Resistencia antibiótica

La leche materna ayuda a frenar la aparición de resistencias microbianas a los antibióticos en los bebés

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dado a conocer este martes identificó por primera vez que determinados componentes de la leche humana, conocidos como oligosacáridos de la leche materna (HMO), favorecen el desarrollo de una microbiota intestinal más equilibrada y se asocian con una menor presencia de genes de resistencia a los antibióticos en los primeros meses de vida de los bebés.

Los resultados, publicados en la revista 'Cell Reports Medicine', apuntan a que la lactancia materna exclusiva puede desempeñar un papel relevante en la reducción temprana de estos genes de resistencia, considerados uno de los principales desafíos actuales de salud pública a escala mundial.

La investigación fue coordinada por el laboratorio Mainbiotics del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y contó con la participación de científicos del Instituto de Biología Funcional y Genómica (CSIC-Universidad de Salamanca), la Universitat de València, el Hospital Clínico Universitario de València, la Universidad de Trento (Italia), la Universidad de Chile, la Universidad de Groningen (Países Bajos) y la Universidad de California en San Diego (EEUU).

El estudio demostró que la composición de la leche materna influye en la forma en que se desarrolla la comunidad de microorganismos intestinales durante los primeros meses de vida y en la presencia de genes de resistencia antimicrobiana en esas bacterias. Según los investigadores, las diferencias en la composición de la leche entre unas madres y otras, determinadas en parte por factores genéticos, pueden favorecer comunidades microbianas más equilibradas y afectar a la aparición de resistencias en el intestino infantil.

"La promoción de la lactancia materna parece ser una estrategia efectiva para reducir los genes de resistencia a antimicrobianos presentes en las comunidades bacterianas intestinales durante una etapa crítica en la formación de la microbiota", señaló la investigadora del CSIC en el IATA Mª Carmen Collado: "Nuestros resultados muestran que la leche humana no solo aporta nutrientes, sino también compuestos bioactivos capaces de influir en la salud futura del bebé".

Para llevar a cabo la investigación, el equipo analizó muestras fecales de 57 bebés de un mes de edad pertenecientes a la cohorte MAMI, impulsada por el CSIC y el Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de València, además de muestras de leche de sus madres. Posteriormente, los resultados fueron validados en una cohorte independiente de Países Bajos integrada por 199 lactantes.

RESISTOMA INTESTINAL

El análisis reveló que tanto el tipo de parto como la alimentación influyen en la composición del llamado resistoma intestinal, el conjunto de genes de resistencia antimicrobiana presentes en las bacterias del intestino. Los bebés alimentados exclusivamente con leche materna presentaban una menor abundancia y diversidad de estos genes que aquellos expuestos a otros tipos de alimentación.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo se centra en los oligosacáridos de la leche humana (HMO), el tercer componente más abundante de la leche materna. Estas moléculas no son digeridas por el lactante, pero sirven de alimento para bacterias beneficiosas del intestino, favoreciendo su crecimiento y contribuyendo al equilibrio de la microbiota.

Los investigadores observaron que algunos HMO concretos, entre ellos la 2'-fucosilactosa (2'FL) y la 6'-sialilactosa (6'SL), se asociaban con una menor abundancia de determinados genes de resistencia a los antibióticos. Además, los bebés alimentados con leche de madres con una característica genética conocida como estado secretor, relacionada con el gen FUT2, presentaban una mayor presencia de bacterias beneficiosas del género Bifidobacterium, vinculadas a un desarrollo saludable de la microbiota intestinal.

MODULADORES DE LA MICROBIOTA

"Los HMO actúan como moduladores ecológicos de la microbiota intestinal: favorecen el crecimiento de microorganismos capaces de utilizarlos y pueden limitar la expansión de bacterias portadoras de determinados genes de resistencia", explicÓ Collado.

Por su parte, la investigadora formada en el IATA-CSIC Anna Samarra, actualmente investigadora posdoctoral en la Universidad de California en San Diego, destacó que el trabajo demuestra que "determinados oligosacáridos de la leche humana pueden influir en la presencia de genes de resistencia a antibióticos durante una etapa clave del desarrollo infantil".

Los autores concluyeron que estos resultados abren nuevas vías para "comprender cómo la nutrición durante los primeros meses de vida puede contribuir a limitar la expansión temprana de resistencias antimicrobianas".

(SERVIMEDIA)
01 Sep 2026
EDU/clc