Eclipse

La luna se come al sol durante más de un minuto en un eclipse emocionante para España

Yebes (Guadalajara)
SERVIMEDIA Eduardo Fernández, enviado especial

La luna arrebató este miércoles al sol la luz durante poco más de un minuto en un eclipse total que fue visible en gran parte del país y que cubrió de sombra y emoción a toda la península y a las Islas Baleares en un acontecimiento que se vivía por primera vez desde 1912, lo que ha convertido a España en un centro de la atención científica y mediática internacional.

El Observatorio de Yebes (Guadalajara) fue uno de los grandes centros neurálgicos del eclipse total de sol al generar las señales oficiales difundidas por RTVE y distribuidas internacionalmente a través de Eurovisión.

La ministra de Ciencia, Diana Morant, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acudieron junto a un nutrido grupo de periodistas a este punto del centro de España para vivir la experiencia y seguir de cerca el dispositivo puesto en marcha por el Gobierno central.

La emoción fue creciendo desde que el eclipse arrancó a las 19.30 horas en Galicia y empezó a recorrer por completo 36 provincias, en una franja que atravesó también Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.

Millones de personas observaron este fenómeno astronómico desde todos los puntos del país: playas abarrotadas en esta época veraniega y vacacional, plazas y parques de pueblos y ciudades, campos extensos para los que preferían estar rodeados de la naturaleza, etc.

La luna se comía al sol poco a poco, primero como si le diera una pequeña dentellada y posteriormente contagiándole la forma decreciente que el satélite tiene muchas noches.

Así se llegó hasta las 20.24, el momento de la fase total del eclipse en el oeste peninsular, que en Baleares tuvo lugar a partir de las 20.33. Fueron poco más de 60 segundos de máxima emoción a los que precedió una bajada progresiva de la luz solar e incluso de la temperatura ambiente dado que la luna tapaba los rayos del astro.

En estos minutos se apreciaron tres instantes espectaculares. Primero, el anillo de diamantes, con la luz del sol rebosando por detrás del satélite. El anillo de diamantes es el nombre que recibe el instante en el que el disco solar queda reducido a un fino arco de luz con un punto especialmente brillante.

Después aparecieron las perlas de Baily, pequeños puntos luminosos producidos por la luz del Sol que atraviesa los valles del relieve lunar. Y finalmente llegó la posibilidad de observar la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, como un halo blanquecino alrededor del disco oculto.

EMISIÓN DE LA SEÑAL OFICIAL DESDE YEBES

Desde la Torre Solar de Yebes, una de las infraestructuras científicas más singulares de España, se mostró al mundo un fenómeno astronómico excepcional mientras científicos, astronautas, autoridades y decenas de asistentes reivindicaban el valor de la ciencia y la observación del cielo como experiencia colectiva.

En este centro científico se produjeron una señal en luz blanca y otra mediante filtro H-alfa, lo que permitió mostrar distintos detalles de la actividad solar durante el fenómeno astronómico. Se trata de una instalación de observación solar especializada diseñada para estudiar el Sol con gran detalle. Su estructura vertical permite que la luz solar entre por un sistema de espejos situado en la parte superior y sea conducida hacia los instrumentos científicos ubicados en la base, donde las condiciones de estabilidad térmica y mecánica son mejores para realizar observaciones de alta precisión, tal y como explicó el director del observatorio, Pablo de Vicente.

Además, destacó el esfuerzo técnico y logístico desplegado para hacer posible la producción de las señales internacionales del eclipse desde la Torre Solar. La instalación científica fue además uno de los escenarios centrales de la jornada divulgativa 'Eclipsados y eclipsadas por la ciencia', que reunió a investigadores, responsables institucionales, divulgadores y a los astronautas españoles de la Agencia Espacial Europea (ESA) Sara García y Pablo Álvarez.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, destacó la relevancia de Yebes dentro del amplio dispositivo desplegado con motivo del eclipse y subrayó que el observatorio había sido concebido como un lugar desde el que los medios pudieran "contar al mundo el eclipse, en directo, y explicar qué implicaciones tiene".

