Medio ambiente

El fuego en España quema el equivalente a más de 310.000 campos de fútbol en 2026

- WWF pide “un cambio urgente” para priorizar la prevención tras el peor julio de la historia

MADRID
SERVIMEDIA

Los incendios forestales han quemado en lo que va de año más de 220.000 hectáreas, lo que supone una superficie equivalente a más de 310.000 campos de fútbol con las dimensiones estándar de la FIFA y 2,3 veces más en relación a la media de los dos últimos decenios.

Así se desprende de datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), que miden la extensión de fuegos de al menos 30 hectáreas a partir de imágenes satelitales.

Esos datos, recogidos por Servimedia, indican que desde el pasado 1 de enero se han declarado 385 incendios forestales en España, cuando el promedio entre 2006 y 2025 es de 210,9 fuegos. Por detrás están Italia (341), Francia (337) y Portugal (105).

Esos 385 incendios han calcinado un total de 222.296 hectáreas, que equivalen a 313.000 campos de fútbol y un 233,4% más respecto a la media de los últimos 20 años. Por detrás de España están Francia (92.793), Italia (73.519) y Portugal (51.909).

CAMBIO DE TENDENCIA

Por otro lado, este año comenzó con un enero con menos superficie calcinada por el fuego desde 2010 y un 87,4% menos respecto al promedio del último decenio, según datos de las comunidades autónomas proporcionados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Hasta febrero, con una insólita sucesión de borrascas atlánticas, fue el segundo con la cifra más baja de terreno quemado desde 2016 (un 77,6% menos que la media del decenio).

Marzo elevó la frecuencia de los incendios (un 29,5% menos que el promedio del decenio), lo que se mantuvo hasta abril (también un 29,5% menos). Esa tendencia decreciente se esfumó en mayo, que concluyó con un 12% más que lo normal y desde entonces este año se ha quemado más que el promedio de los 10 últimos años.

“HUELLA IMBORRABLE”

De hecho, el pasado julio dejó “una huella imborrable” en el histórico de incendios forestales en España al elevar el tono de esta problemática a “una emergencia social y ambiental sin precedentes”, según WWF.

No obstante, el mes pasado murieron 15 personas, cerca de 115.000 se vieron obligadas a dejar sus hogares o a quedarse confinadas, se quemaron más de 168.000 hectáreas y se produjeron 26 grandes incendios forestales, con espacios naturales gravemente afectados.

Los incendios en Los Gallardos (Almería), La Mierla (Guadalajara), la Sierra Oeste de Madrid, la Sierra de Espadán (Castellón) y el valle del Tiétar (Ávila) revelaron que “la nueva era de incendios forestales ya es una realidad”, indicó WWF.

Además, el de Ávila fue el más grande de la historia, con más de 50.000 hectáreas arrasadas en solo cinco días. Dada su magnitud y virulencia, elevó por primera vez un incendio forestal a emergencia nacional.

De media al año se queman 126.000 hectáreas en España y, según EFFIS, solo durante julio ardieron más de 168.000, un 15 % más de lo que se calcina de media durante todo un año. Este dato supone la mayor superficie registrada en al menos 30 años y el peor julio de toda la serie histórica desde 2003.

Respecto al número de grandes incendios forestales -aquellos que queman más de 500 hectáreas-, se han registrado 38 en lo que va de año, cuando la media anual suele situarse en unos 23. De ellos, 26 han ocurrido solo en julio, lo que supone más del doble que la media para este mes en el registro histórico.

AGRAVANTES

Los incendios de este año indican que hay varios agravantes, entre los que destacan los efectos adversos de la emergencia climática, según WWF. No obstante, el mes pasado fue el julio más cálido jamás registrado en España -empatado con el de 2022- al registrar una media de 25,6 grados.

Un estudio de atribución rápida sobre las condiciones meteorológicas que favorecen los grandes incendios forestales en España y Francia llevado a cabo por World Weather Attribution (WWA) concluye que el cambio climático aumentó la probabilidad de que se produjeran las condiciones que han alimentado los incendios extremos.

Este estudio explica que el riesgo de incendios extremos en julio se debió a la combinación de varios factores climáticos: un invierno húmedo que favoreció un fuerte crecimiento de vegetación, una primavera muy seca y cálida que secó rápidamente ese combustible, varias olas de calor durante junio y julio, una sequía que ha disminuido la humedad del suelo y episodios de viento que favorecieron la propagación de los incendios.

Concretamente, las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios extremos han sido al menos 20 veces más probables en el centro de España que en un clima sin calentamiento antropogénico.

Otro de los factores agravantes de esta crisis ha sido la vulnerabilidad de las viviendas situadas en la interfaz urbano forestal, separadas de los núcleos urbanos e integradas en el monte.

Se trata de un tipo de vivienda muy extendida en España y con grandes carencias en cuanto a planes de autoprotección; de hecho, se estima que el 80% carece de ellos o no los aplica.

PACTO DE ESTADO

Desde su informe ‘Fuego a las puertas’ publicado en 2017, WWF España recuerda que las personas que viven en estas zonas están obligadas legalmente de preparar sus viviendas y parcelas mediante franjas de seguridad, una adecuada gestión de la vegetación y otras medidas de autoprotección.

Además, julio confirmó que los paisajes son cada vez más inflamables y que la falta de gestión del territorio supone un factor de riesgo que hay que abordar desde la prevención. No en vano, WWF apunta que entre las causas principales de los incendios están la escasa inversión en prevención, el arraigado uso del fuego en el entorno rural y el abandono del paisaje agroforestal, así como la ausencia de gestión forestal y la nula planificación territorial.

Por ello, WWF reclamó un "cambio urgente" a través de un pacto de Estado frente a la emergencia climática con cinco compromisos: gestionar cada año como mínimo un 1% de la superficie forestal, destinar al menos 1.000 millones de euros anuales a la gestión y protección del territorio, apoyar a agricultores y ganaderos que mantienen vivo y diverso el medio rural, proteger mejor los pueblos y preparar a la ciudadanía, y una mejor coordinación y seguimiento de las políticas públicas.

(SERVIMEDIA)
04 Ago 2026
MGR/mag