Ecología

Un estudio del CSIC y la Universidad de Arizona documenta el declive del ganado extensivo en todo el planeta

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio internacional coliderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto a la Arizona State University alerta de una tendencia global apenas percibida: la disminución del ganado extensivo en las regiones que concentran el 42 % de la cabaña mundial. El trabajo advierte de "las consecuencias ecológicas que este abandono ganadero puede tener sobre los paisajes y los ciclos del planeta".

Los autores advierten de que esta tendencia, "apenas reflejada en la literatura científica, cuestiona la percepción generalizada que vincula la degradación de pastizales al sobrepastoreo". El abandono ganadero, explican, "está provocando transformaciones ecológicas profundas, como mayor riesgo de incendios por acumulación de biomasa, pérdida de especies vegetales vulnerables y cambios en los flujos de agua".

El estudio insta a revisar las prioridades científicas y políticas para incorporar tanto las regiones donde la ganadería se intensifica como aquellas donde disminuye, por su impacto en la seguridad alimentaria, la biodiversidad y los ciclos globales del carbono y el agua.

La cantidad de animales que un terreno puede soportar de forma sostenible se han visto reducidas de forma significativa en regiones de todo el planeta. Esta es la principal conclusión del informe liderado por José D. Anadón, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), y Osvaldo E. Sala, de la Arizona State University. Los resultados, publicados en PNAS ('The Proceedings of the National Academy of Sciences'), revelan un marcado declive del ganado en zonas que albergan el 42% de la cabaña ganadera mundial. Aunque este proceso se ha desarrollado en los últimos 25 años, los investigadores destacan que "su magnitud ha pasado en gran medida desapercibida y que esta tendencia global cuestiona la narrativa dominante que señala al sobrepastoreo como causa de la degradación de pastizales". Por ejemplo, Europa del Este redujo su cabaña ganadera un 35 % en los últimos 25 años, mientras que América del Norte, China y el norte y sur de África también registraron descensos significativos.

En la actualidad, "el pastoreo extensivo supone el uso del suelo con mayor presencia en todo el mundo". Sin embargo, según este informe, la información de la que se dispone "sobre esta práctica y su dinámica es sorprendentemente limitada, dado que su caracterización depende de estadísticas agrarias elaboradas por países o a escala regional, cuya calidad y resolución varían enormemente". En comparación, otros cambios en el uso del suelo (como la conversión de áreas naturales en cultivos o superficies urbanas) se conoce con mayor precisión y pueden estudiarse con relativa facilidad mediante imágenes de satélite. Según los investigadores, esta falta de información homogénea contribuyó a que "las tendencias de disminución del ganado hayan pasado desapercibidas en la literatura científica y en los diagnósticos globales".

El trabajo analiza los patrones globales de variación en las cargas ganaderas, relacionándolos con factores socioeconómicos, tecnológicos y climáticos, y evalúa las consecuencias ecológicas que estas disminuciones pueden tener sobre el funcionamiento del planeta. "Durante décadas hemos interpretado los pastizales del planeta desde la óptica del sobrepastoreo", señaló José D. Anadón, quien añadió que "una parte sustancial del mundo está experimentando justo lo contrario: menos ganado, menor presión de pastoreo y transformaciones ecológicas profundas". "La ganadería extensiva es el principal creador y mantenedor de paisajes abiertos en el mundo, y su desaparición implica cambios a gran escala con numerosas consecuencias”, explicó el investigador del IPE-CSIC.

INCENDIOS Y SECUESTRO DE CARBONO

Por ejemplo, la reducción del ganado extensivo puede provocar un aumento del riesgo de incendios, al favorecer una acumulación descontrolada de biomasa vegetal; o la pérdida de especies vegetales vulnerables, al permitir que unas pocas especies competitivas dominen la vegetación. Pero al mismo tiempo, la disminución del pastoreo puede incrementar la cantidad de biomasa y favorecer la captura de dióxido de carbono atmosférico, con posibles beneficios para el clima. "No se trata, por tanto, de un escenario únicamente negativo o positivo, sino de una realidad más compleja que combina riesgos y oportunidades", aclaró Anadón.

El pastoreo también influye en los flujos de agua: el aumento de la vegetación aumenta la proporción de agua que es utilizada por las plantas y transpirada a la atmosfera. Por tanto, la disminución del ganado implica una menor escorrentía y, finalmente, una menor cantidad de agua disponible para los usuarios, concluye el 'paper'.

(SERVIMEDIA)
13 Ene 2026
EDU/gja