Salud femenina

Morant llama a pasar “de la invisibilidad a la evidencia” en la investigación sobre la salud de las mujeres

- La ministra de Ciencia inaugura la jornada ‘Somos. Contamos’ y sitúa la salud de las mujeres como una prioridad científica, sanitaria y de igualdad

Madrid
SERVIMEDIA

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, llamó este lunes a pasar “de la invisibilidad a la evidencia” en la investigación sobre la salud de las mujeres y defendió la necesidad de corregir "una brecha histórica" que ha dejado a las mujeres fuera del centro de los ensayos clínicos, los estudios biomédicos y las preguntas que han guiado durante décadas el conocimiento científico sobre la salud humana.

Así lo afirmó durante la inauguración del programa ‘Somos. Contamos: fin de la discriminación de las mujeres en la investigación de la salud’, celebrado en la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, en un acto presidido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con la participación de la ministra de Sanidad, Mónica García; la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y representantes del ámbito científico, sanitario, académico y de colectivos de pacientes.

“Durante demasiado tiempo la investigación en salud no ha contado suficientemente con las mujeres, ni en los ensayos clínicos, ni en muchos estudios biomédicos, ni en las preguntas que guiaban la investigación”, denunció Morant, quien subrayó que, históricamente, “se ha tomado el cuerpo masculino como referencia universal para comprender la salud humana”.

A su juicio, esa forma de construir conocimiento generó avances científicos importantes, pero también una medicina "con sesgos". “El resultado es una ciencia que ha avanzado mucho, pero con una mirada incompleta. Cuando la ciencia es incompleta, la medicina también lo es”, afirmó.

INFARTOS Y ENDOMETRIOSIS

Morant defendió que esa “mirada incompleta” tiene consecuencias reales sobre la vida de las mujeres, tanto en los diagnósticos como en los tratamientos. Como ejemplo, señaló que los síntomas del infarto femenino, pese a ser la primera causa de muerte entre las mujeres en España, “siguen reconociéndose más tarde” porque son distintos a los de los hombres.

La ministra incorporó una experiencia personal a su intervención. “Sé de lo que hablo porque yo misma tengo endometriosis”, afirmó, y puso el foco en esa dolencia femenina, una enfermedad en la que las mujeres todavía tardan “entre 7 y 10 años” en recibir un diagnóstico. Morant aseguró que sabe “lo que es convivir con la incertidumbre y con un dolor que tarda demasiado tiempo en tener nombre y tratamiento”.

“Las mujeres necesitamos y merecemos una ciencia que nos mire, que nos escuche y que nos atienda mejor”, defendió la ministra: “Lo que no se mira no existe y lo que no existe no se conoce ni se cura”.

Las mujeres viven más años, pero con peor salud, y una parte de esa realidad está relacionada con “un patrón histórico de décadas de infra investigación” que todavía se refleja en “vacíos de evidencia, sesgos metodológicos y una atención insuficiente en áreas clave de la salud de las mujeres”, añadió.

También se refirió a las enfermedades autoinmunes y a trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión, que afectan con más frecuencia a las mujeres y sobre los que, según dijo, todavía no existe “un entendimiento ni una respuesta completa”.

UN ESCENARIO SIMBÓLICO

Morant abrió su intervención con una referencia al valor simbólico del lugar elegido para la presentación del programa. “No es una convocatoria más ni ocurre en un lugar cualquiera”, afirmó la ministra, quien recordó que la Fundación Ortega-Marañón conserva la huella de la antigua Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu entre 1915 y 1936.

En ese espacio “se abrieron horizontes para cientos de mujeres que querían estudiar, investigar, crear y transformar el mundo”. La ministra definió aquella experiencia como “una revolución silenciosa” que ya entendía “algo fundamental”: que “sin igualdad y sin ciencia no hay progreso”.

Morant reivindicó también el legado de las llamadas ‘Sinsombrero’, las mujeres de la Generación del 27 cuya aportación intelectual, artística y literaria quedó durante décadas invisibilizada. Citó, entre otras, a María Zambrano, Maruja Mallo y Rosa Chacel, y recordó que recibieron ese nombre porque “se quitaron el sombrero en plena Gran Vía como acto de rebeldía”.

Morant sostuvo que aquellas mujeres enseñaron que “el primer paso para cambiar las cosas es ocupar el lugar que te corresponde” y añadió que “un país que cierra las puertas a la mitad de su talento no puede llegar muy lejos”. A partir de ese legado, situó el programa presentado este lunes como "una nueva etapa en la lucha contra otra forma de invisibilidad": la que afecta a la salud de las mujeres en la investigación científica.

EL TALENTO CUENTA

La ministra afirmó que el Gobierno es “heredero” de ese espíritu y aseguró que el Ejecutivo ha elegido “la justicia social y la ciencia como brújula de cada una de sus decisiones”. Advirtió de que una de las injusticias que persiste “y no estamos dispuestos a normalizar” es la que afecta a las mujeres “por el hecho de ser mujeres”, también en los ámbitos de la ciencia y la salud. Recogemos “el testigo de las Sinsombrero”, de mujeres que pedían que “su talento, su vida y sus aspiraciones contaran”.

Añadió que el Ejecutivo que el Gobierno está “decidido a poner fin a la discriminación de las mujeres en la investigación en salud” y defendió que el objetivo es “superar esa brecha histórica” para avanzar “de la invisibilidad a la evidencia, de la evidencia a la innovación y de la innovación a mejores diagnósticos y mejores tratamientos para las mujeres”. “Somos un país de ciencia, de oportunidades y de igualdad. Un país donde las mujeres somos y las mujeres contamos”, concluyó la ministra.

(SERVIMEDIA)
15 Jun 2026
EDU/gja