Salud

La medicina barre con los mitos del SOMP: "No significa ser estéril"

MADRID
SERVIMEDIA

El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), antes conocido como síndrome de ovario poliquístico (SOP), continúa rodeado de falsas creencias, especialmente en torno a su impacto sobre la fertilidad. Tenerlo no significa ser infértil, tampoco implica que todas las mujeres vayan a tener dificultades para conseguir un embarazo ni que exista un único tratamiento para lograrlo.

Así lo explicó la doctora Pilar Alamá, ginecóloga y directora de la Unidad de Ovodonación de IVI Valencia, con motivo del Día Mundial del SOMP, quien señaló que el propio cambio de denominación busca reflejar mejor que se trata de una condición hormonal, metabólica y reproductiva, y no simplemente de la presencia de “quistes en los ovarios”.

Uno de los principales mitos que acompañan al diagnóstico es pensar que una mujer con SOMP no podrá ser madre. “Tener SOMP no significa ser estéril. Muchas mujeres ovulan espontáneamente y consiguen embarazo de forma natural”, afirmó la doctora Alamá.

Cuando existen dificultades para concebir, el problema más frecuente es la alteración de la ovulación. En algunas mujeres crecen varios folículos pequeños, pero no se selecciona de forma regular un folículo dominante que libere un óvulo, por lo que la ovulación puede ser irregular o incluso no producirse durante algunos meses.

También es frecuente asociar automáticamente el SOMP con obesidad o resistencia a la insulina. Sin embargo, no todas las pacientes presentan estas alteraciones. En aquellas que sí las tienen, los factores metabólicos pueden favorecer un exceso de andrógenos y dificultar todavía más la ovulación.

“No todas las mujeres con SOMP tienen obesidad ni resistencia a la insulina, por lo que el tratamiento debe individualizarse valorando qué componente es el dominante en cada mujer”, explicó la especialista.

Por ello, el diagnóstico tampoco tiene el mismo impacto reproductivo en todas las pacientes. “La infertilidad asociada al SOMP suele responder muy bien al tratamiento. El mensaje clave es claro: SOMP no equivale a ‘no voy a poder tener hijos’”, añadió.

ABORDAJE ADAPTADO

Otro de los mitos habituales es pensar que, si el embarazo no llega, la única alternativa es recurrir directamente a una fecundación in vitro. La realidad, según la docotra es que la medicina reproductiva dispone de distintas opciones y permite adaptar el abordaje a las características de cada mujer.

Antes de establecer un tratamiento se valoran factores como la edad, el tiempo de búsqueda de embarazo, la regularidad de la ovulación, la reserva ovárica y, cuando corresponde, la permeabilidad de las trompas y el semen de la pareja.

En algunas pacientes, mejorar determinados hábitos y optimizar el peso puede favorecer la ovulación. Cuando el principal problema es la anovulación, puede plantearse la inducción de la ovulación, mientras que en otros casos la edad, un factor tubárico o masculino, el tiempo de infertilidad o tratamientos previos pueden hacer recomendable una fecundación in vitro.

“No existe un único tratamiento para todas las mujeres con SOMP: la elección entre mejorar el estilo de vida, inducir la ovulación o recurrir a técnicas de reproducción asistida depende de las características y necesidades de cada caso”, señaló Alamá.

También es un mito considerar que el diagnóstico de SOMP supone, por sí solo, una razón para congelar óvulos. Muchas de estas mujeres presentan una reserva ovárica elevada, pero eso no evita el efecto de la edad sobre la calidad ovocitaria.

Por ello, la decisión de vitrificar debe tomarse atendiendo fundamentalmente a la edad, el tiempo que se prevé retrasar la maternidad, el deseo de tener uno o varios hijos, la reserva ovárica y las circunstancias personales o médicas de cada mujer.

(SERVIMEDIA)
31 Ago 2026
s/mjg