Animales

Un estudio cuestiona las diferencias de restricciones legales entre perros y gatos

MADRID
SERVIMEDIA

Permitir que los gatos deambulen libremente, como el caso de la gestión tolerada de determinadas colonias felinas, podría entrar en contradicción con normativas internacionales de protección de la biodiversidad.

Así se desprende de un artículo académico publicado recientemente en la revista ‘European Journal of Wildlife Research’ liderado por personal científico del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La investigación pone de manifiesto que hay tantas razones para pasear a los gatos con correa -o mantenerlos bajo nuestra supervisión en recintos cerrados- como para pasear a los perros.

El estudio fue liderado por Carlos Javier Durá, investigador del IESA, y en él participaron Arie Trowborst, de la Universidad de Tilburg (Países Bajos); José Antonio Sánchez Zapata, catedrático de Ecología de la Universidad Miguel Hernández (Elche); Esther Sebastián, profesora titular de Ecología de la Universidad de Alicante, y los investigadores independientes Francisco Almarcha y Elvira Martínez.

“Los resultados del análisis justifican un trato legal más homogéneo para perros y gatos en lo que respecta a su libertad de movimiento, mediante un endurecimiento de las normas que afectan a los gatos”, indican los investigadores.

‘CATIOS’

Los expertos proponen seguir el ejemplo de Canberra (Australia): trasladar gradualmente los gatos que deambulan libremente, incluyendo las colonias felinas, a santuarios o a ‘catios’ comunitarios o particulares. “Y cualquier gato nuevo debe permanecer dentro de casa (mejorado según corresponda con un recinto exterior para gatos, o paseos con correa) desde el principio”, proponen.

Además, sostienen que este estudio “explora una situación que a muchos les ha parecido injusta a lo largo de la historia: el trato desigual que reciben los gatos y los perros, una situación que persiste a día de hoy en muchos lugares”.

Además, indican que “nadie concibe dejar a un perro suelto por las calles de una ciudad por las noches o preocuparse poco por su alimentación, algo que sí sucede con los gatos”.

Al mismo tiempo, el estudio concluye que los gatos deben ser considerados como especies exóticas al carecer de un territorio originario e invasoras, ya que ocasionan un grave impacto en la biodiversidad, con las consecuencias legales que ello conlleva.

AMENAZAS

Los impactos adversos documentados de los gatos domésticos sobre la biodiversidad son “significativamente mayores que los de los perros”, advierten los autores. Así, “a los gatos se les atribuye la extinción de más de 60 especies, mientras que, a los perros, un mínimo de 10”.

En este sentido, desde la perspectiva de la conservación y la legislación sobre biodiversidad, “es lógico que los gatos estén sujetos al menos a las mismas restricciones que los perros, si no a más”, inciden.

“Solemos observar lo contrario: los dueños de perros parecen tener más probabilidades de recibir una multa por infringir la legislación sobre fauna silvestre al permitir que sus mascotas deambulen libremente que los dueños de gatos”, determinan.

En el caso de la UE, sostiene el estudio, el incumplimiento de la normativa medioambiental descrita resulta difícil de conciliar con la Estrategia Europea de Conservación de la Biodiversidad 2030 y el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, cuyo objetivo es reforzar el marco jurídico para la recuperación de la naturaleza y aumentar el cumplimiento de la legislación medioambiental europea.

(SERVIMEDIA)
15 Jul 2026
MGR/gja