Sismología

El Instituto de Ciencias del Mar revoluciona la vigilancia sísmica marina con tecnología fotónica

- La detección precisa se basa en fibra óptica que transforma cables submarinos en sensores telúricos

MADRID
SERVIMEDIA

El Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICM-CSIC), en el marco del proyecto REMO y en colaboración con diversas entidades científicas y tecnológicas, logró "un avance clave en la monitorización sísmica submarina al convertir cables de fibra óptica en sensores continuos capaces de detectar con gran precisión la microsismicidad en el fondo marino".

Según informó, ha culminado con éxito el desarrollo de un nuevo sistema de vigilancia sísmica en el medio marino basado en tecnologías fotónicas avanzadas, que permite mejorar de forma sustancial la detección y el análisis de la actividad sísmica bajo el mar. Este desarrollo tecnológico se llevó a cabo en el marco del proyecto REMO, orientado a reforzar la seguridad y el control geofísico en entornos submarinos estratégicos.

"El análisis sísmico con fibra óptica nos proporciona una resolución sin precedentes para detectar microsismicidad en ambientes marinos. REMO sienta las bases para futuros sistemas de vigilancia que serán esenciales en la transición energética", explicó la investigadora de ICM Arantza Ugalde.

La tecnología implementada se apoya en el 'sensado acústico distribuido', un sistema que envía pulsos de luz a través de cables de fibra óptica ya desplegados en el fondo marino y analiza las mínimas variaciones producidas por el paso de ondas sísmicas. De este modo, un único cable puede funcionar como una red de miles de sensores continuos, proporcionando una resolución espacial sin precedentes y reduciendo de forma significativa la necesidad de instrumentación adicional, detalló el ICM.

Este instituto subrayó que esta metodología "permite obtener una imagen mucho más detallada de la actividad sísmica en áreas marinas complejas, incluso en contextos con elevado ruido ambiental, lo que supone un salto cualitativo respecto a los sistemas tradicionales de vigilancia sísmica submarina".

El proyecto incorpora además herramientas avanzadas de análisis de datos e inteligencia artificial (IA) que facilitan el procesamiento en tiempo casi real de grandes volúmenes de información, mejorando "la capacidad para distinguir señales sísmicas relevantes y aumentando la fiabilidad de la monitorización continua".

Los ensayos se llevaron a cabo en una plataforma marina en desmantelación en el Mediterráneo y "abren la puerta a aplicaciones directas en la evaluación de riesgos geológicos y en el seguimiento de infraestructuras críticas, así como en futuros proyectos de almacenamiento geológico de hidrógeno o dióxido de carbono vinculados a la transición energética".

REFERENTE EN INVESTIGACIÓN OCEANOGRÁFICA

Con este avance, el ICM indicó que "refuerza su papel como referente en investigación oceanográfica y geofísica, y sitúa a la ciencia española en una posición destacada en el desarrollo de soluciones tecnológicas para la vigilancia sísmica marina de alta precisión"."La capacidad de monitorizar la actividad sísmica con tanta precisión permitirá optimizar la seguridad y eficiencia de futuros proyectos de almacenamiento subterráneo de gases, alineándose con nuestra apuesta por nuevas vías de desarrollo tecnológico en captura, uso y almacenamiento de carbono como parte de la estrategia de descarbonización de Repsol", destacó el geofísico de Repsol Guillermo Marro, quien participó activamente en este desarrollo.

Además, se integraron técnicas avanzadas de IA para procesar en tiempo real la gran cantidad de datos generados por el Distributed Acoustic Sensing (sensado acústico distribuido, DAS), distinguiendo señales sísmicas relevantes del ruido oceánico. Este DAS usa una tecnología de detección basada en fibra óptica que permite transformar un cable submarino en un sensor sísmico continuo de gran longitud.

Utiliza pulsos de luz láser que se envían a través de una fibra óptica. Cuando el entorno del cable experimenta una vibración, por ejemplo, un pequeño movimiento sísmico en el fondo marino, esa perturbación altera mínimamente la luz reflejada dentro de la fibra. En la práctica, cada tramo de fibra actúa como si fuera un sismómetro, lo que multiplica de forma exponencial la capacidad de observación frente a las redes sísmicas tradicionales, que dependen de sensores puntuales.

"Hemos logrado integrar sensores de fibra óptica con algoritmos avanzados que posibilitan una detección fiable incluso en entornos marinos complejos", añadió la investigadora del Instituto de Óptica (CSIC) y de la Universidad de Alcalá (UAH) Sonia Martín-López.

OBSERVATORIO SUBMARINO CASABLANCA

Este experimento se desarrolló en la plataforma Casablanca, en el mar Mediterráneo, a unos 50 km de la costa de Tarragona. Allí se instaló el Observatorio Submarino Casablanca-DAS, utilizando la plataforma, que se encuentra en proceso de desmantelamiento, como entorno ideal para validar la tecnología en condiciones reales de operación.

"Este proyecto demuestra que la monitorización distribuida con fibra óptica puede implementarse a gran escala para aplicaciones industriales críticas", precisó el CEO de Aragón Photonics, Francisco López.

El proyecto REMO es una iniciativa de investigación y desarrollo tecnológico orientada a mejorar la vigilancia sísmica en el medio marino, un ámbito clave tanto para la seguridad como para el conocimiento geofísico de zonas submarinas estratégicas. El proyecto comenzó a desarrollarse, según exolicó el CSIC, en un contexto marcado "por la creciente preocupación internacional por la actividad sísmica bajo el mar y por la necesidad de proteger infraestructuras críticas que discurren por el fondo oceánico".

El objetivo fue preciso desde la fase inicial: reforzar la capacidad de detección, monitorización y análisis de los movimientos sísmicos submarinos, superando las limitaciones de los sistemas tradicionales.

Tras las citadas prubas se demostró que REMO posibilita la detección de vibraciones y deformaciones mínimas en el fondo marino, con una resolución espacial y temporal muy superior a la de los métodos convencionales. Esta capacidad resulta especialmente relevante para "identificar terremotos submarinos de baja magnitud, estudiar fallas activas y mejorar los modelos de riesgo sísmico y tsunamigénico en áreas sensibles".

Además de su aportación científica, REMO tiene una clara dimensión aplicada. Sus desarrollos tecnológicos están pensados para mejorar la seguridad y el control geofísico en entornos submarinos estratégicos, contribuyendo a la protección de infraestructuras como cables de telecomunicaciones, conducciones energéticas u otros sistemas críticos que recorren el lecho marino.

(SERVIMEDIA)
13 Dic 2025
EDU/gja