Energía

El Gobierno justifica la ampliación de Almaraz porque contempla que el impacto en el precio del gas de Ormuz se prolongue hasta 30 meses

- Asegura que el impacto en la producción renovable será inferior al que depende de que haga más o menos sol

MADRID
SERVIMEDIA

El secretario de estado de Energía, Joan Groizard, justificó este martes la decisión del Gobierno de prorrogar la operación de Almaraz hasta 2030 porque el Ejecutivo contempla que las distorsiones en el precio del gas provocadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolonguen entre 20 y 30 meses.

Así se expresó Groizard en la comisión de investigación del apagón del Congreso, donde defendió que el 28 de abril de 2025 había suficientes elementos para evitar el cero peninsular, que calificó como “inédito, imprevisto e imprevisible”. “El sistema tenía todo lo que necesitaba”, apostilló.

En cuanto a la incertidumbre que argumenta el Gobierno para prorrogar la nuclear extremeña, apuntó que desde el inicio del conflicto en Ormuz el precio del gas se ha triplicado pasando de 30 a más de 80 euros por megavatio hora (MWh) cuando antes la previsión es que hubiera mantenido una senda bajista.

“Esto tendrá una duración de meses o años cuando se abra el estrecho de Ormuz”, advirtió Groizard, quien explicó que la continuidad de Almaraz “permite amortiguar al consumidor los picos de precios imprevistos mientras seguimos desarrollando e invirtiendo en el auténtico escudo que es el despliegue de las renovables”.

En consecuencia, desvinculó la decisión sobre Almaraz de problemas con la seguridad de suministro relacionadas con el apagón y señaló que su aportación es limitada, que las nucleares no amortiguan las oscilaciones de frecuencia y que no son especialmente adecuadas para el control dinámico de tensión.

Además, aseguró que se trata de “una ampliación puntual acotada a esa central” que no afecta al calendario de cierre nuclear en España establecido hasta 2035 en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec).

A este respecto, indicó que Almaraz tiene “una situación algo excepcional con respecto a las demás centrales” puesto que cuando recibió en 2020 la autorización para operar hasta 2027 ya había sido analizada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para operar hasta 2030 porque este tipo de informes son siempre por 10 años.

Esto supone, según Groizard, que para autorizar una eventual ampliación de otra nuclear el CSN tendría que realizar “un análisis mucho más exhaustivo,” ya que la prórroga de Almaraz no ha requerido ampliar su capacidad de almacenamiento de residuos y no ha alterado los costes del sistema eléctrico con carácter general. “No tiene que ser un precedente para el resto de las centrales”, sentenció.

En la misma línea, negó que el hecho de que el cierre de Almaraz coincida en 2030 con el de un reactor de Ascó y el de Cofrentes pueda generar “una gran afección” en los procesos de desmantelamiento ni en el suministro, por lo que descartó que dicha coincidencia temporal pueda abrir la puerta a cambiar la fecha de cierre de otras instalaciones nucleares.

Por último, relativizó el impacto que supone la prórroga en términos de reducción de la producción renovable , impacto que el Ejecutivo cifra en el 1,4% en 2030. Según Groizard ese porcentaje es inferior al que depende de que haga más o menos sol, que situó entre el 3 y el 4%. “El impacto a la baja es muy acotado”, concluyó.

(SERVIMEDIA)
15 Sep 2026
JBM/gja