Ictus

La estimulación medular eléctrica permitió mover mejor brazos y manos a varias personas años después de un ictus

- Los pacientes aumentaron hasta un 55% la fuerza de agarre con la activación de electrodos cervicales

Madrid
SERVIMEDIA

La estimulación eléctrica de la médula espinal cervical puede mejorar de forma inmediata la fuerza, la movilidad y la rigidez muscular de brazos y manos en personas con secuelas crónicas de ictus, según un ensayo piloto dado a conocer este lunes y publicado en 'Nature Medicine'.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EEUU), probó esta tecnología en siete pacientes con debilidad motora grave años después del accidente cerebrovascular y observó una mejora media del 32 % en la fuerza del brazo cuando la estimulación estaba activada.

La estimulación eléctrica de la médula espinal "puede ayudar a mover mejor brazos y manos incluso años después de sufrir un ictus", según este ensayo clínico piloto realizado por investigadores de la Facultad de Medicina dela citada universidad. El trabajo analizó el uso de estimulación epidural cervical de la médula espinal, una técnica que consiste en "implantar electrodos finos en la zona del cuello de la médula para enviar señales eléctricas dirigidas a los circuitos nerviosos que participan en el movimiento del brazo y de la mano". El objetivo no era reparar directamente la lesión cerebral causada por el ictus, sino "facilitar que las conexiones residuales entre el cerebro, la médula y los músculos funcionen de forma más eficiente".

El ensayo incluyó a siete personas con hemiparesia crónica posterior a un ictus, es decir, con debilidad o parálisis parcial de un lado del cuerpo mantenida en el tiempo. Todos los participantes presentaban déficits motores profundos en el brazo y la mano. Durante cuatro semanas, los investigadores implantaron dos electrodos en la médula cervical y evaluaron la función motora con la estimulación encendida y apagada.

Los resultados mostraron que, con la estimulación activada, la función motora mejoró de forma inmediata "con independencia de la gravedad inicial de la afectación". De media, los participantes registraron una mejora de 5,6 puntos en la escala Fugl-Meyer, una herramienta clínica utilizada para evaluar la recuperación motora tras un ictus.

El estudio también observó mejoras específicas en distintos movimientos. La fuerza aumentó de media un 28 % en la flexión del hombro, un 35 % en la extensión del codo, un 34 % en la flexión del codo y un 55 % en la fuerza de agarre. Todos los participantes "mejoraron la fuerza en al menos una articulación cuando la estimulación estaba encendida", según detalla el 'paper'.

DESTREZA Y ESPASTICIDAD

Además de la fuerza, los investigadores detectaron "mejoras en la movilidad general del brazo, la destreza y la espasticidad, que es la rigidez muscular anormal que puede aparecer después de un ictus por la alteración de las vías nerviosas". Según el estudio, la espasticidad se redujo en todos los participantes.

El trabajo se centró principalmente en comprobar la seguridad, la viabilidad y la eficacia preliminar de la intervención. Los autores no notificaron eventos adversos graves y destacaron que la técnica no causó molestias importantes.

El coautor sénior del estudio, profesor asistente de cirugía neurológica en la Universidad de Pittsburgh y director del laboratorio de estimulación de la médula espinal del Rehab Neural Engineering Labs, Marco Capogrosso, explicó que este enfoque está diseñado para ayudar “rápidamente” a las personas a mover mejor los brazos incluso años después de un ictus.

Capogrosso señaló que la estimulación funciona sobre todo como una tecnología de asistencia. Al estimular la médula espinal, los investigadores buscan que "las conexiones que todavía permanecen entre el cerebro y la médula puedan trabajar con mayor eficacia y permitir un movimiento más controlado".

CAUSA DE DISCAPACIDAD

El ictus es una de las principales causas de discapacidad motora en adultos. Muchos supervivientes quedan con debilidad persistente en brazos y manos, lo que limita actividades cotidianas como vestirse, comer, abrir objetos, escribir o realizar tareas domésticas. Según la Universidad de Pittsburgh, "la recuperación de la función del brazo es una de las principales necesidades clínicas no cubiertas para estas personas".

Esta tecnología "podría funcionar en el futuro como una neuroprótesis implantable de uso continuado", más que como una intervención breve de rehabilitación, según los investigadores.

El profesor de Neurología y de Medicina Física y Rehabilitación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y coautor del estudio, George Wittenberg, destacó la importancia clínica de cambios que pueden parecer pequeños desde fuera. Según explicó, incluso "una mejora modesta puede ser relevante si ayuda a una persona a abotonarse una camisa, abrir la mano o recuperar una actividad que le importa".

La tecnología utilizada pertenece a una clase de dispositivos que se emplea desde hace décadas para tratar dolor crónico, aunque en este caso se aplica con otro objetivo: mejorar la comunicación entre los circuitos nerviosos de la médula y los músculos debilitados del brazo y de la mano. Según la Universidad de Pittsburgh, es la primera vez que esta aproximación se prueba para restaurar función del brazo después de un ictus.

El equipo investigador comunicó que ya está en marcha "el reclutamiento para un ensayo clínico ampliado que evaluará los efectos de una estimulación medular más prolongada, tanto sola como combinada con fisioterapia". El objetivo final, según Capogrosso, es "desarrollar una tecnología que pueda utilizarse en la vida diaria y no solo en la clínica".

(SERVIMEDIA)
06 Jul 2026
EDU/gja