionadas con su propia experiencia como migrante. “Siendo migrante es algo que tengo en la cabeza, hace veinte años que tengo una relación a distancia con mi familia”, señaló.

El viaje sirve también para explorar la realidad de Malasia y las relaciones entre turismo, cultura y geopolítica. Oseguera explicó que quiso poner por escrito “la belleza, riqueza y contradicciones” de este país y plantear por qué existe un conocimiento limitado del Sudeste Asiático. También reflexionó sobre el comportamiento de quienes visitan lugares turísticos masificados y sobre la posición que ocupa el visitante dentro de los problemas que puede criticar en su propia ciudad.

La autora explicó que inicialmente contempló otros formatos, como el ensayo o el libro de crónicas, pero finalmente optó por la novela porque consideraba que podía tener un recorrido más prolongado en el tiempo y permitir una aproximación emocional y sensorial a una cultura. Para construirla recurrió a numerosas lecturas y fuentes. “Me gusta mucho documentarme en todos los sentidos”, afirmó, y añadió que la investigación sobre los países visitados, la geopolítica y las decisiones personales de los personajes ocupó buena parte del proceso creativo.

Entre sus referencias estuvieron las crónicas de viajes de Martín Caparrós, la obra poética y narrativa de Cristina Rivera Garza y trabajos de autores de Malasia, entre ellos un ensayo de Tash Aw. “La documentación me pierde y leo mucho”, explicó.

TRAYECTORIA

Oseguera nació en Guadalajara (México) en 1982 y vive en Barcelona desde 2006. Es escritora, periodista y performer, y ha publicado varios poemarios y la novela ‘Realidad en mono’. Su recorrido creativo comenzó con los cuentos y continuó con la poesía, el periodismo y la novela, una trayectoria que también explica el carácter híbrido de ‘Dugongo’.

La autora explicó que su primera novela no quedó encuadrada en un subgénero concreto y que siempre la percibió próxima a la literatura juvenil. Su interés por mezclar formatos se mantiene en su trabajo actual. “Las novelas me gustan sin subgénero porque me gusta mezclar”, afirmó.

Oseguera trabaja actualmente en dos proyectos que avanzan lentamente debido a sus obligaciones laborales. Uno de ellos, junto a la poeta Paloma Chen, relacionado con los viajes y la identidad. El segundo es una novela todavía en proceso de gestación y sobre la que, según explicó, todavía no sabe exactamente cómo definirse, aunque tendrá una dimensión política.

Además de su actividad literaria, coordina desde 2019 la sección de poesía del programa ‘Todos somos sospechosos’ de Radio 3 y varios clubes de lectura en Barcelona. Su actividad en estos espacios forma parte de una trayectoria en la que la literatura aparece vinculada tanto a la creación individual como al intercambio con otros lectores.

(SERVIMEDIA)
19 Sep 2026
JNV/fcm/mag