Epidemiología
La genómica aclara dos brotes de norovirus registrados en 2024 en el Hospital de Getafe
- El estudio confirma que fueron episodios independientes y detecta transmisión entre Geriatría y Oncohematología que no se identificó inicialmente por pruebas rápidas negativas
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Una investigación del Instituto de Salud Carlos III (IscIII), en colaboración con el Hospital Universitario de Getafe, ha aclarado el origen de dos brotes consecutivos de norovirus registrados en 2024 en el Hospital de Getafe (Madrid), que afectaron principalmente a personas mayores y trabajadores sanitarios, según informó este jueves el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
El estudio, publicado en la revista 'Journal of Medical Virology', confirmó que los dos episodios "fueron independientes" y que el segundo no fue una continuación del primero, sino "una nueva introducción del virus". Además, el análisis genómico permitió detectar transmisión entre las unidades de Geriatría y Oncohematología, "una relación que no se identificó inicialmente porque las pruebas rápidas realizadas en pacientes de Oncohematología dieron negativo".
Según informó el IsIII, el trabajo combinó "técnicas de epidemiología tradicional con métodos avanzados de secuenciación genómica para reconstruir cómo se produjo la transmisión intrahospitalaria y evaluar la efectividad de las medidas de control aplicadas tras el primer brote". Sus conclusiones subrayan la importancia de "utilizar pruebas moleculares de alta sensibilidad para detectar el virus, identificar posibles casos y controlar brotes en entornos sanitarios".
En 2024, la Comunidad de Madrid notificó 152 brotes de gastroenteritis aguda no alimentaria, un 47,6 % más que el año anterior, con 6.875 casos, 46 ingresos y tres fallecimientos, estos últimos en residencias de mayores. El norovirus fue el agente más frecuente, con 93 brotes confirmados, 5.109 casos y 30 hospitalizaciones, concentrados sobre todo en centros geriátricos.
El norovirus es un virus muy contagioso que causa gastroenteritis, principalmente diarrea y vómitos, y puede ser especialmente peligroso en hospitales, donde provoca brotes difíciles de controlar y "supone un riesgo considerable para pacientes vulnerables, como personas mayores o inmunodeprimidas, así como para el personal sanitario", según el IscIII.
En estos entornos, los brotes pueden tener importantes consecuencias por la rapidez con la que se transmite el virus y por la dificultad para identificar y cortar todas las cadenas de contagio mediante métodos convencionales. Por ello, el estudio destaca el valor de la epidemiología genómica como herramienta para "conocer con mayor precisión cómo circula el virus dentro de un hospital".
La investigación estuvo liderada por la responsable de Gastroenteritis Víricas en el Centro Nacional de Microbiología del IscIII y también integrante del Área de Epidemiología y Salud Pública del Centro de Investigación Biomédica en Red, María Dolores Fernández-García. Por parte del Hospital Universitario de Getafe, firmaron el artículo Blanca Esperanza Fernández, Óscar Cuevas Lobato y Carolina Moreno Gomila.
GASTROENTERITIS VÍRICAS
Para llevar a cabo el trabajo, el equipo analizó muestras de heces de pacientes con síntomas de gastroenteritis mediante técnicas avanzadas de secuenciación genómica y análisis filogenéticos. Este abordaje "permitió caracterizar el virus responsable de los brotes y reconstruir las cadenas de transmisión dentro del hospital".
Los resultados demostraron, según los investigadores, que las estrictas medidas de prevención aplicadas tras el primer brote lograron cortar la transmisión interna. Sin embargo, el segundo episodio fue causado por una nueva introducción del virus, lo que "descarta que se tratara de una prolongación del brote inicial".
Ambos brotes fueron provocados por una nueva variante de norovirus denominada GII.17 [P17], que había comenzado a circular en varios países desde 2023 y 2024. Esta información permitió situar los episodios registrados en Getafe en un contexto más amplio de circulación internacional de esta variante. Uno de los hallazgos más relevantes fue la transmisión entre las unidades de Geriatría y Oncohematología. Esta conexión no se detectó inicialmente porque las pruebas rápidas de inmunocromatografía realizadas a pacientes de Oncohematología dieron negativo, por lo que no se declaró brote en esa unidad, explicó el IscIII. El análisis molecular y genómico posterior permitió vincular los casos de ambas unidades y puso de manifiesto "la importancia de emplear métodos diagnósticos más sensibles para el control eficaz de los brotes hospitalarios de norovirus".
El estudio también observó que algunos pacientes seguían eliminando el virus en las heces incluso después de la resolución oficial del brote. Esta circunstancia podría facilitar nuevos contagios y resulta importante para definir la duración de las medidas de control, ya que "la prevención debe adaptarse al hecho de que algunos pacientes puedan seguir siendo contagiosos después de recuperarse de la infección".
La investigadora principal del trabajo, María Dolores Fernández-García, resaltó la importancia de combinar la epidemiología tradicional con el análisis genómico para identificar con mayor precisión las fuentes y cadenas de transmisión de virus altamente contagiosos como el norovirus. “Este enfoque integrado permite detectar rutas de contagio que podrían pasar desapercibidas con métodos convencionales, y aporta información clave para reforzar medidas de prevención y control de infecciones”, concluyó.
UN PATÓGENO MUY VIRULENTO
A raíz del brote de gastroenteritis detectado en la CAM en 2024, el catedrático de Microbiología Raúl Rivas González advirtió de que el norovirus es uno de los patógenos más eficaces a la hora de provocar brotes en espacios cerrados, por su elevada capacidad de transmisión y por la facilidad con la que puede propagarse a través de superficies, alimentos o agua contaminada. Subrayó que hospitales, residencias, escuelas, cruceros y otros entornos con convivencia estrecha son escenarios especialmente sensibles. Estimó que este virus provoca a nivel global cada año cerca de 685 millones de casos y entre 136.000 y 278.000 muertes.
Aunque la mayoría de los pacientes se recupera en uno a tres días, no existe un tratamiento antiviral específico ni vacuna disponible, por lo que la hidratación y las medidas de prevención son esenciales para evitar complicaciones y cortar nuevas cadenas de contagio, según este epidemiólogo.
(SERVIMEDIA)
04 Jun 2026
EDU/nbc


