Accesibilidad
Fiapas alerta de barreras para médicos con sordera en el examen MIR de mañana
- Una de las aspirantes, doctora con sordera, se enfrenta al examen para Médico Interno Residente 2026 con temor a la "incertidumbre organizativa"
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La Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares y Personas Sordas (Fiapas) alertó este viernes de que "persisten barreras estructurales que dificultan un acceso realmente equitativo para los médicos con discapacidad auditiva al examen MIR" que se celebrará mañana sábado, a pesar de que la normativa contempla adaptaciones.
Una médica con sordera voluntaria de Fiapas se enfrentará mañana sábado al examen Médico Interno Residente (MIR) 2026, organizado y convocado por el Ministerio de Sanidad a través del sistema de Formación Sanitaria Especializada, para dar acceso a plazas de formación médica especializada, según informó la propia federación, que advirtió que esta mujer se examinará "en medio de incertidumbres sobre cómo se implementarán las adaptaciones" para garantizar la accesibilidad de la aspirante.
Esta mujer con sordera, que concurre por el turno de discapacidad, solicitó la ampliación del tiempo de examen y otras adaptaciones comunicativas, pero "aún no conoce con certeza cómo se articularán en la práctica estas medidas ni en qué condiciones afrontará la prueba", lo cual aumentó "de forma notable su estrés en un momento decisivo para su futuro profesional", según Fiapas. Además, al haberse asignado examen en una sede centralizada en Madrid en vez de otra más cercana a su residencia, se verá obligada a asumir desplazamientos y alojamiento fuera de su red de apoyo habitual, añadió la federación.
928 PLAZAS PARA MÉDICOS CON DISCAPACIDAD
El examen MIR es la prueba nacional que permite a los graduados en Medicina acceder a las plazas de Médico Interno Residente, una fase clave para la especialización profesional. Más de 16.700 aspirantes competirán este año por 9.276 plazas ofertadas para Medicina, de las cuales 928 se reservan específicamente para personas con discapacidad, según los datos oficiales ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. La prueba consta de 200 preguntas tipo test y tiene una duración de 4,5 horas.
Al anterior testimonio se suma el de otro médico con sordera, también voluntario de Fiapas, que ya ha superado este proceso de evaluación para acceder a las plazas MIR. Relató que "una de las principales dificultades fue la necesidad constante de justificar sus necesidades comunicativas ante el personal encargado de la administración del examen y la falta de formación específica de estos equipos en materia de sordera". "A veces aparece el síndrome del impostor, con pensamientos de si realmente mereces la adaptación", explicó, pese a tratarse de "una medida imprescindible para garantizar la igualdad de oportunidades", según detalló Fiapas.
Ambos doctores denunciaron además "carencias similares en distintos entornos sanitarios", donde aseguraron que "no siempre se dispone de información suficiente sobre cómo comunicarse adecuadamente con médicos con discapacidad auditiva ni sobre qué adaptaciones son necesarias para su plena participación".
Por otro lado, doctoras como Mónica Antón Ramos, médica sorda, describió en la última convocatoria en una entrevista con Servimedia cómo fue su propia experiencia cuando ella realizó el examen MIR, poniendo cara y nombre a las barreras que todavía afrontan muchas personas con discapacidad auditiva. Mónica, quien aprobó el exigente examen que le dio acceso a una plaza de médico interno residente de Atención Primaria, relató que durante su formación tuvo que "pelear para que se le garantizasen intérpretes de lengua de signos tanto en clases teóricas como en prácticas hospitalarias, un proceso que le llevó varios cursos y que evidenció la falta de medidas proactivas de accesibilidad".
INTÉRPRETES EN LAS CONSULTAS
Durante sus prácticas en centros sanitarios, "algunos profesionales se mostraron reacios a normalizar la presencia de intérpretes en la consulta e incluso llegaron a poner barreras para que estos estuvieran presentes", lo cual obligó a la doctora Antón a "defender sistemáticamente su derecho a comunicarse en condiciones equivalentes a las de sus compañeros". A pesar de estos obstáculos, supo avanzar impulsada por su vocación y la convicción de que "había personas sordas que eran médicas, enfermeras o auxiliares".
También subrayó la importancia de que haya más profesionales sordos en el sistema sanitario, para que los pacientes sordos puedan acceder a una atención médica en la lengua que prefieran y sin depender de terceros para comunicarse. "Es fundamental que la atención médica se pueda proporcionar en la lengua que prefiera el paciente", dijo. Además, explicó que su objetivo fue que la sanidad pública sea accesible y satisfactoria para todos, "sin excepciones".
REFERENTE DE INCLUSIÓN Y EQUIDAD
Fiapas recordó que "la accesibilidad no puede entenderse como un privilegio sino como un derecho básico" y reclamó "una revisión urgente de los mecanismos de aplicación de adaptaciones en los procesos selectivos", para que no se conviertan en sí mismos en nuevas barreras. La federación subrayó por último que "los procesos de acceso a la formación sanitaria deberían ser un referente de inclusión y equidad y reflejar la diversidad de profesionales que integran la sociedad".

(SERVIMEDIA)
23 Ene 2026
EDU/clc
