Acrogigantismo

Un estudio revisa una rara causa genética de gigantismo que puede afectar a bebés y recomienda la detección precoz

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio recién comunicado por el Centre Hospitalier Universitaire de Liège (Bélgica) revisa "una rara causa genética de gigantismo infantil" conocida como síndrome X-LAG, que puede manifestarse desde los primeros meses de vida y provocar un crecimiento desmesurado en bebés y, sobre todo, en niñas pequeñas, y recomienda la detección precoz.

El trabajo, publicado en la revista 'Annales d'Endocrinologie', se centra en el síndrome X-LAG, una enfermedad rara que causa una producción excesiva de hormona del crecimiento desde edades muy tempranas. A efectos prácticos, esta alteración que provoca acrogigantismo ayuda a explicar "por qué algunos menores desarrollan un crecimiento acelerado, aumento de manos, pies o rasgos faciales, y tumores hipofisarios de difícil manejo", según la investigación.

La revisión destaca que estos casos pueden aparecer de forma muy precoz, con una edad mediana de inicio situada en torno a los 18 meses. Por ello, el diagnóstico temprano "resulta especialmente relevante, ya que permite derivar cuanto antes a los pacientes a especialistas en endocrinología pediátrica, neurocirugía y genética". X-LAG es una forma genética "relativamente nueva de gigantismo hipofisario que presenta un fenotipo especialmente grave debido a su inicio temprano en niños pequeños, generalmente niñas", detalla la revisión.

Según el equipo investigador, formado por los doctores Adrian Daly, Albert Beckers y Patrick Pétrossians, del Departamento de Endocrinología del citado centro belga, "el manejo clínico de estos niños suele ser complejo". La enfermedad aparece a edades muy tempranas y "el exceso de hormona del crecimiento puede responder peor a algunos tratamientos habituales, como los análogos de somatostatina" (una hormona natural que actúa como una especie de 'freno' del organismo: inhibe la liberación de varias hormonas, entre ellas la hormona del crecimiento).

Por este motivo, el abordaje puede requerir estrategias combinadas, con neurocirugía, cirugía hipofisaria y tratamientos médicos como 'pegvisomant', orientados a controlar la actividad hormonal y limitar el crecimiento patológico, asegura el informe.

La principal aportación científica de la revisión es que no presenta esta enfermedad solo como consecuencia de una mutación genética clásica, sino como resultado de cambios en la organización tridimensional del ADN. En concreto, estas duplicaciones pueden alterar la arquitectura del genoma y poner en contacto genes con elementos reguladores que no deberían activarlos.

Este tipo de acrogigantismo es una enfermedad rara que provoca un crecimiento excesivo y acelerado desde edades muy tempranas, debido a un exceso de hormona del crecimiento. Los principales síntomas son aumento rápido de estatura, manos y pies muy grandes, rasgos faciales marcados y dolores de cabeza.

Sus efectos incluyen problemas de visión, alteraciones hormonales y complicaciones óseas y articulares, por lo que requiere tratamiento y control médico continuado. En los casos más severos o no tratados a tiempo, estas complicaciones pueden derivar en una discapacidad funcional o en el reconocimiento legal de discapacidad. Con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado, muchas personas pueden llevar una vida relativamente normal, según ha demostrado la evidencia clínica.

EXCESO DE HORMONA DEL CRECIMIENTO

Según los autores, este tipo de reorganización que provoca el citado síndrome puede favorecer la creación de una nueva unidad reguladora, conocida como 'neoTAD', capaz de activar de forma anómala el gen GPR101 en la hipófisis. Esa activación descontrolada puede desencadenar un exceso de hormona del crecimiento, IGF-1 y prolactina desde etapas muy tempranas de la vida.

El interés del trabajo reside en que conecta una enfermedad rara infantil con una línea avanzada de la genética actual: el estudio de cómo la posición y organización espacial del ADN también puede causar enfermedad. Es decir, no solo importan los errores en la secuencia genética, sino también qué genes quedan cerca de determinados “interruptores” biológicos y cómo se activan, añade el informe.

"El uso de nuevas técnicas de secuenciación y la aplicación de herramientas informáticas y bioinformáticas específicas resulta prometedor para facilitar el estudio de los TAD y los potenciadores en el contexto de otras enfermedades endocrinológicas sin explicación", concluye.

(SERVIMEDIA)
11 Mayo 2026
EDU/clc