Antropología
Hallan la evidencia más antigua de brotes de peste en comunidades prehistóricas
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La peste ya afectaba a comunidades humanas hace unos 5.500 años, mucho antes de la expansión de las grandes sociedades agrícolas y urbanas. Hasta ahora, las epidemias devastadoras de esta enfermedad de origen zoonótico se asociaban sobre todo a sociedades agrícolas, ciudades, comercio, acumulación de población y presencia de ratas en entornos humanos.
Un estudio recién publicado en 'Nature' ha identificado ADN de 'Yersinia pestis', la bacteria causante de esta enfermedad, en restos de cazadores-recolectores hallados junto al lago Baikal (Siberia, Rusia) y sugiere que pequeños grupos familiares pudieron sufrir brotes letales antes de lo que se pensaba.
El trabajo, titulado ‘Lethal plague outbreaks in Lake Baikal hunter-gatherers 5,500 years ago’, sitúa en el Holoceno medio la evidencia más antigua conocida de brotes mortales de peste. La nueva investigación muestra que la peste también pudo golpear con fuerza a grupos móviles y de pequeño tamaño, formados por cazadores-recolectores, miles de años antes de las pandemias históricas.
El equipo, adscrito al Lundbeck Foundation Geogenetics Centre de la Universidad de Copenague (Dinamarca), analizó ADN antiguo procedente de restos humanos recuperados en varios cementerios de la región del lago Baikal, una zona considerada clave para estudiar los movimientos y modos de vida de poblaciones prehistóricas. En total, los investigadores detectaron material genético de ese patógeno en 18 de los 46 individuos estudiados, una proporción cercana al 40%.
Según los autores, esta elevada presencia de la bacteria en restos humanos enterrados en un mismo contexto arqueológico apunta a episodios de mortalidad vinculados a brotes de peste y no solo a infecciones aisladas. La reconstrucción genética y de parentesco de algunos de los individuos sugiere, además, que la enfermedad "pudo afectar a pequeños grupos familiares y transmitirse en comunidades estrechamente relacionadas".
NIÑOS Y ADOLESCENTES
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que muchos de los individuos afectados eran niños y adolescentes. Los investigadores consideran que "estas cepas antiguas de la peste pudieron provocar una respuesta inflamatoria intensa, especialmente grave en edades tempranas", lo que ayudaría a explicar la presencia destacada de menores en algunos enterramientos.
El hallazgo modifica la visión clásica sobre el origen de los grandes brotes infecciosos. Durante mucho tiempo se asumió que enfermedades como la peste necesitaron sociedades densamente pobladas, agricultura consolidada, asentamientos estables y redes comerciales amplias para causar episodios mortales de gran impacto. Sin embargo, la nueva evidencia indica que comunidades pequeñas, móviles y anteriores a la expansión de los grandes sistemas agrícolas también podían sufrir crisis epidémicas devastadoras.
Las cepas identificadas en Siberia no eran idénticas a las que siglos después causarían grandes pandemias, como la peste de Justiniano o la peste negra medieval. Según el estudio, estas bacterias antiguas carecían de algunas adaptaciones genéticas necesarias para una transmisión eficaz a través de pulgas, mecanismo que más tarde sería fundamental en la propagación de la peste bubónica.
CONTACTO CON MARMOTAS
Esta diferencia sugiere que los brotes prehistóricos pudieron transmitirse por otras vías, como el contacto estrecho entre personas o una forma respiratoria de la enfermedad. Los autores también plantean que el origen inicial pudo estar relacionado con el contacto de estas comunidades con animales silvestres infectados, como marmotas, que formaban parte de su entorno y de sus prácticas de subsistencia.
Para los investigadores, este hallazgo "obliga a revisar cómo surgieron y se propagaron algunas de las enfermedades infecciosas más temidas de la historia".
La peste es una enfermedad zoonótica, causada por una bacteria que circula en reservorios animales y que puede saltar a humanos en determinadas condiciones. Aunque hoy puede tratarse con antibióticos si se diagnostica a tiempo, su impacto histórico ha sido enorme. La peste negra del siglo XIV mató a decenas de millones de personas en Europa, Asia y el norte de África, mientras que brotes anteriores y posteriores marcaron profundamente la demografía y la organización social de distintas regiones.
(SERVIMEDIA)
23 Jun 2026
EDU/clc


