Groenlandia
La invasión de Groenlandia pondría en riesgo la investigación científica del cambio climático
- Asegura el Comité Polar Español
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El secretario técnico del Comité Polar Español (CPE), Antonio Quesada, advirtió este miércoles que la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de invadir Groenlandia pondría "en grave riesgo" investigaciones científicas fundamentales para entender y predecir el cambio climático global.
"El trabajo científico en el Ártico en general pasa por la soberanía de los países, no es como la Antártida que no hay soberanía y se puede investigar donde se quiera. Cada vez que los investigadores españoles se dirigen a Groenlandia deben solicitar permisos especiales de aguas para navegar por la zona", explicó Antonio Quesada en una entrevista a Servimedia.
El también catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), especializado en biología con enfoque en ecología polar, señaló que "la actual presión geopolítica en Groenlandia incrementa la incertidumbre y deteriora potencialmente el entendimiento de ecosistemas tan sensibles como el Ártico", y subrayó que no se trata solo de quién manda, sino de si el mundo podrá seguir midiendo con rigor qué está pasando en uno de los reguladores del clima del planeta.
ACTIVIDAD CIENTÍFICA ESPAÑOLA
El Comité Polar Español es un órgano interministerial que coordina toda la actividad polar española, tanto ártica como antártica. Quesada detalló que tiene 14 vocales de diferentes ministerios como Exteriores, Transición Ecológica y Defensa, y orgánicamente está dentro del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El año pasado llevaron tres barcos a la zona, lo que convierte a España en uno de los países europeos con mayor actividad.
España mantiene en Groenlandia proyectos de investigación en los que trabaja coordinadamente con investigadores de otros países. El Buque Oceanográfico 'Sarmiento de Gamboa', operado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "lleva dos años seguidos yendo por las costas de Groenlandia". En la isla suele haber una veintena de investigadores, "aunque ahora mismo no hay nadie porque es invierno", afirmó.

PRECEDENTE RUSO
El experto recordó el caso de la investigación en el Ártico ruso como ejemplo de lo que podría ocurrir. "Hemos estado trabajando en el norte de Rusia, en Siberia, sin problemas hasta la invasión de Ucrania, pero una vez que estalló el conflicto bélico todo se ha quedado paralizado", explicó.
Esta situación ha provocado que España y otros países lleven "alrededor de tres años, este va a ser el cuarto año, en el que no hay actividad prácticamente científica internacional" en la región rusa, generando importantes lagunas en los datos de monitorización climática. "Cuando hay algo que ocurre de forma súbita, una pausa de dos o tres años tiene repercusiones muy importantes", advirtió.
A nivel de monitorización de los glaciares, de los gases de efecto invernadero o de la fusión del permafrost (el suelo congelado), una interrupción en la obtención de datos y de la incorporación de esos datos en los modelos supone "un peor pronóstico de las catástrofes atmosféricas" y advirtió que "la incertidumbre entra en niveles demasiado altos" cuando lo que se persigue es la mayor certeza de las predicciones.
El secretario técnico explicó que los organismos emiten mucho dióxido de carbono y metano de toda la materia orgánica que hay congelada bajo el permafrost. No poder hacer seguimiento de estos gases con exactitud supone no saber cuánto más se va a calentar la atmósfera. Incluso señaló que no tener datos supone seguramente que Groenlandia limite la pesca solo a nivel de precaución.
"En el momento en interrumpes una serie temporal durante más de dos o tres años, ya pierde valor", destacó, y subrayó que España tiene en la Antártida series temporales de más de 30 años, lo que representa "un capital científico impresionante" que podría perderse en Groenlandia.
Recordó que el interés de Estados Unidos por Groenlandia es algo histórico, "de hace 200 años". Sin embargo, manifestó su preocupación por el hecho de que Trump vuelva a poner los ojos en Groenlandia en estos momentos en que todo está tan revuelto geopolíticamente. En el supuesto escenario de que se viese invadida la isla, peligraría el trabajo científico de investigación.
De otro lado, destacó que en el Ártico viven cuatro millones de personas, de las cuales alrededor de 60.000 residen en Groenlandia. Muchos de los habitantes son inuit y existe mucha interacción entre la ciencia y ellos. "Tanto antropólogos como no antropólogos colaboran, porque muchos de los proyectos científicos en el Ártico cuentan con la ayuda y el trabajo de las poblaciones locales", explicó. Un parón importante en la actividad científica en este país supondría un estancamiento en las investigaciones, pero también implicaría un lastre en el mercado de empleo local.
PÉRDIDA DE SERIES TEMPORALES
En el momento que una serie temporal se interrumpe más de dos o tres años, ya pierde valor y no se puede usar. El Comité Polar Español tiene en la Antártida series temporales que tienen más de 30 años, lo que representa un capital científico impresionante. Las series necesitan una regularidad, y rellenar los huecos que se quedan cuando no tienen los datos no es nada fácil, lo que genera una falta de capacidad de predicción.
Por último, Quesada subrayó que todo lo que está ocurriendo en Groenlandia llega a Europa y es el responsable de lo que está ocurriendo en el continente, y puso como ejemplo la ola de frío que está llegando a Europa Central procedente del Ártico.
(SERVIMEDIA)
14 Ene 2026
AOA/clc


