Riesgos epidémicos
Un insectario de máxima bioseguridad permite simular cómo los mosquitos transmiten virus emergentes
- El Centro Nacional de Microbiología avanza en el estudio de enfermedades infecciosas con una instalación innovadora que reproduce de forma precisa las condiciones en la naturaleza para anticipar episodios epidémicos
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El Instituto de Salud Carlos III (IscIII) comunicó este martes, con motivo del Día Mundial de la Salud, que ya ha puesto en marcha un insectario en condiciones altamente controladas. Permite estudiar cómo los mosquitos transmiten a animales y humanos virus emergentes como dengue, Zika o chikungunya, con el objetivo de anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante posibles brotes de enfermedades infecciosas.
Esta nueva infraestructura, localizada en el Centro Nacional de Microbiología, sitúa al IscIII entre los pocos centros en España con capacidad para investigar, con máximo nivel de bioseguridad, cómo se produce la transmisión de patógenos mediante vectores, sobre todo artrópodos como los mosquitos, comunicó este instituto dependiente del Ministerio de Ciencia.
La puesta en marcha del insectario coincide con la conmemoración este martes del Día Mundial de la Salud, que este año, bajo el lema ‘Juntos por la Salud, apoyemos la Ciencia’, pone el foco en la importancia de la investigación científica como herramienta clave para proteger la salud pública y hacer frente a amenazas sanitarias globales.
Este insectario opera bajo condiciones de nivel de contención biológica 3 (NCB-3), "lo que implica trabajar con agentes infecciosos que pueden causar enfermedades graves, pero para los que existen medidas de prevención o tratamiento". Este nivel de bioseguridad exige sistemas de aislamiento avanzados, control estricto de accesos, filtrado del aire, presión negativa en las instalaciones y protocolos rigurosos para evitar cualquier liberación accidental de patógenos.
Gracias a estas condiciones, los investigadores "pueden estudiar con precisión la denominada competencia vectorial, es decir, la capacidad de los mosquitos para adquirir, multiplicar y transmitir virus a humanos o animales".
Según explicó la investigadora del Centro Nacional de Microbiología Inés Martín, “la apertura de esta nueva instalación nos permite llevar a cabo estudios de competencia vectorial, por ejemplo de mosquitos transmisores de arbovirus, en condiciones muy controladas de bioseguridad”.
UN DISPOSITIVO QUE SIMULA LA PIEL HUMANA
El trabajo en el insectario "reproduce de forma fiel lo que ocurre en la naturaleza". Para ello, los mosquitos son alimentados con una mezcla de sangre y virus cultivados en laboratorio mediante un dispositivo que simula la piel humana. Posteriormente, se realiza un seguimiento del virus dentro del insecto para analizar su capacidad de multiplicación y diseminación en distintos tejidos.
En una fase posterior, los investigadores recolectan la saliva de los mosquitos y, mediante técnicas como la PCR, comprueban si el virus ha alcanzado las glándulas salivales, lo que indicaría que el insecto puede transmitir la infección en una picadura. La PCR es una técnica de laboratorio que opera como una especie de 'fotocopiadora molecular' que amplifica millones de veces la saliva del mosquito para detectar e identificar el material genético de los virus.
La subdirectora general de Servicios Aplicados, Formación e Investigación del IscIII, Isabel Jado, y el director del Centro Nacional de Microbiología, José Miguel Rubio, subrayaron que estos estudios “son fundamentales para saber qué especies de mosquitos presentes en nuestro país podrían transmitir determinados patógenos”.
Las investigaciones que ya se están desarrollando en esta instalación "permiten evaluar el riesgo real de transmisión de virus emergentes y aportan información clave para que las autoridades sanitarias puedan anticipar y gestionar posibles situaciones de emergencia", según el instituto.
PREVENCIÓN FRENTE AL VIRUS OROPOUCHE
Entre los primeros trabajos destaca el análisis de la capacidad transmisora de mosquitos presentes en España frente al virus Oropouche, un patógeno importado que provoca síntomas similares a los del dengue, el Zika o el chikungunya, y que en algunos casos puede derivar en complicaciones neurológicas graves y puede causar meningitis o encefalitis. Este estudio se publicará en las próximas semanas.
El IscIII añadió que enmarca esta iniciativa en el enfoque ‘One Health’, que integra la salud humana, animal y ambiental, y que "resulta clave en un contexto en el que factores como el cambio climático y la globalización están favoreciendo la expansión de los vectores transmisores" y, con ello, el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas emergentes.
(SERVIMEDIA)
07 Abr 2026
EDU/nbc


