Ciencia

Fósiles de marmota revelan que Cataluña era lluviosa y subtropical hace unos 10 millones de años

- Según un estudio del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont

MADRID
SERVIMEDIA

Restos fósiles de roedores, como la marmota, indican que en la cuenca del Vallès-Penedès (Cataluña) llovía el doble que ahora y su clima era subtropical.

Así lo revela un estudio del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), difundido este lunes coincidiendo con el ‘día de la marmota’.

Cada 2 de febrero, todas las miradas en Punxsutawney (Estados Unidos) se centran en un roedor meteorólogo: la marmota Phil. Según la tradición, si al salir de su madriguera ve su sombra y vuelve a esconderse, el invierno se alargará seis semanas más; si no, significa que la primavera llegará pronto.

Esta ceremonia se hizo especialmente conocida gracias a la película ‘Atrapado en el tiempo’ (1993), en la que el actor Bill Murray está condenado a revivir el Día de la Marmota una y otra vez.

Pero, ¿pueden realmente los roedores predecir el tiempo? No exactamente, pero sí mantienen una relación muy estrecha con el clima, lo que puede ayudar a reconstruir cómo era este en el pasado.

Los roedores, junto con otros pequeños mamíferos como los insectívoros (musarañas, erizos y topos) y los lagomorfos (conejos y picas), son algunos de los mamíferos más diversos y abundantes de los ecosistemas terrestres actuales, y también lo fueron en los del pasado.

YACIMIENTOS

En los yacimientos paleontológicos se recuperan grandes cantidades de sus restos fósiles, lo que permite aplicar análisis estadísticos. Se ha observado que en climas más lluviosos hay más especies arborícolas e insectívoras, ya que las lluvias favorecen bosques más densos y ricos en invertebrados.

Esta relación fue cuantificada por primera vez por el paleontólogo Jan van Dam, investigador asociado al ICP, quien desarrolló unas ecuaciones que permiten estimar la precipitación media anual y la distribución estacional de las lluvias a partir de las comunidades de pequeños mamíferos fósiles.

Un equipo del ICP y de la UAB ha aplicado estos métodos para investigar cómo pudo haber sido el clima en la cuenca del Vallès-Penedès (la depresión entre la cordillera Prelitoral y la Litoral) durante el Mioceno, entre hace 12,5 y 9 millones de años.

Este registro es excepcional porque incluye cientos de yacimientos datados con gran precisión, de los que se han recuperado más de 20.000 fósiles de pequeños mamíferos.

COSTA ESTE DE ASIA

Los resultados indican que durante este intervalo de más de dos millones de años hubo pocos cambios en la precipitación, que superaba los 1.000 litros por metro cuadrado anuales (el doble que en la actualidad) y una estacionalidad menos marcada, sin una sequía estival clara.

Dado que la temperatura media era también más elevada, en torno a los 17 o 18 grados, el clima debía de ser subtropical, más húmedo que el clima mediterráneo actual.

Ese clima se asemeja al de ahora en las costas orientales de Asia, como el sureste de China o el sur de Japón. Esas zonas se sitúan en el límite subtropical y están cubiertas por bosques densos y húmedos de árboles de hoja caduca y de hoja perenne, como el canelo o algunas especies de laureles.

MIOCENO

Durante el Mioceno, diversos primates, incluidos homínidos y pliopitécidos vivieron en ese entorno de Cataluña. Esos animales se extinguieron hace unos nueve millones de años, posiblemente por cambios climáticos.

Los pliopitécidos eran pequeños primates arborícolas, mientras que la familia de los homínidos incluye -además de humanos- a chimpancés, gorilas y orangutanes, que hoy en día viven principalmente en bosques tropicales.

No obstante, durante el Mioceno estaban ampliamente distribuidos por Europa y Asia y, con toda seguridad, habitaban entornos que habrían resultado demasiado duros para las especies actuales.

Es posible que, más que vivir cómodamente, sobrevivieran con dificultad en las zonas más húmedas de los bosques subtropicales, generalmente cerca de pequeños lagos, donde hoy en día se concentran la mayoría de los fósiles

Si fuera así, bastaría un pequeño cambio -unos grados menos de temperatura o un aumento de la sequía- para provocar su extinción definitiva.

Por el momento, esta sigue siendo una hipótesis, pero se espera que nuevos estudios puedan ayudar a aclarar esta idea.

(SERVIMEDIA)
02 Feb 2026
MGR/gja