Accesibilidad

Fundación ONCE reclama que “la accesibilidad no puede ser un añadido de última hora en los conciertos”

Madrid
SERVIMEDIA

La Fundación ONCE reclama que “la accesibilidad no puede ser un añadido de última hora en los conciertos”, ya que debe formar parte de la organización, al considerar que solo así podrá garantizarse una participación plena de las personas con discapacidad.

Así lo expresó la técnica del Departamento de Accesibilidad al medio físico de Fundación ONCE, Marian Palanquex Valles, en una entrevista concedida a Servimedia, en la que señaló que en España “hay un largo recorrido” en esta materia, con avances en los últimos años, pero todavía con “problemas” y “mucho por hacer” en el ámbito de los conciertos y otros eventos culturales. También subrayó que la accesibilidad debe contemplar no solo la parte física, sino también la sencillez audiovisual y todo el proceso, desde que se anuncia el evento hasta que el público accede a su contenido.

Palanquex explicó que la accesibilidad debe tenerse en cuenta “antes de hacer toda la cadena”, incluyendo el momento en el que se informa de un evento, la compra de la entrada y el acceso al propio contenido, porque una experiencia satisfactoria depende de que se revise toda la secuencia y no solo el recinto o la entrada. En ese sentido, consideró que los conciertos grandes y también los eventos más pequeños “pueden mejorar”, aunque cada caso tenga características distintas y requiera soluciones diferentes.

La técnica de Fundación ONCE advirtió además de que todavía existen barreras en toda la cadena, desde las páginas web hasta el propio plano visual del recinto, pasando por procedimientos de compra que pueden resultar “complejos o poco útiles” para determinadas personas. A su juicio, la información previa es “clave para decidir si asistir o no a un evento”, porque conocer de antemano si un recinto es accesible “evita encontrarse después con obstáculos que impidan disfrutar del espectáculo”.

LA PARTE HUMANA Y LA COORDINACIÓN

Palanquex insistió en que la parte humana sigue siendo “imprescindible”, de modo que todo el personal implicado en los eventos conozca las necesidades de las personas con discapacidad y disponga de protocolos que le permitan adaptarse y ofrecer alternativas y soluciones. También reclamó la coordinación de todos los actores que intervienen en un concierto, desde los recintos hasta promotores, artistas y empresas de servicio, “para que el sistema funcione con una misma visión y unos mismos objetivos”.

La experta apuntó además que la accesibilidad no debe quedarse solo en la movilidad reducida. Recordó que hay distintos perfiles de discapacidad, auditiva, visual, intelectual o personas que necesitan apoyos específicos, y que el enfoque “debe adaptarse a cada situación”, de manera que un evento realmente accesible piense en todas las necesidades y no en una sola.

En cuanto a las medidas más urgentes, Palanquex situó en primer lugar la “sensibilización” de todas las personas que participan en el proceso: desde atención al cliente y la comunicación web hasta el personal técnico, de movilidad o de organización. También defendió la necesidad de “identificar bien las necesidades previas de cada evento” para poder “aplicar las medidas adecuadas y beneficiar no solo a las personas con discapacidad, sino a cualquier asistente”.

En esa misma línea, afirmó que las nuevas tecnologías pueden ser “una aliada total” para integrar la accesibilidad en los conciertos, siempre que se prueben, se ajusten y se utilicen para mejorar la experiencia de cada persona.

“NO CABE PREGUNTARSE SI DEBE SER ACCESIBLE O NO”

Desde Live Nation España, la responsable de Diversidad e Inclusión, Ana Gómez de Castro, explicó, en declaraciones a Servimedia que su visión cambió tras conocer de cerca la experiencia de una persona con discapacidad visual en un concierto, lo que le llevó a trabajar para mejorar la accesibilidad de estos eventos. Aseguró que el objetivo debe ser “que cualquier persona pueda disfrutar de la música en igualdad de condiciones” y “que ya no tenga sentido preguntarse si un concierto debe ser accesible o no, sino asumir que tiene que serlo”.

Gómez de Castro detalló que, tras meses de trabajo conjunto con Fundación ONCE, una de las primeras medidas fue mejorar la comunicación sobre el lugar donde se celebran los conciertos, porque esa información puede ser “decisiva” para que una persona con necesidades de accesibilidad decida acudir. También recordó que la tipología de entradas ya distingue entre movilidad reducida, necesidades cognitivas, auditivas o visuales, y que el personal de los eventos “debe recibir formación para saber cómo acompañar y atender a cada público”.

Por último, subrayó que los principales retos siguen siendo “la estandarización” de la accesibilidad, “una mayor regulación” y, sobre todo, “la sensibilización de todos los implicados”, desde quienes venden las entradas hasta el personal de seguridad o atención al cliente. “Formar y educar” a todo el equipo, concluyó, resulta “imprescindible para ofrecer una atención adecuada a las personas con discapacidad”.

(SERVIMEDIA)
23 Ago 2026
RIM/pai