Automoción
Especialistas en mecanica recomiendan revisar los limpiaparabrisas ante la llegada del frío
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Coincidiendo con llegada del otoño, la bajada de las temperaturas y las lluvias, especialista en mecánica han recordado la importancia de revisar el estado de los limpiaparabrisas, ya que la visibilidad depende en buena medida del estado de estas escobillas.
Señalaron que unas escobillas desgastadas dejan rayas, zonas sin limpiar o una película de agua que dificulta la conducción, especialmente de noche y a velocidad de autovía. La revisión requiere pocos minutos y, en la mayoría de los vehículos, el propio conductor puede realizar la sustitución.
La escobilla es un elemento de desgaste. Con lluvia frecuente, el sistema funciona durante más horas y la goma roza de forma continua un cristal en el que se acumulan arena, polvo y suciedad de la calzada. Además, después del verano la goma suele llegar más rígida a causa de la exposición al sol. En zonas de interior y puertos de montaña, las heladas nocturnas pueden dejar la escobilla adherida al parabrisas; si se acciona el sistema en ese estado, el borde de goma se deteriora.
Este desgaste se manifiesta en el propio cristal. Antes de sacar conclusiones, conviene limpiar bien el parabrisas, ya que los restos de cera o grasa producen síntomas similares. Si incluso con el cristal limpio hay rayas finas en la zona, franjas sin limpir; o saltos, vibración o chirridos lo más probable es que la escobilla haya llegado al final de su vida útil.
En algunos casos, si la causa no está en las escobillas, puede que haya una avería que afecta al mecanismo o al circuito eléctrico. Si el sistema no responde al accionar la palanca puede tratarse de un fusible fundido, un cable dañado o un fallo del mando; si el motor emite un zumbido, pero los brazos no se mueven es posible que exista desgaste en el engranaje o en la unión entre el eje y el brazo; y si no funcionan algunas velocidades o el modo intermitente, el origen suele estar en el relé o en el interruptor.
Además, si los brazos se mueven con lentitud, la suciedad o la corrosión del varillaje pueden dificultar el movimiento. Para identificar el origen del fallo, resulta útil saber qué piezas forman el limpiaparabrisas y por qué se averían con el uso. Aun así, en estas situaciones es aconsejable acudir a un taller. Conviene recordar, además, que el funcionamiento de este sistema y del lavaparabrisas se comprueba en la ITV.
Para comprar la escobilla correcta es necesario conocer su longitud, su tipo y su sistema de anclaje. En muchos modelos, la escobilla del conductor y la del acompañante tienen medidas distintas, que pueden consultarse en el manual, midiendo las actuales o buscando por modelo y versión en un catálogo de recambios.
Las escobillas convencionales tienen un armazón metálico articulado, mientras que las planas reparten la presión de forma más uniforme y suelen ofrecer mejor resultado a alta velocidad. En cuanto al anclaje, el gancho en forma de «U» es el más habitual, aunque existen otros, como Top Lock, Side Lock o Pin Lock. Tampoco debe olvidarse la escobilla trasera, presente en muchos compactos, monovolúmenes y SUV.
El proceso de montaje se puede ver en este vídeo tutorial de AUTODOC sobre cómo cambiar las escobillas del limpiaparabrisas, ya que muestra cada paso con detalle, desde la apertura del anclaje hasta la sustitución de la escobilla trasera.
Durante la operación, el brazo conserva la tensión del muelle. Si se suelta sin escobilla, puede golpear el parabrisas y dañarlo, por lo que se recomienda colocar una toalla doblada sobre el cristal.
Muchos fabricantes recomiendan revisar las escobillas aproximadamente una vez al año, aunque el criterio decisivo es su estado. Las delanteras deben sustituirse siempre en pareja. Para que el recambio dure toda la temporada, conviene seguir algunas pautas: no accionar el limpiaparabrisas sobre un cristal seco y sucio sin utilizar líquido; mantener lleno el depósito del lavaparabrisas con un producto de calidad, apto para bajas temperaturas si circula por zonas con heladas; limpiar periódicamente las escobillas con agua o jabón para coches sin cera; retirar la escarcha y la nieve antes de poner en marcha el sistema y comprobare que las escobillas no están adheridas al cristal; y evitar dejar los brazos levantados durante largos periodos, ya que el muelle puede perder tensión.
(SERVIMEDIA)
28 Oct 2026
s/gja


