Salud

Más de 10 años en guerra empeoran la salud mental de los adolescentes en Ucrania

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Más de una década de guerras en Ucrania, primero con la anexión de Crimea por parte de Rusia y después con la invasión rusa, dejan a los adolescentes de este país frente a una creciente emergencia de salud mental.

Un nuevo estudio realizado por el Centro de Investigación de Psiquiatría Infantil de la Universidad de Turku (Finlandia), publicado en la revista ‘JAMA Pediatrics’, revela que un 16% de los adolescentes expuestos a ambas fases de la guerra ruso-ucraniana experimentan síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT), en comparación con un 1% de los adolescentes no expuestos.

Además, más del 10% tiene síntomas depresivos graves (frente a un 3% de sus compañeros no expuestos a los conflictos) y más de un 10% intentaron suicidarse (frente a un 4%).

Los adolescentes que han vivido las fases de escalada de la guerra ruso-ucraniana experimentan niveles alarmantes de angustia psicológica, según el estudio.

Así pues, los jóvenes expuestos a todo el conflicto, desde la invasión inicial en 2014 hasta el asalto a gran escala que comenzó en febrero de 2022, mostraron niveles más altos de TEPT, síntomas depresivos e intentos de suicidio.

“El impacto acumulativo de una guerra prolongada e intensificada en las mentes jóvenes es profundo. Los adolescentes que sufren traumas repetidos son especialmente vulnerables al TEPT, la depresión y las tendencias suicidas”, según el investigador principal del estudio, André Sourander.

GENERACIÓN EN RIESGO

La guerra ruso-ucraniana comenzó en 2014 con la anexión de Crimea y los combates en el este de Ucrania. Desde la invasión a gran escala de 2022, la mayor ofensiva terrestre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, miles de personas han muerto y millones han sido desplazadas.

Hogares, escuelas, comunidades y sistemas de apoyo han quedado fracturados o destruidos. Para los adolescentes que atraviesan una etapa crítica de su desarrollo, esta conmoción puede tener consecuencias duraderas.

Este estudio es el primero en comparar el impacto en la salud mental en las diferentes fases de la guerra. Mediante dos grandes encuestas escolares realizadas en 2016-2017 y 2023-2024, los investigadores evaluaron a un total de 5.486 adolescentes de entre 11 y 17 años de las regiones de Donetsk y Kirovogrado.

Al repetir la encuesta años después, el equipo pudo revelar cómo la prolongación y la intensificación del conflicto agravan el daño psicológico.

GRUPOS VULNERABLES

Los hallazgos van más allá del TEPT y la depresión, ya que los adolescentes expuestos a la guerra también reportaron niveles significativamente más altos de intentos de suicidio.

“Cualquier exposición, ya sea durante la fase inicial o durante la invasión a gran escala, se relacionó con un mayor riesgo de ideación suicida”, indica Sourander, antes de agregar: “Quienes ya padecen vulnerabilidades de salud mental corren un riesgo especial tras sufrir traumas relacionados con la guerra”.

Las niñas y adolescentes mayores eran más propensas a reportar síntomas, al igual que quienes no vivían con sus padres biológicos. La desestructuración familiar añadió otra capa de estrés psicológico.

“Un entorno familiar seguro y de apoyo es un factor de protección clave”, recalca Sourander, quien señala: “Cuando la guerra separa a las familias o causa la pérdida de seres queridos, esa estabilidad desaparece. Los adolescentes se sienten inseguros, sin apoyo e inseguros sobre el futuro”.

ACTUAR

Al entrar la guerra a gran escala en su cuarto año, los autores advierten de que las necesidades de salud mental de la juventud ucraniana requieren atención inmediata y sostenida.

Enfatizan que el apoyo a los adolescentes debe comenzar con la expansión de servicios de salud mental accesibles y con enfoque en el trauma, capaces de satisfacer la creciente demanda. Fortalecer la capacidad del profesorado, el personal escolar y los profesionales de la salud para reconocer y responder a la angustia en tiempos de guerra es igualmente esencial.

Además, los investigadores destacan la importancia de ayudar a las familias a reconstruir la seguridad y la estabilidad después del desplazamiento, la separación o la pérdida.

“Ofrecer apoyo con intervenciones digitales específicas a padres y cuidadores puede fomentar la resiliencia y ayudar a las familias a desarrollar habilidades eficaces de afrontamiento y regulación emocional que protejan a los adolescentes de los daños psicológicos a largo plazo de la guerra. Proteger la salud mental de los jóvenes debe ser una prioridad. Estos adolescentes crecen en circunstancias que ningún niño debería tener que afrontar jamás”, según Olga Osokina, de la Universidad Médica Nacional de Donetsk y profesora visitante de la Universidad de Turku.

(SERVIMEDIA)
23 Dic 2025
MGR/mag