Ciencia

Investigadores españoles logran reducir en un 90% los tumores de vejiga en ratones utilizando nanorrobots

MADRID
SERVIMEDIA

Una investigación liderada por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y el CIC Biomagune y desarrollado con la colaboración del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con el apoyo de la Fundación “la Caixa”, muestra cómo se puede reducir en un 90% el tamaño de tumores de vejiga en ratones administrando una sola dosis de nanorrobots propulsados por urea.

Así lo anunció este lunes la fundación en un comunicado en el que precisó que estas “diminutas” nanomáquinas están formadas por una esfera porosa de sílica y en su superficie incorporan “diversos componentes con funciones específicas”.

Uno de ellos es la enzima ureasa, una proteína que reacciona con la urea, presente en la orina, haciendo que la nanopartícula sea capaz de propulsarse, y otro componente “clave” es el yodo radioactivo, un radioisótopo utilizado comúnmente para el tratamiento localizado de tumores.

El estudio, publicado en ‘Nature Nanotechnology’, “abre la puerta” a nuevos tratamientos “más eficientes” para el cáncer de vejiga, que reduzcan el tiempo de hospitalización.

“Con una sola dosis vemos una disminución del 90% del volumen del tumor. Es mucho más eficiente, teniendo en cuenta que lo habitual en pacientes con este tipo de tumores es que vayan entre 6 y 14 veces al hospital”, según explicó el profesor de investigación Icrea en el IBEC y líder del estudio, Samuel Sánchez.

SIGUIENTE PASO

El “siguiente paso”, en el que ya está trabajando el equipo, es estudiar si estos tumores vuelven a aparecer tras el tratamiento.

En investigaciones previas, los científicos confirmaron que la capacidad de autopropulsión de los nanorrobots les permitía alcanzar todas las paredes de la vejiga. Esta característica supone una ventaja respecto al procedimiento actual, donde una vez administrado el tratamiento directamente en la vejiga, el paciente debe cambiar de posición cada media hora para conseguir que el fármaco llegue a todas las paredes.

El nuevo trabajo “va más allá”, al “demostrar no solo la movilidad de las nanopartículas en la vejiga, sino también su acumulación específica en el tumor”, puntualizó la fundación, que añadió que esto fue posible gracias a diferentes técnicas, incluyendo imágenes médicas de tomografía por emisión de positrones (PET) de los ratones, así como imágenes de microscopía sobre los tejidos extirpados tras la finalización del estudio.

Estas últimas se tomaron mediante un sistema de microscopía de fluorescencia desarrollado específicamente para este proyecto en el IRB Barcelona y el sistema permite observar la vejiga completa, escaneando las distintas capas del órgano para luego obtener una reconstrucción en 3D.

INNOVADOR SISTEMA

A este respecto, el líder de la plataforma científica de Microscopía Digital Avanzada del IRB Barcelona, Julien Colombelli, aseveró que el “innovador” sistema óptico que han desarrollado, les permitió “anular la luz que reflejaba el propio tumor y así identificar y localizar las nanopartículas en todo el órgano, sin un marcaje previo, a una resolución sin precedentes”. “Así vimos que los nanorrobots no solo alcanzaban el tumor, sino que lograban acceder a su interior, para favorecer así la actuación del radiofármaco”, abundó.

La fundación recordó que “descifrar” por qué los nanorrobots son capaces de acceder al interior del tumor “fue un desafío” y que los nanorrobots no contienen anticuerpos específicos para reconocer el tumor, y normalmente, el tejido tumoral es más rígido que el tejido sano.

Sin embargo, según advirtió la co-primera autora del estudio e investigadora del IBEC, Meritxell Serra Casablancas, los investigadores observaron que estos nanorrobots “tienen la capacidad de descomponer la matriz extracelular del tumor al aumentar localmente el pH mediante una reacción química de autopropulsión”.

“Este fenómeno podría favorecer una mayor penetración tumoral y resultó ser beneficioso para lograr una acumulación preferencial en el tumor”, apostilló.

Así, los científicos llegaron a la conclusión de que los nanorrobots “chocan con el urotelio -recubrimiento de las vías urinarias, que comprenden la pelvis renal, los uréteres, la vejiga y la uretra- como si fuera una pared, pero en el tumor, al ser más esponjoso, penetran y se acumulan en su interior” y estimaron como “un factor clave” la movilidad de los nanorrobots, que “aumenta la probabilidad de que lleguen al tumor”.

Además, según el investigador del CIC biomaGUNE y colíder del estudio, Jordi Llop, “la administración localizada de los nanorrobots que portan el radioisótopo disminuye la probabilidad de generar efectos adversos y la elevada acumulación en el tejido tumoral favorece el efecto radioterapéutico”.

En este contexto, la co-primera autora del estudio Cristina Simó defendió que los resultados “abren la puerta a la utilización de otros radioisótopos con mayor capacidad de inducir efecto terapéutico, pero cuyo uso se ve restringido cuando los radiofármacos deben administrarse de forma sistémica”.

(SERVIMEDIA)
15 Ene 2024
MJR/clc