Salud
Los especialistas piden que el asma infantil no se trate sólo cuando aparecen los síntomas
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La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap) subrayó que muchas crisis de asma se podrían prevenir con un buen control, revisiones periódicas y un uso correcto de los inhaladores, por lo que insistió en que esta enfermedad en niños no debe tratarse sólo cuando aparecen los síntomas.
Con motivo de la celebración el 5 mayo del Día Mundial del Asma, la Sociedad de Inmunología Clínica informó de que el asma es una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes en la infancia. Se caracteriza por una inflamación persistente de las vías respiratorias que puede provocar tos, pitos (sibilancias), presión en el pecho, sensación de ahogo o dificultad para respirar.
En España, se estima que alrededor de un 10% de los niños y adolescentes la padecen. Aunque los síntomas pueden ser leves o intermitentes, un mal control de la enfermedad puede desencadenar crisis graves que afectan al bienestar del niño y de su entorno familiar.
La mejor forma de controlarla es seguir un tratamiento antiinflamatorio diario, que permita mantener la inflamación bajo control y prevenir exacerbaciones. Por ello, la organización médica subrayó la necesidad urgente de garantizar el acceso y el uso adecuado de inhaladores antiinflamatorios.
Además, los expertos indicaron que el asma va más allá de los episodios de síntomas evidentes. Las crisis asmáticas marcan los momentos de mayor intensidad, pero no explican por sí solas el funcionamiento de la enfermedad.
PROCESO INFLAMATORIO
En este sentido, señaló el pediatra y jefe de la sección de Alergología del Hospital Sant Joan de Déu y coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la Seicap, el doctor Jaime Lozano Blasco, que “son los episodios que más alertan a las familias, pero no siempre coinciden con todo lo que está ocurriendo en los bronquios. Aunque el niño se encuentre aparentemente bien, el proceso inflamatorio puede mantenerse”.
En una crisis asmática, los bronquios se estrechan y se inflaman y, además, pueden acumularse secreciones en su interior, lo que dificulta el paso del aire y provoca los síntomas característicos de la enfermedad.
Sin embargo, indicó el coordinador de la Unidad de Alergología y Neumología Pediátrica del Hospital Reina Sofía de Córdoba y presidente de la Seicap, el doctor Javier Torres Borrego, que “estos episodios no aparecen de forma aislada, sino en el contexto de una enfermedad que requiere un seguimiento continuado y un enfoque preventivo para evitar recaídas y problemas a largo plazo”.
ASMA Y CRISIS
Precisamente por esta diferencia entre el asma y sus crisis, el uso exclusivo de la medicación de rescate, como los broncodilatadores, no permite controlar adecuadamente la enfermedad. Estos fármacos pueden aliviar los síntomas de manera rápida y temporal, pero no actúan sobre el problema de fondo.
“En pacientes con síntomas infrecuentes o leves pueden ser útiles en momentos concretos, pero con frecuencia se tiende a infravalorar la enfermedad. El uso exclusivo de la medicación de rescate se asocia a un mayor riesgo de crisis graves y a una peor evolución del asma”, añadió el doctor Torres.
“La aparición frecuente de tos, pitidos, sensación de presión en el pecho, dificultad para respirar, despertares nocturnos o la necesidad habitual de recurrir a la medicación de rescate son indicadores de que el asma no está adecuadamente manejada”, señala el doctor Jaime Lozano Blasco.
Tampoco deben normalizarse las limitaciones al realizar actividades cotidianas como subir escaleras, correr para coger el autobús o reírse a carcajadas, agregó el doctor Javier Torres Borrego.
NO PODER RESPIRAR
En los niños con asma, las vías respiratorias son especialmente sensibles, por lo que estímulos habituales como el aire frío o respirar por la boca pueden desencadenar estos episodios.
Cuando esta situación se repite con frecuencia es una señal clara de que conviene revisar el manejo de la enfermedad. De lo contrario, algunos niños y adolescentes acabarán limitando o evitando la actividad física y asumen estas restricciones como inevitables.
Sin embargo, como recordó el doctor Lozano, “hoy en día existen suficientes herramientas para que cualquier niño o adolescente con asma pueda jugar, hacer deporte y beneficiarse de todas las ventajas de estas actividades, siempre que la enfermedad esté bien controlada”.
(SERVIMEDIA)
03 Mayo 2026
ABG/mmr


