Personas mayores

Grandes Amigos defiende que edadismo y soledad se “retroalimentan” y pide más recursos y espacios seguros para los mayores

MADRID
SERVIMEDIA

La Fundación Grandes Amigos advirtió este viernes de que el edadismo y la soledad no deseada se “retroalimentan” y reclamó más recursos comunitarios y espacios seguros para los mayores.

Estas son algunas de las reivindicaciones que recoge el estudio ‘Vinculación entre el edadismo y la soledad. Analizar, sensibilizar y prevenir la discriminación a personas mayores’, realizado por Matia Instituto, dentro del proyecto homónimo que impulsa Grandes Amigos con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, tal y como precisó la fundación en un comunicado.

El coordinador de Estudio del Imserso, Agustín Martínez, explicó que “este estudio profundiza en dos conceptos que ya están muy presentes en la sociedad”, como el edadismo y la soledad, “pero de los que poco se sabe sobre su naturaleza y sus consecuencias” en la vida de las personas mayores, como son a menudo el debilitamiento de las relaciones sociales, el incremento de cuidados médicos y el consumo de medicamentos, según la fundación.

Para la directora de la entidad organizadora, Mercedes Villegas, “tiene todo el sentido complementar la labor de acompañamiento, de creación de vínculos y de socialización que realiza Grandes Amigos, con esta nueva línea de investigación, en la que colabora con entidades de referencia como Matia Instituto”.

Para el responsable de Investigación de Grandes Amigos y coordinador del proyecto, Alfonso Casana, “estas actitudes edadistas son un caldo de cultivo de soledades y malestares que, cuando no existe red de apoyo alrededor, agravan aún más el nivel de indefensión y vulnerabilidad de la persona mayor”.

“La importancia real de este estudio no solo está en lo que se dice en el propio informe, sino en cómo se dice, porque es un estudio que nos habla de experiencias de personas que viven estas realidades en su propia piel y porque pone voz a personas que con frecuencia han estado silenciadas e invisibilizadas”, abundó.

METODOLOGÍA

La investigadora principal del estudio y profesional de Matia Instituto, Penélope Castejón, destacó que se trata de un “estudio cualitativo, exploratorio, interpretativo, dirigido a comprender mejor este fenómeno donde edadismo y soledad se mezclan; no de medir, cuantificar ni dimensionar, sino de conocer las complejidades que atraviesan las trayectorias vitales, las percepciones y significados en torno al envejecimiento, la participación social, las redes relacionales, las experiencias de discriminación y los sentimientos de soledad”.

Tal y como expuso la investigadora de Matia Instituto Paula García, a través del análisis de las vivencias de las personas mayores, se puede afirmar que “el edadismo juega un papel central en la soledad no deseada, ya que limita tanto las oportunidades reales de participar como las expectativas sobre lo que las personas mayores pueden o no pueden hacer, generando dinámicas de exclusión que reducen la interacción y dificultan el mantener vínculos sociales, relaciones significativas o incluso generar nuevas”.

Como se ha observado, el sesgo de edad es interiorizado a menudo por las personas mayores y se traduce en una retirada de la vida social o autoexclusión, que a su vez favorece el aislamiento y la aparición de sentimientos de soledad no deseada. También se ha constatado la creación de estrategias de afrontamiento y resiliencia, como la aceptación o la adaptación a las condiciones existentes hasta formas más activas de participación, como reinterpretar las experiencias negativas, reorganizar su vida cotidiana, buscar actividades significativas y defender su autonomía.

Las buenas prácticas que recopila el informe aluden a la responsabilidad de los diferentes agentes de la sociedad a la hora de sensibilizar sobre el edadismo y la soledad, incluido el sector privado.

CONCLUSIONES

Entre otras conclusiones, el estudio desvela que el edadismo “impacta” a nivel estructural, relacional y subjetivo; el género “condiciona la experiencia de la vejez”; la presión “antiedad” reduce estatus y participación; asociar vejez con muerte limita el propósito vital y los prejuicios edadistas restringen la vida social y comunitaria.

A su vez, exclusión y autoexclusión se retroalimentan, ya que edadismo y soledad son “un proceso de doble vía: limitación de oportunidades externas y reducción de expectativas internas”.

Además, el estudio desvela que las personas mayores combinan adaptación y aceptación a las condiciones para “sostenerse”, así como acciones “más activas para reconstruir sus vínculos y sentido vital”.

Por otra parte, el informe reivindica que redes y entidades como Grandes Amigos facilitan el encuentro, el reconocimiento y volver a participar y que identificar la discriminación “reduce la culpa individual y favorece respuestas más proactivas”.

Junto a ello, la falta de espacios de encuentro “intensifica la soledad” y se requieren entornos “más comunitarios”. Además, es necesario el reconocimiento social de las personas mayores y su diversidad y educar desde la infancia para prevenir edadismo y soledad así como más recursos comunitarios y espacios seguros.

Por último, el estudio recuerda que edadismo y soledad “son problemas estructurales” y “no deben abordarse como un problema individual de quien lo sufre, sino mediante cambios sociales, políticos y culturales amplios”.

En este contexto, la fundación recomienda un enfoque estructural en la intervención, sensibilización y cambio cultural, desarrollo de modelos alternativos de convivencia, fomento de la participación social en la vida cotidiana, refuerzo de redes comunitarias y apoyo relacional, promoción de la autonomía e implicación individual y corresponsabilidad social.

(SERVIMEDIA)
26 Jun 2026
MJR/clc/nbc