Laboral

España debe elevar en 1,4 puntos la productividad para compensar la caída del PIB por el ‘invierno’ demográfico

- Según un estudio publicado por el Instituto Santalucía

MADRID
SERVIMEDIA

El envejecimiento de la población y la baja natalidad en España van a reducir la población activa y amenazarán el crecimiento del producto interior bruto (PIB), lo que exigirá elevar la productividad en 1,4 puntos anuales para mantener los ritmos históricos de crecimiento, según el informe ‘Demografía y productividad: cómo el envejecimiento de la población condiciona el crecimiento económico’, publicado este lunes por el Instituto Santalucía.

El estudio, elaborado por el asesor de la Dirección General de Economía, Estadística e Investigación del Banco de España y profesor asociado en la Universidad de Alcalá, Juan Francisco Jimeno, concluye que la disminución de la natalidad y el aumento de la longevidad están reduciendo el peso de la población en edad de trabajar y elevando la edad media de la fuerza laboral, un doble fenómeno que “lastra” el crecimiento del PIB per cápita y plantea un reto de “primer orden” para la productividad, la innovación y el relevo generacional.

El informe descompone el crecimiento del PIB per cápita en tres motores: productividad por hora trabajada, horas por ocupado y ratio ocupados/población total. Y el principal hallazgo es que la demografía impacta directamente sobre este último. Entre 1996 y 2023, el aumento de la ratio ocupados/población aportó 1,06 puntos porcentuales al crecimiento medio anual del PIB per cápita (1,59%), frente a 0,65 puntos de la productividad, mientras que las horas por ocupado restaron 0,12 enteros Con el cambio demográfico previsto, el llamado “dividendo demográfico” pasará a ser negativo.

En concreto, las proyecciones apuntan a una caída de 0,7 puntos de media anual entre 2025 y 2050. Es decir, que para mantener ritmos de crecimiento similares a los del pasado sería necesario elevar en 1,4 puntos la tasa de crecimiento de la productividad, manteniendo constantes las horas por ocupado.

El informe señala que la reducción del número de jóvenes que se incorporan al mercado laboral coincide con la jubilación de las generaciones del baby boom. La consecuencia es más que lógica: las altas de pensiones de jubilación han pasado de alrededor de 200.000 a más de 300.000 al año y seguirán aumentando. Este desajuste genera dificultades de relevo en numerosos sectores y tipos de empresa, con especial incidencia en actividades intensivas en conocimiento e I+D.

PRODUCTIVIDAD

Paralelamente, los estudios a nivel nacional e internacional sugieren que la productividad individual crece más al inicio de la carrera profesional que al final (perfil en U invertida con máximo entre 40 y 49 años). Cuando aumenta el peso relativo de los trabajadores de mayor edad, el agregado de productividad tiende a crecer menos por el conocido como “efecto composición”. Además, en economías más envejecidas se observan menores tasas de crecimiento de la productividad por factores adicionales: menor acumulación de capital humano, menos innovación y barreras a la movilidad y promoción de los jóvenes (el “efecto tapón”).

Dado que revertir la baja natalidad es improbable en el corto y medio plazo, el informe identifica a la inmigración como la principal vía para rejuvenecer la población activa y sostener el dinamismo económico. Pero para evitar la ocupación masiva de puestos de escaso valor por parte del talento extranjero, la integración laboral plena (con acceso a formación, promoción y condiciones adecuadas) es determinante para que la inmigración aporte productividad y empleo en el largo plazo.

“Igualmente, la complementariedad entre generaciones dentro de las empresas se revela más estratégica que nunca: los programas de mentoría bidireccional (jóvenes que aceleran la adopción digital y sénior que transmiten capital humano específico), documentación de procesos, rotación planificada y jubilación flexible ayudan a conservar conocimiento, mitigar el riesgo de cuellos de botella y sostener la productividad en entornos de cambio”, prosigue el estudio.

El trabajo de Jimeno apunta una agenda de actuación coordinada para empresas y administraciones, a través de la elevación sostenida de la productividad, una gestión eestión estratégica del talento, con planificación de sucediones, y refuerzo de políticas formativas y de flujos migratorios.

“El reto demográfico no es una estadística: ya condiciona el crecimiento, la capacidad de innovar y de mantener la cohesión social. Si queremos proteger el bienestar de una sociedad que vive más y mejor, necesitamos elevar la productividad de forma sostenida, integrar con éxito el talento inmigrante y aprovechar la colaboración entre generaciones dentro de las empresas”, declaró el director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez, tras la publicación del estudio.

(SERVIMEDIA)
24 Nov 2025
DMM/gja