Macroeconomía

Los impuestos y las prestaciones públicas reducen en un tercio la desigualdad de renta en España, según Funcas

MADRID
SERVIMEDIA

Los impuestos y las prestaciones públicas reducen en aproximadamente un tercio la desigualdad de renta en España, según el último número de 'Panorama Social', publicación editada por Funcas.

Según detalló Funcas este lunes, su publicación recoge un artículo de Julio López Laborda sobre la contribución del sector público a la reducción de las desigualdades de renta y riqueza a través de los impuestos y las prestaciones.

Los tres quintiles de menor renta bruta reciben más en prestaciones de lo que pagan en impuestos, mientras que los dos de mayor renta son, en media, contribuyentes netos, aunque la progresividad se reduce en la parte más alta de la distribución (el 1% de mayor renta). De todas formas, aunque el saldo de la intervención pública no sea progresivo a lo largo de toda la escala de rentas, el agregado de impuestos y prestaciones públicas “tiene un efecto redistributivo positivo y reduce de manera significativa, en un 32,5%, la desigualdad de la renta para el conjunto de hogares”.

Esta cifra se sitúa por debajo de la de los países de Europa occidental, donde, de media, los gobiernos corrigen en un 40% esa desigualdad.

En España, las prestaciones monetarias son el principal instrumento redistributivo. Las pensiones, ayudas y otras transferencias representan el 72% de toda la reducción de la desigualdad, muy por encima del papel de los impuestos (2,8%) y las prestaciones en especie (25,2%). Si se incluyen también el resto de gastos públicos (servicios públicos generales, defensa, medio ambiente, vivienda, servicios comunitarios, asuntos económicos, protección social), la reducción total de la desigualdad en 2022 alcanzaría casi el 36%.

Según el artículo, en España, la parte de la reducción de la desigualdad que se debe a los impuestos (2,8%) es más baja que en la media de los países de Europa Occidental, donde supone el 10%.

ESTUDIOS Y MOVILIDAD SOCIAL

Por otro lado, la revista de Funcas recoge un trabajo de Fabrizio Bernardi sobre el papel de la educación para promover la movilidad social. A nivel individual, cursar y obtener un título universitario sigue siendo la principal vía de movilidad social para quienes provienen de familias de clase baja. No obstante, el trabajo llama la atención sobre cómo las ventajas de origen permiten a jóvenes de clases altas mantener su posición incluso con rendimientos académicos más modestos. Además, entre titulados, quienes provienen de entornos acomodados acceden a mejores empleos.

El autor advierte de que para favorecer la movilidad social es necesario acompañar la expansión educativa de una mejora paralela de la estructura ocupacional.

Igualmente, la revista incluye un artículo de Olga Salido sobre movilidad intergeneracional en España y concluye que el “ascensor social” sigue funcionando, pero a distintas velocidades. La expansión educativa ha abierto oportunidades, aunque las clases altas mantienen o refuerzan sus ventajas, mientras que las clases trabajadoras continúan encontrando barreras para acceder a las posiciones de élite. Las mujeres siguen realizando avances, aunque concentrados en los niveles altos de la jerarquía ocupacional.

La autora subraya que el origen social sigue condicionando las trayectorias y limitando el alcance del cambio social.

(SERVIMEDIA)
24 Nov 2025
MMR/clc