Salud
El fútbol y el balonmano fortalecen más los huesos que caminar o hacer pesas
- Según un estudio
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La formación ósea se estimula de forma más eficaz con actividades deportivas que implican movimientos explosivos, cambios rápidos de dirección y giros, como el fútbol y el balonmano, que caminar o hacer ejercicio con pesas.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Semmelweis (Hungría) y publicado en la revista ‘Sports Medicine - Open’. El análisis destaca que la intensidad del ejercicio puede ser más importante que la cantidad para mantener la salud ósea, lo que podría contribuir a mejorar los programas de ejercicio diseñados para prevenir la osteoporosis.
Los investigadores analizaron los resultados de 24 estudios clínicos con 1.238 participantes adultos sanos. En lugar de medir los cambios en la densidad mineral ósea, midieron sustancias en la sangre que indican si el cuerpo está generando activamente nuevo tejido óseo. Estos biomarcadores pueden reflejar los efectos del ejercicio en tan solo unas semanas y ofrece información mucho antes que las mediciones de densidad ósea.
“Lo que hace único a nuestro estudio es que no solo examinamos el tipo de ejercicio -ya sea de resistencia, de fuerza o combinado-, sino también la intensidad, la frecuencia y la duración del ejercicio”, apunta Péter Ferdinandy, vicerrector de Ciencia e Innovación de la Universidad Semmelweis.
Ferdinandy añade: “Nuestro objetivo era determinar qué formas de ejercicio estimulan el metabolismo óseo de manera más eficaz y cuáles parecen ser menos beneficiosas desde esta perspectiva”.
Las actividades más efectivas fueron los deportes de alta intensidad que implican movimientos explosivos frecuentes, cambios rápidos de dirección y giros.
El fútbol y el balonmano recreativos, por ejemplo, se asociaron con aumentos de hasta un 45% o 46% en los niveles de sustancias vinculadas a la formación ósea. En cambio, caminar, el step y los ejercicios de resistencia tradicionales en el gimnasio fueron menos efectivos, en general.
A TENER EN CUENTA
El estudio precisa que conviene no comenzar un programa de ejercicio de alta intensidad de forma repentina o sin la preparación adecuada. Esto es especialmente cierto para personas con enfermedades cardiovasculares, musculoesqueléticas o metabólicas, así como para quienes padecen osteoporosis.
Antes de comenzar un nuevo tipo de ejercicio o un programa de entrenamiento más exigente, se debe consultar con el médico de cabecera, el médico general o un especialista en medicina deportiva para valorar que la actividad y su intensidad sean apropiadas para el estado de salud individual.
“El hallazgo más sorprendente fue que el entrenamiento de resistencia no produjo un efecto significativo en los marcadores del metabolismo óseo, a pesar de que varias guías profesionales recomiendan este tipo de ejercicio para mantener la salud ósea”, según Viktória Barna, doctoranda de la Universidad Semmelweis y primera autora del estudio.
Barna recalca: “Del mismo modo, el ejercicio de resistencia de baja o moderada intensidad, como caminar o trotar, no mostró ningún efecto significativo a largo plazo”.
Esto no significa que caminar o realizar actividad física de baja intensidad carezca de beneficios para la salud. Sin embargo, si el objetivo es mantener los huesos fuertes y sanos el mayor tiempo posible, parece que requieren un mayor estímulo mecánico.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física regular ofrece numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, el ejercicio de baja intensidad por sí solo no es suficiente para estimular el metabolismo óseo, según Nóra Sydó, especialista clínica y coautora del estudio.
La investigación indica que el ejercicio de alta intensidad puede desencadenar cambios beneficiosos tempranos en la formación ósea, lo que podría ayudar a frenar la pérdida ósea y favorecer un envejecimiento saludable.
(SERVIMEDIA)
07 Ago 2026
MGR/clc


