Estudio
Un estudio alerta de que una ladera junto al embalse de Rules presenta un riesgo geológico potencial
- Señala que una posible combinación de lluvias prolongadas y un terremoto fuerte podría provocar un desprendimiento de terreno junto al pantano
- Recomiendan instalar inclinómetros y piezómetros para vigilar la evolución de la ladera de El Arrecife y reducir el riesgo potencial para la población
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Un estudio liderado por la Universidad de Granada advierte de que una ladera situada junto al embalse de Rules, en Granada, presenta un riesgo geológico potencial que, en un escenario extremo, podría provocar el desplazamiento de unos ocho millones de metros cúbicos de terreno y generar una gran ola interna de más de 30 metros, con capacidad para alcanzar en torno a 45 metros en la orilla opuesta.
La Universidad de Granada (UG) informó este martes de que la investigación confirmó el peligro geológico en la ladera de El Arrecife, situada junto al embalse de Rules, donde una hipotética combinación de episodios de lluvia prolongados y un seísmo de gran magnitud en fallas cercanas podría activar el desplazamiento completo del terreno y generar una gran ola en la masa de agua, con posible afección a infraestructuras clave de comunicación. Esta presa, inaugurada en 2004, se sitúa en el cauce del Río Guadalfeo, en los términos de Vélez de Benaudalla y Órgiva (Granada).
El trabajo, titulado 'Potential cascading geohazard: El Arrecife landslide in Rules reservoir, Southeastern Spain', fue publicado en la revista científica 'Landslides', y fue realizado por investigadores de los departamentos de Geodinámica y de Ingeniería Civil de la UG, junto a especialistas de la Universidad de Alicante, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Barcelona.
El estudio multidisciplinar integra datos geológicos, geomorfológicos, geofísicos, geotécnicos y simulaciones numéricas para analizar la morfología del fenómeno, las condiciones que podrían desestabilizar el terreno y el comportamiento de la ola que se generaría en el embalse si se produjera el desplazamiento de la ladera.
Según los resultados, el área afectada se extiende desde unas decenas de metros por encima de la carretera N-323 hasta el valle actualmente cubierto por el agua. Los investigadores estimaron que el volumen de terreno que podría movilizarse en su totalidad asciende a unos ocho millones de metros cúbicos, siempre en condiciones de elevada humedad del terreno combinadas con un terremoto de gran magnitud, superior a Mw 6. Para hacerse una idea de la magnitud del eventual desprendimiento, esos 8 millones de metros cúbicos de terreno equivalen aproximadamente al volumen de 3.200 piscinas olímpicas o a más de tres veces el volumen de la Gran Pirámide de Guiza (Egioto).
OLA DE HASTA 45 METROS
Las simulaciones realizadas muestran que el desplazamiento de esa masa de terreno "generaría un impacto significativo sobre el agua del embalse y produciría una ola que superaría los 30 metros de altura". En la orilla opuesta, esa ola podría alcanzar en torno a 45 metros, según los cálculos recogidos en la investigación.
Este escenario podría implicar "la inundación parcial de la carretera autonómica A-346" y de la autovía A-44, principal vía de conexión entre Granada y la costa. Además, en el caso de que la infraestructura hidráulica se encontrara a su máxima capacidad, la ola "podría incluso rebasar ligeramente la coronación de la presa".
No obstante, los autores del estudio subrayan que se trata de un escenario extremo, ya que la coincidencia de los factores necesarios para desencadenarlo presenta periodos de retorno muy largos en la región. También advirtieron de la "incertidumbre asociada a la estimación geofísica de la superficie basal de ruptura, a las propias simulaciones y a la posibilidad de que el terreno se movilice solo de forma parcial, lo que podría modificar la altura y el comportamiento de la ola".
El trabajo confirma el peligro geológico ya apuntado en investigaciones anteriores y plantea la necesidad de reforzar las medidas de monitorización en la ladera. En concreto, los investigadores señalan que "el despliegue de inclinómetros permitiría determinar con mayor precisión la superficie de ruptura", mientras que la instalación de piezómetros "facilitaría el control del nivel freático en el terreno".
REDUCIR EL RIESGO PARA LA POBLACIÓN
Estas medidas, según el estudio, resultarían clave para reducir el riesgo potencial para infraestructuras y población, al permitir un seguimiento más preciso de la evolución de la ladera y de las condiciones que podrían favorecer su inestabilidad.
La investigación fue dirigida por el investigador predoctoral del Departamento de Geodinámica de la Universidad de Granada, Víctor Mora Bajén; el catedrático de la misma institución e investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, Jesús Galindo Zaldívar; y la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar, Gemma Ercilla. El trabajo se enmarcó en el proyecto Baraca, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y fondos europeos de desarrollo regional.
Baraca es una investigación centrada en el estudio de peligros geológicos en cascada en la zona Béticas-Alborán-Rif, entre el sur de España, el mar de Alborán y el norte de Marruecos. Este proyecto analiza la relación entre fallas, sismicidad, deslizamientos de terreno parcial o totalmente sumergidos y posibles fenómenos asociados, como la generación de olas en masas de agua.
LADERA ALTERADA POR OBRAS
El estudio apunta, además, que la actividad reciente de la ladera no responde únicamente a un proceso natural, sino que habría sido ampliada y acelerada por la intervención humana. Los investigadores señalaron que la construcción de la carretera N-323 "incrementó la pendiente en torno a un 20 % de media y redujo el apoyo en la base del deslizamiento", lo que favoreció "un proceso de inestabilidad progresiva ladera arriba".
Los autores también subrayaron que un episodio sísmico como el enjambre registrado en Granada en 2021 no sería suficiente para provocar un desplazamiento brusco de la ladera. El escenario analizado requeriría condiciones mucho más exigentes, como una elevada saturación del terreno y un terremoto de magnitud superior a 6 en fallas cercanas, lo que refuerza "la necesidad de vigilar tanto la actividad sísmica como el nivel freático de la ladera".
El 'paper' concluye que aunque la coincidencia de todos los factores necesarios "es poco probable", los resultados de estos estudios tienen "implicaciones claras para la prevención, la vigilancia y la reducción del riesgo en infraestructuras y población".
(SERVIMEDIA)
02 Jun 2026
EDU/gja





