Trío de Eclipses
Más de 100 voluntarios grabarán el sonido de aves y murciélagos para estudiar el impacto del eclipse
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Más de un centenar de astrofísicos, científicos, investigadores, naturalistas y voluntarios desplegarán durante cinco días una red de grabación acústica en más de 300 localidades de España y Portugal para estudiar cómo reaccionan aves y murciélagos antes, durante y después del eclipse total de Sol del próximo miércoles, una oportunidad científica excepcional para analizar los efectos que una repentina caída de la luminosidad provoca en la fauna.
La iniciativa, denominada Ecoeclipse, está coordinada por la investigadora postdoctoral del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla, Irene Mendoza, y por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), Airam Rodríguez. El proyecto utilizará grabadoras autónomas instaladas en espacios naturales, áreas rurales, entornos urbanos e incluso zonas con elevada iluminación artificial para comparar el comportamiento acústico de los animales antes, durante y después del fenómeno astronómico.
Las grabaciones se realizarán durante cinco jornadas consecutivas: dos días antes del eclipse, el propio día del eclipse y dos días después. El objetivo es construir una gran base de datos sonora que permita detectar cambios en la actividad de distintas especies y determinar en qué medida la brusca oscuridad asociada al eclipse modifica sus comportamientos.
Mendoza explicó en entrevista con Servimedia que la idea consiste en aprovechar el eclipse como un gran experimento natural y determinar que pasa en el entorno natural cuando se apaga la luz del Sol en un periodo en el que según el ciclo normal horario no debería de hacerlo. La inmensa mayoría de los animales que se estudiarán, por no decir todos, nunca han experimentado un fenómeno astronómico de estas características, al igual que los humanos, lo cual supone una oportunidad científica de primera magnitud para aplicarla a diferentes estudios posteriores, que se prolongarán durante meses o años, según Mendoza.
Aunque existen antecedentes científicos que han documentado alteraciones en el comportamiento animal durante eclipses solares, los responsables del proyecto consideran que la secuencia de eclipses visibles desde España entre 2026 y 2028 ofrecerá "una oportunidad inédita para profundizar en este campo de investigación mediante técnicas bioacústicas".
La investigadora señaló que una de las principales fortalezas de Ecoeclipse ha sido la respuesta obtenida por parte de la comunidad científica y naturalista a pesar de la ausencia de financiación específica ni apoyo de las administraciones. "Lo vamos a hacer igualmente sin dinero y sin nada", afirmó Mendoza, quien destacó que el proyecto "se está desarrollando gracias a la colaboración altruista de cientos de participantes que aportan sus propios equipos y recursos".
En total, más de 100 colaboradores instalarán grabadoras pasivas en más de 300 puntos distribuidos por buena parte de la geografía española y portuguesa. Entre ellos figuran localidades de Baleares, Asturias, Castilla y León, Madrid, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra o Galicia, además de diversos espacios protegidos, parques naturales y fincas privadas.
Muchos de los participantes son investigadores que ya utilizan este tipo de dispositivos en otros proyectos científicos. Las grabadoras, programadas para funcionar de forma autónoma durante varios días, registrarán de manera continua el paisaje sonoro sin necesidad de presencia humana en el lugar durante el eclipse.
AVES Y MURCIÉLAGOS
El proyecto se centra principalmente en aves y murciélagos. Según Mendoza, una de las hipótesis de trabajo es que los murciélagos puedan mostrar respuestas más evidentes que las aves debido a su actividad nocturna.
Los investigadores esperan que el progresivo oscurecimiento asociado al eclipse "provoque la activación anticipada de algunas especies nocturnas y, al mismo tiempo, el cese o la reducción de la actividad vocal de determinadas aves diurnas". Lo que se espera es que las aves que cantan cuando hay luz dejen de hacerlo, pero no deja de ser una incógnita.
Otra de las cuestiones que pretende resolver Ecoeclipse es si la contaminación lumínica modifica la respuesta de la fauna a este tipo de eventos. Para ello se compararán registros obtenidos en entornos muy diferentes, desde espacios naturales con escasa presencia humana hasta áreas urbanas o industrializadas.
"Queremos ver si los animales que están en una zona con mucha contaminación lumínica son menos sensibles a los cambios de luz durante el eclipse", explicó la investigadora. Esta línea de investigación puede aportar información valiosa para "comprender mejor el impacto de la iluminación artificial nocturna sobre los ecosistemas y sobre especies particularmente sensibles a las alteraciones de los ciclos naturales de luz y oscuridad".
UN 'SEGUNDO AMANECER'
El eclipse también permitirá analizar diferencias geográficas en la respuesta de los animales. Mendoza destacó que el fenómeno no se percibirá de la misma manera en todos los territorios. En algunas zonas del noroeste peninsular, como Galicia, el Sol volverá a aparecer tras la fase máxima del eclipse, lo que podría generar un fenómeno que la investigadora definió como un "segundo amanecer". "Cuando las aves vean que de pronto sale el sol otra vez, esperamos que vuelvan a cantar", señaló.
Precisamente esa diversidad de situaciones convierte el eclipse en un laboratorio natural difícilmente reproducible mediante experimentos convencionales. Los investigadores confían en que los registros obtenidos permitan conocer con mayor detalle cómo perciben los animales cambios bruscos en la luminosidad ambiental y cómo adaptan su comportamiento a esas condiciones excepcionales.
Mendoza también animó a la ciudadanía a vivir el eclipse como una experiencia que va mucho más allá de la observación visual del cielo: "El eclipse también se siente con el tacto porque baja la temperatura y también se escucha".
Por ello recomendó observar el fenómeno desde lugares tranquilos y en contacto con la naturaleza para poder apreciar no solo la oscuridad repentina, sino también los cambios en los sonidos del entorno. Según explicó, el eclipse puede convertirse así en una experiencia "multisensorial" capaz de mostrar cómo reaccionan los ecosistemas cuando, durante unos minutos, el día se transforma inesperadamente en noche cerrada.
(SERVIMEDIA)
09 Ago 2026
EDU/clc


