Groenlandia

Groenlandia no solo "no se vende", sino que mantiene cierta calma ante la amenaza de "por las buenas o por las malas" de Trump

- El presidente norteamericano asegura que actuará sobre el país, "les guste o no" a sus habitantes

MADRID
SERVIMEDIA

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su escalada expansionista, ha garantizado que su Administración hará "algo" con Groenlandia, ya sea "por las buenas o por las malas", después de que el Gobierno danés reiterase que su territorio ártico "no está a la venta".

Durante la reunión que mantuvo el mandatario estadounidense con ejecutivos de compañías petroleras en la Casa Blanca, manifestó su voluntad de "hacer algo con Groenlandia, les guste o no. Porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de ella y no vamos a tener a Rusia ni a China como vecinos".

El pueblo groenlandés recibió estas palabras con cierta preocupación y en un ambiente de tensa calma, "pero no con miedo", reconoció en una entrevista a Servimedia, el antropólogo español Francesc Bailón, con 25 años de experiencia en Groenlandia.

Autor de varios libros especializados sobre la cultura inuit, afirmó que "Estados Unidos lleva 200 años intentando comprar Groenlandia, pero la isla no se vende". Además ha convivido con la comunidad groenlandesa, con la que comparte su espíritu pacífico. "Groenlandia nunca ha formado parte de un conflicto bélico", manifestó. "Pero, eso sí, llevan muchos años luchando por su independencia".

Bailón señaló que Groenlandia quiere su independencia y es un autogobierno desde hace tiempo. "El pasado 11 de marzo de 2025 hicieron unas elecciones, una especie de referéndum, y el 91,6% de la población votó a favor de la independencia", destacó. Además, subrayó que "el único partido que quedó fuera del Gobierno fue precisamente el único que miraba con buenos ojos a Trump".

RECHAZO A EEUU

De hecho, cinco de los seis principales partidos que participaron en los comicios prefirieron la independencia de Dinamarca, aunque no coincidieron en el ritmo al cual se debería lograr. Las encuestas mostraron que casi el 90% de los groenlandeses rechazó cualquier vínculo con EEUU. "Ni a Estados Unidos ni tampoco a la corona danesa. Groenlandia es de los groenlandeses", sentenció Bailón.

El experto añadió que los groenlandeses "tienen lista su Constitución" a la espera de que llegue la independencia, "probablemente dentro de tres años".

Por su parte, los líderes de los partidos groenlandeses, incluido el primer ministro, Jens Frederik Nielsen, emitieron un comunicado conjunto tras las declaraciones de Trump en el que rechazaron "las palabras" de Washington. "Queremos recalcar una vez más nuestro deseo de que cese el desprecio de Estados Unidos por nuestro país. No queremos ser estadounidenses ni daneses, queremos ser groenlandeses", declararon. Los dirigentes aseguraron que están "gobernados por la ley del autogobierno y el derecho internacional".

PUNTO ESTRATÉGICO MUNDIAL

En el centro de esta historia de ambiciones geopolíticas se encuentra 'Pituffik', una base militar anteriormente conocida como 'Thule', que significa "el lugar más lejano del mundo". 'Pituffik' en groenlandés quiere decir "el lugar donde atamos a nuestros perros". Para el pueblo inuit, recuperar este nombre nativo representó un acto de resistencia cultural frente a la colonización occidental.

Enclavada en la costa noroeste de Groenlandia, a 1.200 kilómetros del Polo Norte, representa uno de los puntos militares más importantes del planeta. "Pituffik es el punto más estratégico del mundo", explicó Bailón. "Desde allí, los misiles norteamericanos tienen a tiro tanto a Rusia como a China. Es el lugar perfecto para controlar el mundo".

La base militar resultó de un acuerdo entre Dinamarca y EEUU y cuenta con el radar AN/FPS-120 y el 23 Escuadrón de Operaciones Espaciales. Estas instalaciones mantienen contacto con satélites en órbitas polares. Bailón relató que "la fijación estadounidense por Groenlandia lleva dos siglos". "Primero, fue el presidente Andrew Johnson en 1860, Truman en 1946, Trump en 2019... y ahora, nuevamente Trump en 2025. Es un romance no correspondido".

La verdadera obsesión de Trump, según Francesc Bailón, no son las codiciadas tierras raras que duermen bajo el hielo. "Trump sabe que si Groenlandia alcanza la independencia, el acuerdo que permite la base de 'Pituffik' se esfumará". En ese escenario, a Trump le tocaría negociar directamente con los groenlandeses, no con Dinamarca.

Esta determinación quedó patente cuando ni el vicepresidente JD Vance, en marzo, ni el propio hijo de Trump, en mayo, lograron pisar suelo groenlandés. "Les negaron el aterrizaje y tuvieron que tomar tierra en la base militar de 'Pituffik', ese pequeño rincón americano en el hielo ártico", recordó el antropólogo, y destacó la fortaleza del pueblo groenlandés que reside "en su capacidad para decir 'no' con la misma firmeza con que clava un arpón".

(SERVIMEDIA)
10 Ene 2026
AOA/fcm