Transición ecológica

Europa genera un millón de toneladas de materias primas críticas al año con residuos electrónicos

- Solo el 54% se recoge y recicla de forma adecuada, según un estudio
- Hoy se celebra el Día Internacional de los Residuos Electrónicos

MADRID
SERVIMEDIA

Un millón de toneladas de materias primas críticas -metales y minerales esenciales para impulsar tecnologías verdes e infraestructuras digitales- se genera cada año procedentes de residuos de productos electrónicos en 31 países de Europa, concretamente los que integran la UE, más Islandia, Noruega, Reino Unido y Suiza.

Así se recoge en un informe elaborado por el consorcio FutuRaM -financiado por la UE- y difundido este martes con motivo del Día Internacional de los Residuos Electrónicos, impulsado por el Foro RAEE, una asociación internacional sin ánimo de lucro con sede en Bruselas (Bélgica) que representa a 50 organizaciones de colectivos sobre responsabilidad ampliada de los productores en todo el planeta.

Este análisis se dio a conocer en un contexto de crecimiento de la demanda europea de materias primas fundamentales, junto con tensiones geopolíticas y riesgos de suministro.

No obstante, la ‘mina urbana’ de teléfonos, ordenadores portátiles, servidores, cables, electrodomésticos y otros productos electrónicos desechados en 31 países europeos contienen anualmente cerca de un millón de toneladas de materias primas críticas.

Ese es el peso equivalente a 50.000 contenedores de envío estándar, cada uno con capacidad para 20 toneladas, o suficientes contenedores de seis metros para formar una línea de París a Zúrich.

CHATARRA

El informe indica que en 2022 (último año con datos disponibles) se generaron 10,7 millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, unos 20 kilos por persona, y que 29 materias primas críticas estaban presentes en esos productos rechazados.

El 54% de ellos (5,7 millones de toneladas) se recogió y recicló de forma adecuada, mientras que el 46% restante se gestionó fuera de los canales legales.

A partir del tratamiento legal, se recuperaron unas 400.000 toneladas de materias primas críticas, entre ellas 162.000 de cobre, 207.000 de aluminio, 12.000 de silicio, 1.000 toneladas de tungsteno y 2 toneladas de paladio.

Incluso dentro de los sistemas legales, se perdieron unas 100.000 toneladas de materias primas críticas, en su mayoría elementos de tierras raras en imanes y polvos fluorescentes.

Las rutas no conformes a la legalidad causaron 3,3 millones de toneladas mezcladas con chatarra metálica y 700.000 toneladas de residuos electrónicos depositados en vertederos o incinerados.

“CAMBIO DE MENTALIDAD”

El informe prevé que el volumen total de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en la UE, Islandia, Noruega, Reino Unido y Suiza suba de 10,7 millones de toneladas en 2022 a entre 12,5 y 19 millones en 2050 (es decir, pueden casi duplicarse). Esa horquilla depende de si Europa apuesta por la continuidad, la recuperación o la circularidad.

La cantidad de materias primas críticas podría pasar de 1,0 millón de toneladas en 2022 a entre 1,2 y 1,9 millones de toneladas a mediados de siglo. Incluso si los residuos electrónicos generales se estabilizan bajo una vía de economía circular, seguiría aumentando la concentración de materiales valiosos en productos como paneles fotovoltaicos, cargadores de vehículos eléctricos y servidores.

“Europa depende de terceros países para obtener más del 90% de sus materias primas esenciales. Sin embargo, solo reciclamos tan solo un 1% de ellas. Necesitamos un cambio de mentalidad real en la forma en que Europa recoge, desmantela y procesa esta montaña de residuos electrónicos en rápido crecimiento, convirtiéndola en una nueva fuente de riqueza”, según Jessika Roswall, comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva.

Pascal Leroy, director general del Foro RAEE, añadió que “es difícil imaginar la civilización moderna sin materias primas esenciales”. “Sin ellas, no podemos fabricar las baterías, turbinas, chips y cables que sustentan el futuro verde y digital de Europa. Al explotar nuestros propios residuos electrónicos en lugar del planeta, los europeos tenemos una gran oportunidad para construir nuestras propias cadenas de suministro circulares, reducir la exposición a las crisis globales y asegurar los cimientos de nuestro futuro”, subrayó.

(SERVIMEDIA)
14 Oct 2025
MGR/gja