Medio ambiente

La mitad de los pastizales del mundo están degradados o corren peligro, según la ONU

- Hoy se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

MADRID
SERVIMEDIA

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre de la Tierra, sustentan la vida de alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo y suministran casi el 70% del alimento para el ganado, pero la mitad de ellos están degradados o en riesgo, lo que conlleva graves consecuencias para la seguridad alimentaria e hídrica, la biodiversidad, la resiliencia climática y los medios de vida rurales.

Naciones Unidas aporta esas consideraciones coincidiendo con el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra este miércoles con el liderazgo de Kenia. Las celebraciones anteriores tuvieron lugar en Colombia (2025), Alemania (2024), Estados Unidos (2023), España (2022), Costa Rica (2021), Corea del Sur (2020), Turquía (2019), Ecuador (2018), Burkina Faso (2017) y China (2016).

La desertificación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad se identificaron como los mayores desafíos para el desarrollo sostenible durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro (Brasil) en 1992.

Aunque incluye también la invasión de las tierras por dunas, la desertificación no hace referencia al avance de los desiertos. Se trata de una degradación continua de los ecosistemas de las zonas secas debido a las actividades humanas -como la sobreexplotación de la tierra, la minería, el sobrepastoreo y la tala indiscriminada- y a los cambios climáticos.

Además, el viento y el agua agravan la situación arrastrando la capa superficial de suelo fértil y dejando atrás tierras improductivas. La persistencia de esta combinación de factores acaba por convertir las tierras degradadas en desiertos.

TODOS LOS CLIMAS

Naciones Unidas dedica este Día Internacional a los pastizales, que sustentan la vida de unos 2.000 millones de personas, incluidos numerosos pastores y pueblos indígenas, cuyo conocimiento y gestión han preservado esos paisajes durante generaciones.

El secretario general de la ONU, António Guterres, apunta en un mensaje por el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía que los pastizales son vastos espacios abiertos que se encuentran en “todos los climas y en todos los continentes”.

En su mensaje, recogido por Servimedia, Guterres añade: “Cubren la mitad de la superficie terrestre, proporcionan alimentos y fibras básicos y sustentan a más de 2.000 millones de personas. También son importantes hábitats de especies silvestres y sumideros de carbono. Sin embargo, hasta un 50% de todos ellos están hoy degradados o corren peligro”.

Guterres subraya que “esta situación pone en riesgo el sistema alimentario mundial, perjudica los medios de vida locales, reduce la biodiversidad y aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Para evitarlo, Guterres aboga por invertir en medidas de recuperación, sobre todo en la seguridad del abastecimiento de agua; empoderar a las comunidades rurales mediante el empleo sostenible y buscar soluciones que trasciendan las fronteras mediante la cooperación internacional.

PROBLEMA MUNDIAL

Según la ONU, la desertificación es un problema mundial que conlleva repercusiones graves para la biodiversidad, la seguridad de los ecosistemas, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible.

“Los ecosistemas de las zonas secas son ya frágiles de por sí. Su degradación puede tener efectos devastadores para la población, la cabaña ganadera y el medio ambiente. Millones de personas se verán desplazadas en los próximos años como consecuencia de la desertificación”, apunta Naciones Unidas.

El fenómeno de la desertificación no es nuevo. De hecho, ha sido un elemento fundamental en la historia de la humanidad al contribuir a la caída de grandes imperios y desplazando a las poblaciones locales. Sin embargo, se calcula que en la actualidad el ritmo de degradación de las tierras cultivables aumenta a una velocidad entre 30 y 35 veces superior a la histórica.

PROPUESTAS

De los ecosistemas de las zonas secas depende la subsistencia de unos 2.000 millones de personas, el 90% de las cuales vive en países en desarrollo. La sobrepoblación de muchos países infradesarrollados crea la necesidad de explotar ganadera y agrícolamente las tierras de zonas secas. En estas tierras de baja productividad se inicia así una espiral descendente que acaba con el agotamiento de los nutrientes del suelo y los acuíferos subterráneos.

Para reducir la desertificación, la ONU propone reforestar y regenerar las especies arbóreas y mejorar la gestión del agua mediante el ahorro, la reutilización de las aguas depuradas, el almacenamiento del agua de lluvia, la desalinización o, en su caso, el riego con agua de mar de las plantas halófilas.

Mantener el suelo con vallas para frenar el avance de las dunas, barreras arbóreas para proteger frente a la erosión eólica, etc.; enriquecer y fertilizar el suelo a través de la regeneración de la cubierta vegetal, y posibilitar el desarrollo de brotes de especies arbóreas nativas con poda selectiva son otras medidas.

(SERVIMEDIA)
17 Jun 2026
MGR/clc