Animales
La mayoría de los perros tienen ascendencia lobuna detectable
- Sobre todo los grandes y criados para trabajar, según un estudio
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La mayor parte de los perros actuales presentan niveles bajos, pero detectables, de ascendencia lobuna posterior a la domesticación, lo que probablemente haya moldeado características como el tamaño corporal, el olfato y los rasgos de personalidad.
Esa es la conclusión principal de una investigación dirigida por científicos del Museo Americano de Historia Natural y el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano (Estados Unidos), y publicada este lunes en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.
El estudio sugiere que ese flujo genético recién descubierto podría contribuir a la supervivencia de los perros en diversos entornos humanos. Entre sus hallazgos se encuentra que la ascendencia lobuna posterior a la domesticación existe en una amplia gama de razas de perros, desde los grandes pastores de Shiloh hasta los pequeños chihuahuas.
“Los perros modernos, especialmente los perros domésticos, pueden parecer muy distantes de los lobos, que a menudo son demonizados”, según Audrey Lin, becaria postdoctoral Gerstner en Bioinformática y Biología Computacional del Museo Americano de Historia Natural.
Lin añade: “Pero hay algunas características que podrían provenir de los lobos y que valoramos mucho en los perros actuales y que preferimos conservar en su linaje. Este estudio trata sobre perros, pero, en muchos sentidos, nos revela información sobre los lobos”.
HACE 20.000 AÑOS
Los perros evolucionaron a partir de una población extinta de lobos grises bajo la influencia humana durante el Pleistoceno tardío, hace unos 20.000 años. Aunque ambos viven en las mismas regiones geográficas y pueden tener descendencia fértil, la hibridación es poco frecuente. Y con pocas excepciones de cruces intencionales entre lobos y perros, existe poca evidencia de flujo genético entre los grupos después de que la domesticación del can separara sus acervos genéticos.
Lin apunta que, “antes de este estudio, la ciencia más avanzada parecía sugerir que, para que un perro sea un perro, no puede haber mucho ADN de lobo presente, si es que hay alguno”.
“Pero descubrimos que, si observamos con atención los genomas de los perros modernos, el lobo está presente. Esto sugiere que los genomas de los perros pueden tolerar el ADN de lobo hasta un nivel desconocido y seguir siendo los perros que conocemos y amamos”, subraya.
Los investigadores exploraron el flujo genético histórico entre perros y lobos utilizando más de 2.700 genomas publicados del Centro Nacional de Información Biotecnológica y el Archivo Europeo de Nucleótidos de lobos, perros de raza, perros de aldea y otros cánidos, desde finales del Pleistoceno hasta la actualidad.
Descubrieron que casi dos tercios de los perros de raza tienen ascendencia lobuna en su genoma nuclear, proveniente de cruces ocurridos hace unas 1.000 generaciones.
Además, todos los genomas analizados de perros de aldea (que viven en libertad y en asentamientos humanos o cerca de ellos) presentan ascendencia lobuna detectable.
ALGUNAS RAZAS
Los perros lobo checoslovacos y de Saarloos, criados deliberadamente mediante hibridación con lobos, presentaron los niveles más altos de ascendencia lobuna, entre un 23% y un 40% de su genoma.
Entre las razas caninas, las más ‘lobunas’ fueron el gran sabueso tricolor anglo-francés (entre un 4,7% y un 5,7% de ascendencia lobuna) y el pastor de Shiloh (2,7%).
Si bien el pastor de Shiloh se originó a partir de esfuerzos de cruce con perros lobo u otros híbridos recientes de perro y lobo para crear canes pastores más sanos y más aptos para familias en Estados Unidos, el origen de la extensa ascendencia lobuna en el gran sabueso tricolor anglo-francés (el sabueso más común en la Francia moderna) es desconocido e inesperado.
El Tamaskan, una raza similar a un lobo que se originó en el Reino Unido en la década de 1980 a partir de la selección de huskies, malamutes y otras razas con el objetivo de producir una apariencia similar a la del lobo, tiene alrededor de un 3,7% de ascendencia de lobo.
PATRONES
Por otro lado, los investigadores encontraron varios patrones en los datos: la ascendencia lobuna es mayor entre los canes más grandes y en los criados para ciertos tipos de trabajo, incluyendo perros de trineo árticos, razas ‘parias’ y perros de caza.
Los terriers, perros de caza y sabuesos tienen, en promedio, la menor ascendencia lobuna. Algunos perros guardianes grandes poseen una alta ascendencia lobuna, pero otros la carecen, como el mastín napolitano, el bullmastiff y el san bernardo.
La ascendencia lobuna también se encuentra en una amplia gama de razas de perros fuera de estas correlaciones, como el pequeño chihuahua, con un 0,2%.
“Esto tiene mucho sentido para cualquiera que tenga un chihuahua. Y lo que hemos descubierto es que esto es lo normal: la mayoría de los perros son un poco lobunos”, recalca Lin.
“Los perros son nuestros amigos, pero aparentemente los lobos han sido clave para convertirlos en los compañeros que conocemos y amamos hoy”, destaca Logan Kistler, del Museo Nacional de Historia Natural.
Kistler concluye: “A lo largo de los años, los perros han tenido que resolver todo tipo de problemas evolutivos inherentes a la convivencia con los humanos, ya sea sobrevivir a gran altitud, buscar su próxima comida mientras vagan libremente por una aldea o proteger a la manada, y parece que utilizan los genes del lobo como herramientas para continuar su historia de éxito evolutivo”.
(SERVIMEDIA)
24 Nov 2025
MGR/clc


