Cultura
La fama acorta la vida cuatro años de media en los cantantes
- Sus efectos son comparables a otros riesgos para la salud, según un estudio en 648 artistas
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La fama en sí misma puede ser un factor que determine que los cantantes conocidos vivan de media cuatro años menos que quienes no han salido del anonimato, al menos en Europa y América del Norte.
Esa es la conclusión principal de un estudio realizado por cuatro investigadores de la Universidad de Witten (Alemania) y publicado este miércoles en la revista ‘Journal of Epidemiology & Community Health’.
Los cantantes que son estrellas parecen morir alrededor de cuatro años antes, en promedio, que sus pares que no han alcanzado el estatus de celebridad y los efectos de la fama están a la par de ciertos otros riesgos para la salud, según los investigadores.
Investigaciones publicadas previamente indican que los cantantes famosos tienden a morir antes que el público en general. Sin embargo, no está claro si la fama en sí, las exigencias de la industria musical o el estilo de vida asociado a la música contribuyen a este mayor riesgo.
Para arrojar más luz sobre este enigma, los autores del nuevo estudio compararon retrospectivamente el riesgo de muerte de 648 cantantes, la mitad de los cuales había alcanzado el estatus de celebridad y la otra mitad no.
HOMBRES Y 1949
Cada una de las 324 estrellas fue emparejada por año de nacimiento, género, nacionalidad, etnia, género musical y estado de solista o cantante principal en una banda con sus homólogos menos conocidos.
La mayoría eran hombres (83,5%), y el año de nacimiento promedio fue 1949, aunque el rango oscilaba entre 1910 y 1975. El 61% de los cantantes eran norteamericanos y el resto, europeos. La mayoría resultaron ser de raza blanca (77%), con solo un 19% de afrodescendientes y un 4% de otras razas o de etnias mixtas.
La mayoría de los cantantes pertenecían al género rock (65%), seguido del ‘rhythm and blues’ (14%), el pop (9%), la ‘new wave’ (6%), el rap (4%) y la electrónica (2%). Más de la mitad (59%) de los cantantes formaban parte de una banda, un 29% eran solistas y un 12% actuaba tanto en solitario como en grupo.
La muestra de cantantes famosos se extrajo de los .2000 mejores artistas de todos los tiempos en ‘acclaimedmusic.net’, una base de datos que agrega clasificaciones globales basadas en listas publicadas por críticos musicales, periodistas y profesionales de la industria, pero no en encuestas de audiencia o datos de ventas.
Solo se incluyeron los artistas activos después de 1950 y antes de 1990 para recopilar suficiente información de seguimiento sobre el riesgo de muerte a finales de diciembre de 2023.
De media, el análisis de los datos mostró que los cantantes famosos sobrevivieron hasta los 75 años y los menos conocidos llegaron hasta los 79 años.
GRUPO O SOLISTA
Aunque ser miembro de una banda se asoció con un riesgo de muerte 26% menor en comparación con hacerlo solo, la inclusión de esta variable no influyó en el efecto general de la fama, ya que los cantantes famosos todavía tenían un 33% más de probabilidades de morir antes que sus contrapartes menos conocidas.
Solo dos (0,6%) de las estrellas alcanzaron la fama póstumamente y el mayor riesgo de muerte comenzó una vez alcanzada la fama y permaneció significativamente asociado durante todo el periodo de celebridad.
Esto sugiere que el mayor riesgo de muerte no es atribuible a diferencias iniciales ni a una causalidad inversa, donde la muerte temprana contribuye a la fama, sino que surge específicamente después de ser una estrella, según los investigadores.
En conjunto, los análisis indican que hay un riesgo elevado específicamente después de alcanzar la fama, lo que la destaca como un posible punto de inflexión temporal para los riesgos de salud, incluida la mortalidad.
ESTRÉS PSICOSOCIAL
El mayor riesgo asociado con la fama es comparable a otros conocidos para la salud, como fumar ocasionalmente, que conlleva un mayor riesgo de muerte del 34%, según el estudio.
Una posible explicación de los hallazgos puede estar en “el estrés psicosocial único que acompaña a la fama, como el intenso escrutinio público, la presión del desempeño y la pérdida de privacidad”, sugieren los autores.
“Estos factores estresantes pueden alimentar la angustia psicológica y conductas de afrontamiento perjudiciales, convirtiendo la fama en una carga crónica que amplifica el riesgo ocupacional existente”, añaden.
Sin embargo, la fama conlleva una importante seguridad financiera, un factor que frecuentemente se asocia con el envejecimiento saludable. La riqueza suele estar asociada con un menor riesgo de muerte prematura.
“Ser famoso parece tan perjudicial que anula cualquier beneficio potencial asociado con un alto nivel socioeconómico. Una vez más, esto pone de relieve la mayor vulnerabilidad de las personas famosas, lo que sugiere la necesidad de protección y apoyo específicos para esta población”, concluyen los investigadores.
(SERVIMEDIA)
26 Nov 2025
MGR/gja


