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María Teresa Revilla recibe el II Premio Consuelo Mendizábal de Fundación Notariado

MADRID
SERVIMEDIA

María Teresa Revilla López, única diputada integrante de la Comisión Constitucional encargada de redactar la Constitución española de 1978, recibió este lunes el Premio Consuelo Mendizábal en su segunda edición, otorgado por la Comisión ‘Notariado, Mujer y Sociedad’ de Fundación Notariado.

El galardón, que toma el nombre de Consuelo Mendizábal, la primera mujer notaria, tiene como objeto reconocer la labor de quienes han vivido y trabajado para conseguir una sociedad igualitaria en todos los ámbitos de la vida y para todas las personas, con especial énfasis en los derechos y oportunidades de las mujeres.

Durante el acto, celebrado en la sede del Consejo General del Notariado, se puso en valor la trayectoria de Revilla y su compromiso con la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres en el proceso constituyente. En una Comisión Constitucional formada únicamente por diputados varones, María Teresa Revilla solicitó expresamente en 1977 formar parte de dicha Comisión. Al mismo tiempo, ya durante la votación del artículo 14 de la Constitución, que consagraba dicha igualdad, hizo oír su voz subrayando la importancia de que las mujeres alcanzaran la plenitud de derechos en el nuevo marco democrático.

La presidenta del Consejo General del Notariado y de Fundación Notariado, Concepción Pilar Barrio Del Olmo, destacó durante su intervención que “Consuelo Mendizábal y las primeras mujeres notarias fueron auténticas precursoras que abrieron camino en una profesión en la que, durante mucho tiempo, la presencia femenina fue excepcional. Hoy su ejemplo sigue siendo un referente y nos recuerda la importancia de seguir trabajando por una sociedad más igualitaria”.

Barrio Del Olmo quiso subrayar también el papel que jugó Revilla al solicitar formar parte de la Comisión Constitucional, siendo la única mujer en hacerlo: “En una época en la que las mujeres no tenían plena capacidad de obrar, María Teresa quiso alzar la voz en un momento decisivo para nuestra democracia. Por todo ello y por ser un referente, la Comisión ‘Notariado, Mujer y Sociedad’ votó unánimemente para darte este Premio”.

Por su parte, la premiada, María Teresa Revilla, recordó su experiencia en los trabajos constituyentes y el contexto histórico en el que se elaboró la Constitución de 1978, señalando que lucho "por traer la democracia a España. Pero la democracia no es algo que se pueda dar por hecho: hay que cuidarla, protegerla y trabajar cada día para fortalecer nuestras instituciones”.

Asimismo, evocó con humor algunos episodios de su trayectoria parlamentaria y recordó cómo finalizó su etapa política tras un incidente cuando presidía la Comisión de Cultura del Congreso. “Un día un ministro comenzó a intervenir sin que yo le hubiera dado la palabra y tuve que decirle que se callara. Aquello causó bastante revuelo y después de eso mi carrera política prácticamente terminó”, relató.

Finalmente, el director general de Fundación Notariado, Raimundo Fortuñy Marqués, subrayó igualmente el significado de este reconocimiento y el valor de la figura de Revilla en la historia democrática reciente, afirmando que “María Teresa Revilla vio lo que todos habían visto —que la Comisión Constitucional estaba formada solo por hombres—, pero pensó lo que nadie había pensado y decidió actuar para que también hubiera una mujer. Ese gesto de audacia sigue teniendo hoy un profundo significado, porque la igualdad ante la ley constituye uno de los pilares de nuestras democracias y también uno de los valores que inspiran el Premio Consuelo Mendizábal”.

El galardón es una escultura de la artista madrileña Cristina Almodóvar (1970), cuya obra explora la relación entre el ser humano y la naturaleza desde un lenguaje escultórico cercano a la poesía. Para este Premio ha creado una pieza inspirada en los pliegos de las escrituras notariales, que se elevan y se transforman en formas orgánicas. La obra simboliza cómo la labor notarial, al ordenar jurídicamente la realidad, genera una sensación de claridad y liberación tras la formalización de los actos y decisiones de la vida civil.

María Consuelo Mendizábal Álvarez, natural de Oviedo, fue también la primera mujer asturiana en licenciarse en Derecho en 1931. En 1942 fue la única mujer que concurrió a las oposiciones a notario entre 1.100 aspirantes y una de las 205 personas que las aprobaron. Su primer destino fue Portillo, pueblo de Valladolid. A ella se sumarían posteriormente Margarita Baudín, que aprobó en 1944, y Carolina Bono, en 1947, configurando así las tres primeras mujeres notarias en la década de los cuarenta. Hasta 1961 no se permitió a las mujeres participar nuevamente en oposiciones a la Administración Pública.

Se jubiló como notaria en Madrid en 1983, y falleció en 1992. Su figura constituye un hito en la historia del Notariado español y simboliza el esfuerzo y la capacidad de las primeras mujeres que abrieron camino en el ámbito jurídico, y a pesar de no tener plena capacidad de obrar reconocida hasta la reforma del Código Civil español en mayo de 1975.

(SERVIMEDIA)
09 Mar 2026
s/gja

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