Energía

Las familias españolas ahorrarían 2.000 euros al año con más coches eléctricos y bombas de calor

- Según el ‘think tank’ Concito

MADRID
SERVIMEDIA

El cambio a bombas de calor y vehículos eléctricos puede reducir las facturas energéticas de los hogares españoles en cerca de 2.000 euros al año, lo que equivale a casi cinco meses de cesta de la compra gratuita para un hogar medio en España.

Así se desprende de un análisis realizado por el ‘think tank’ danés Concito y difundido este lunes.

El aumento de los precios del petróleo y del gas, impulsado por el conflicto en Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel, hace que el cambio a tecnologías eléctricas resulte más ventajoso para los hogares, según Concito, que incluye en su estudio datos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y toda la UE.

Incluso antes de tener en cuenta la reciente subida de los precios del gas y el petróleo, un hogar medio de la UE podría ahorrar al menos 2.220 euros al año en gastos de energía sustituyendo una caldera de gas por una bomba de calor y pasando a un vehículo eléctrico. Esa cantidad equivale a casi dos años de calefacción gratuita para un hogar medio del bloque comunitario.

El ahorro varía entre los países en función de los precios locales de la energía y la demanda energética de cada hogar, con 3.070 euros anuales para las familias francesas, 2.000 para las españolas, 1.950 para las alemanas, 1.870 para las polacas y 1.780 para las italianas.

COSTES DE INVESIÓN

El trabajo de Concito se centra en los costes de funcionamiento y no incluye el coste de inversión de una bomba de calor o un vehículo eléctrico.

Si bien los vehículos eléctricos tienen unos costes iniciales cada vez más comparables a los de los vehículos con motor de combustión interna, las calderas de gas suelen ser significativamente más baratas que las bombas de calor.

El análisis del’ think tank’ danés estima que una subvención de 8.200 euros permitiría a los hogares en España recuperar la mayor parte de la inversión inicial en una bomba de calor en un plazo de cinco años.

“Muchos sistemas fiscales de la UE siguen favoreciendo el gas natural frente a la electricidad, lo que debilita la viabilidad económica de las bombas de calor a pesar de su eficiencia mucho mayor. Reequilibrar los impuestos sobre el gas y la electricidad mejoraría la relación de precios entre la electricidad y el gas y acortaría los plazos de amortización”, apunta el informe.

Concito subraya que, “sin embargo, para los hogares con ahorros limitados o con escaso acceso al crédito, unas mejores señales de precios no son suficientes”. “Por lo tanto, los Estados miembro deberían combinar la reforma fiscal con subvenciones específicas, préstamos a bajo interés o planes de financiación como el arrendamiento social (social leasing)”, añade.

Jens Mattias Clausen, director para la UE de Concito, destaca que “los hogares de toda la UE pueden ahorrar más de 2.200 euros al año en gastos energéticos sustituyendo las calderas de gas y los coches con motor de combustión por bombas de calor y vehículos eléctricos”.

“Así era incluso antes de la actual crisis de las energías fósiles, lo que pone de relieve el enorme potencial de la electrificación para proteger a las familias de unas facturas energéticas inasumibles”, agrega.

EMPRESAS

El ahorro no se limita a los hogares. Las pymes podrían reducir drásticamente sus costes operativos electrificando sus sistemas de calefacción y sus flotas de vehículos. Los cálculos de Concito muestran que una pequeña o mediana empresa con una caldera de gas y cinco coches podría ahorrar cerca de 8.000 euros al año al pasarse a alternativas eléctricas.

“Para el propietario de una pequeña empresa, 8.000 euros al año suponen un nuevo empleado, una reforma o, sencillamente, la supervivencia. Pasarse a la electricidad ya no es solo lo correcto; cada vez más, es lo más inteligente”, destaca Clausen.

El análisis indica que la electrificación también ofrece beneficios que van más allá de estos ahorros directos para los hogares. Sustituir 65 millones de calderas de gas reduciría a la mitad la dependencia total de las importaciones de gas de la UE. Y cambiar la mitad de los coches con motor de combustión en las carreteras europeas disminuye las importaciones de petróleo en un 20%.

Una menor demanda de combustibles fósiles permite a la UE depender de menos proveedores de energía, reduce la vulnerabilidad a la instrumentalización de la dependencia europea de los combustibles fósiles y aumenta la estabilidad de los precios. También reduce el daño ambiental y para la salud causado por la quema de combustibles fósiles.

(SERVIMEDIA)
18 Mayo 2026
MGR/gja