Salud

Los neuropediatras alertan de que el uso de pantallas antes de dormir reduce el sueño infantil y empeora el descanso

- Entre el 20% y el 40% de los niños tienen o tendrán trastornos del sueño, según la Sociedad Española de Neurología Pediátrica

Madrid
SERVIMEDIA

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep) advirtió de que la exposición de los niños a pantallas en la hora previa a acostarse se asocia con “una menor duración total del sueño, mayor somnolencia diurna y peor calidad del descanso”.

La advertencia coincide con la celebración, este viernes, del Día Mundial del Sueño y se basa en los análisis del Grupo de Trabajo de Trastornos del Sueño de la Senep.

El neuropediatra Marco Heppe, coordinador de este grupo, explicó que el uso habitual de dispositivos electrónicos antes de dormir “puede aumentar el riesgo de dormir menos de lo recomendado en hasta un 50% de los casos”.

La Senep señaló que los niños que tienen dispositivos electrónicos en la habitación “duermen entre 20 y 40 minutos menos cada noche”, de media, que aquellos que no disponen de ellos.

PANTALLAS Y MELATONINA

Según Heppe, uno de los motivos es que los contenidos digitales resultan “cognitivamente estimulantes y dificultan la desconexión antes de dormir”. A ello se suma que la luz emitida por los dispositivos electrónicos puede inhibir la secreción de melatonina, la hormona que regula el inicio del sueño, retrasando así el momento de conciliarlo.

Por ello, las principales sociedades pediátricas recomendaron “evitar el uso de pantallas al menos durante la hora previa al descanso” nocturno y mantener los dispositivos fuera de la habitación durante la noche.

Asimismo, las guías pediátricas aconsejan la exposición cero a pantallas hasta los seis años y limitar su uso a un máximo de una hora diaria entre los 6 y los 12 años, recomendaciones que, según la Senep, en muchos casos “no se cumplen”.

El experto recordó que el sueño desempeña un papel “fundamental en el neurodesarrollo infantil”, ya que durante el descanso nocturno se consolidan los aprendizajes adquiridos durante el día, se regulan los procesos emocionales y se favorece la maduración cerebral.

Cuando estas necesidades no se cumplen, los especialistas advirtieron de consecuencias medibles, como “peor rendimiento escolar, problemas emocionales y de conducta o hiperactividad”.

Además, los niños que duermen mal presentan “casi el doble de riesgo de sufrir obesidad infantil, hipertensión arterial o depresión”.

Los trastornos del sueño son frecuentes en la población infantil. Según la Senep, entre el 20% y el 40% de los menores han tenido o tendrán “algún problema relacionado con el sueño”.

Esta prevalencia “es aún mayor” entre los niños con trastornos del neurodesarrollo. En el caso del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, los estudios estiman que entre el 35% y el 70% de los menores presentan “alteraciones del sueño”, mientras que en el Trastorno del Espectro Autista la prevalencia oscila entre el 40% y el 80%.

La Senep recordó que la detección inicial de estos problemas puede realizarse desde Atención Primaria, aunque en los casos más complejos la valoración por especialistas en neuropediatría resulta clave para su diagnóstico y tratamiento.

(SERVIMEDIA)
13 Mar 2026
RIM/clc