Sanidad
Nuevos avances en cáncer de mama amplían las opciones de tratamiento y los pacientes piden su incorporación a la práctica clínica
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El cáncer de mama afecta cada año a más de 38.000 personas en España. A pesar de ser el tumor más frecuente en mujeres, los avances en la detección y el tratamiento han logrado que el pronóstico haya mejorado de manera significativa, alcanzando actualmente tasas de supervivencia del 86% a los cinco años del diagnóstico.
El doctor José Ángel García Sáez, responsable de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro de GEICAM, explicó que los desafíos dependen de la fase de la enfermedad. En cáncer de mama precoz, “el objetivo principal es reducir, en la medida de lo posible, el riesgo de recaída y aumentar la tasa de curación con el menor daño posible, buscando tratamientos personalizados que eviten el sobretratamiento y minimicen efectos secundarios”. En cáncer de mama metastásico, “las posibilidades de curación son más limitadas, por lo que se prioriza lograr una remisión mantenida, prolongando la supervivencia y manteniendo la calidad de vida de las pacientes”, afirma el oncólogo.
La reciente Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago presentó avances clave. Según el doctor García Sáez, tres tendencias han centrado la atención de los investigadores: “la primera es hacer una desescalada inteligente de tratamientos, para evitar el uso innecesario de quimioterapia. En segundo lugar, consolidar el advenimiento de nuevas terapias inmunológicas y nuevos anticuerpos funcionales. Y otra tendencia es integrar la calidad de vida como parte de la estrategia terapéutica global, incorporando hábitos de vida saludable y estrategias para reducir los sofocos derivados de la terapia hormonal”.
El riesgo de recaída sigue siendo una prioridad en cáncer de mama “Aproximadamente una de cada cuatro mujeres con cáncer de mama operado va a presentar una recaída que puede comprometer su vida. Debemos identificar con precisión quiénes tienen mayor riesgo para reducir la probabilidad de recurrencia”, señala el oncólogo.
Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes Con Cáncer (GEPAC), destaca que el miedo a la recurrencia afecta profundamente a las pacientes, incluso años después de finalizar el tratamiento: “convivir con la posibilidad de que la enfermedad regrese genera una vigilancia constante, un miedo que puede acompañar a la persona durante años incluso tras finalizar el tratamiento. Afecta al sueño, a la concentración, a las relaciones, a la capacidad de hacer planes de futuro. En el plano físico supone seguimientos prolongados y, en ocasiones, tratamientos extendidos. Por eso es tan importante que el abordaje del riesgo de recaída incorpore el apoyo emocional desde el primer momento”.
En este contexto, los avances presentados en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) aportan estrategias concretas para reducir ese riesgo. Entre ellas, destacan los inhibidores de CDK4/6, que se están consolidando como una herramienta terapéutica clave. Nuevos datos del estudio NATALEE, de Novartis, muestran que su incorporación mejora la supervivencia libre de enfermedad invasiva en todos los subtipos de cáncer de mama, “con un beneficio especialmente relevante en los tumores más agresivos”, señala el doctor García Sáez.
Desde la comunidad de pacientes, los avances en cáncer de mama se reciben “con esperanza y gratitud, pero también con exigencia”, afirma Barragán. “La investigación avanza a un ritmo que hace años habría parecido impensable, y eso se traduce en más supervivencia y tratamientos más precisos. Pero los avances no deben quedarse en el laboratorio ni en los congresos: deben llegar a la práctica clínica con rapidez y en igualdad de condiciones para todas. La investigación genera confianza cuando se acompaña de acceso real”.
El doctor García Sáez subraya la importancia del acceso a estas terapias: “cuanto antes tengamos acceso a la población de riesgo, mayor será el beneficio en la reducción de recaídas y en las posibilidades de curación de los pacientes de alto riesgo. Estamos expectantes de que estos avances puedan implementarse de manera real y universal a todas las pacientes”.
Desde GEPAC insisten en la necesidad de “procesos de evaluación y aprobación ágiles, transparentes y equitativos, y en que la voz de las personas con cáncer esté presente en las decisiones que les afectan. La equidad en el acceso no es un asunto técnico: es una cuestión de justicia”.
(SERVIMEDIA)
09 Jun 2026
s/gja


