Oceanografía

Un estudio internacional confirma la vulnerabilidad de las larvas de atún rojo por calentamiento del Mediterráneo

Madrid
SERVIMEDIA

Un equipo multidisciplinar internacional con la participación del Instituto Español de Oceanografía (IEO) publicó un estudio que revela que las larvas de atún rojo atlántico sobreviven dentro de un estrecho rango de temperaturas, lo que las convierte en una de las fases más vulnerables frente al calentamiento del océano.

El progresivo aumento de la temperatura de las aguas reduce el margen de supervivencia de las larvas de 'Thunnus thynnus', una especie emblemática cuyos alevines nacen en el Mar Balear, informó este miércoles el IEO. El trabajo aporta nuevos datos sobre los límites térmicos de las larvas, con valores medios de 31,7 °C como máximo y 17,9 °C como mínimo.

Estos resultados informan sobre la sensibilidad de las larvas a altas temperaturas refuerzan que no pueden sobrevivir en aguas más frías, lo que explica por qué el atún rojo no se reproduce en épocas o zonas con temperaturas más bajas.

Pero más allá de conocer los límites térmicos, lo importante es cuánto margen real tienen las larvas antes de alcanzarlos. En las aguas de las Islas Baleares, la principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales del mar ya se sitúan relativamente cerca de ese límite superior, dejando un margen de seguridad de solo 3,6 °C. Esto significa que, en el caso de las olas de calor marinas en verano, que es cuando se reproduce el atún rojo, la temperatura del agua puede aumentar rápidamente hasta niveles críticos para las larvas. Con el calentamiento previsto del océano, estos episodios serán más frecuentes e intensos, reduciendo aún más ese margen y aumentando el riesgo para su supervivencia.

CERCA DE SUS LÍMITES VITALES

“Estamos viendo cómo las primeras fases de vida del atún rojo operan muy cerca de sus límites térmicos. Esto aumenta su vulnerabilidad frente a eventos extremos como las olas de calor marinas”, señalaron los investigadores de este centro oceanográfico dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El estudio también pone de relieve "el desafío que supone trabajar con especies de mar abierto en condiciones controladas: a extrema sensibilidad de las larvas hace que obtener información sobre sus primeras etapas de vida sea especialmente complejo, lo que refuerza el valor de estos resultados".

“El atún rojo atlántico es mucho más que un recurso pesquero: su papel como depredador tope (e la cúspide de la pirámide trófica) lo convierte en una pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Comprender y proteger sus primeras etapas de vida será esencial para garantizar su resiliencia en el futuro”, concluyó el equipo científico.

Entre otras conclusiones, el equipo liderado por la investigadora Marta Moyano ofrece recomendaciones "sobre líneas de investigación prometedoras para futuros trabajos en esta especie, teniendo en cuenta los desafíos metodológicos encontrados, derivados de su extrema sensibilidad a la manipulación y al confinamiento, así como de su reducido tamaño".

El estudio fue cofinanciado parcialmente por el proyecto Tunawave, por la Unión Europea a través del programa Horizonte 2020 y por el Govern de les Illes Balears y el Impuesto al Turismo Sostenible.

(SERVIMEDIA)
19 Ago 2026
EDU/clc