Además, defendió la vertiente divulgativa de la cita al afirmar que "el Gobierno ha decidido estar aquí para que este observatorio sea un espacio para divulgar la ciencia ese día". A su juicio, el eclipse constituye "una oportunidad única para acercar la ciencia a la ciudadanía y despertar nuevas vocaciones científicas".

DIMENSIÓN EMOCIONAL

Durante las actividades celebradas en el observatorio, la astronauta Sara García puso el foco en la dimensión emocional del fenómeno y en su capacidad para reunir a millones de personas alrededor de una misma experiencia. "¡Qué punky no mirar el teléfono y disfrutar de algo único!", señaló durante una mesa redonda. García destacó que existen "pocas ocasiones" en las que toda la sociedad se muestra "entusiasmada con algo tan único" y dispuesta a "mirar en la misma dirección".

La astronauta también resaltó los cambios que acompañan al eclipse y que permiten percibir el acontecimiento más allá de la observación visual. "Sentir que la temperatura baja y dejan de cantar los pájaros. Esa es la parte bonita y única", afirmó.

Por su parte, el director del Observatorio Astronómico Nacional y responsable científico del denominado Trío de Eclipses, Rafael Bachiller, recordó que la experiencia de un eclipse total trasciende lo que puede apreciarse en imágenes o retransmisiones: "Un eclipse total no es la extrapolación de un eclipse parcial llevada al extremo". Asimismo, defendió que acontecimientos de esta naturaleza pueden convertirse en un poderoso instrumento para fomentar el interés por la ciencia. "Queremos que el eclipse sea un catalizador para reforzar la cultura científica".

Horas antes del inicio de la observación, Pablo de Vicente había destacado el trabajo realizado para hacer posible un operativo técnico seguido desde numerosos países. "Lo que no se ve es toda la logística que hay debajo de todo esto y ha sido un trabajo inmenso", resumió.

La cita formó parte de los preparativos del denominado Trío de Eclipses, la serie de eclipses solares visibles desde España entre 2026 y 2028, considerada por la comunidad científica una oportunidad excepcional para impulsar la divulgación astronómica y acercar la investigación a la ciudadanía.

CALIDAD DE INFRAESTRUCTURAS CIENTÍFICAS

Entre los participantes en la jornada figuró también el astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Pablo Álvarez Fernández, quien aprovechó para reivindicar el papel que desempeña España en la investigación astronómica y espacial. A su juicio, el país "se ha consolidado como una referencia internacional gracias a la calidad de sus infraestructuras científicas, entre las que citó los observatorios de Canarias, las estaciones de seguimiento del espacio profundo de la NASA y la ESA y centros como el propio Observatorio de Yebes.

El astronauta, en conversación con Servimedia, destacó además el momento de crecimiento que atraviesa el sector espacial español. Según explicó, en los últimos años se ha producido una auténtica transformación impulsada por la aparición de nuevas empresas tecnológicas, centros de investigación y proyectos vinculados a la exploración espacial. Consideró que España dispone de una base científica e industrial cada vez más sólida para ganar peso en las grandes iniciativas internacionales relacionadas con el espacio y la observación del universo.

Álvarez defendió asimismo la necesidad de que Europa refuerce sus capacidades propias en un ámbito cada vez más estratégico. Durante la conversación recordó que la actividad espacial está mucho más presente en la vida cotidiana de los ciudadanos de lo que habitualmente se percibe.

"El espacio no es un lujo, es una infraestructura básica más", señaló, al destacar que servicios tan comunes como la navegación mediante GPS, las previsiones meteorológicas, la vigilancia medioambiental o los sistemas de prevención de catástrofes dependen cada vez más de satélites y tecnologías desarrolladas para la exploración y observación de la Tierra desde el espacio. Por eso, concluyó, no es extraño que un acontecimiento como el de este miércoles haya despertado tanta expectación en España.

(SERVIMEDIA)
12 Ago 2026
EDU/pai