Salud

La obesidad deja una huella inmunitaria incluso 10 años después de perder peso

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Las personas que viven con obesidad ‘marcan’ un recuerdo de haber tenido sobrepeso en una parte clave del sistema inmunitario, lo que las deja con un riesgo continuo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad incluso 10 años después de haber perdido peso.

Esa es la conclusión de un estudio liderado por Claudio Mauro de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), con el apoyo del Centro de Investigación Biomédica de Birmingham.

El estudio, publicado este lunes en la revista ‘EMBO Reports’, indica que las células inmunitarias conocidas como células T colaboradoras (o linfocitos CD4+) conservan una memoria a largo plazo de la obesidad.

Mediante un proceso conocido como metilación del ADN, se adhieren marcadores al ADN de las células inmunitarias. Este marcaje suele durar entre 5 y 10 años después de que las personas hayan perdido peso.

El impacto resultante de la ‘memoria’ de la obesidad en las células T colaboradoras podría provocar una desregulación de algunas funciones habituales del sistema inmunitario, como la eliminación de desechos y la regulación del envejecimiento inmunitario.

El equipo de investigación cree que esto podría dejar a las personas que pierden peso con un mayor riesgo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad mucho después de alcanzar un peso normal.

CUATRO GRUPOS

Los investigadores tomaron células inmunitarias de cuatro grupos de personas para obtener la imagen más detallada del impacto de la obesidad. El estudio incluyó recoger sangre de pacientes que vivían con obesidad y recibieron inyecciones para bajar de peso y de pacientes con un trastorno genético raro llamado síndrome de Alström, caracterizado por obesidad infantil de aparición temprana, y parejas sanas emparejadas.

También recogieron muestras de sangre y tejido adiposo de un grupo de participantes que participaron en una intervención de ejercicio de 10 semanas muestras de sangre y tejido adiposo de personas con peso normal o con obesidad que padecen osteoartritis y que se someten a una cirugía de reemplazo total de cadera o rodilla.

El estudio también analizó células de ratones alimentados con una dieta rica en grasas y muestras de sangre de voluntarios humanos sanos. Estos modelos se utilizaron para comprender mejor los mecanismos celulares que subyacen a la desregulación inmunitaria en la obesidad.

“Los resultados sugieren que la pérdida de peso a corto plazo puede no reducir de inmediato el riesgo de algunas enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer”, apunta Mauro.

En cambio, un control de peso continuo tras la pérdida hará que la ‘memoria de la obesidad’ se desvanezca gradualmente. Esto puede requerir varios años de mantenimiento de la pérdida de peso sostenida, probablemente entre 5 y 10 años, para revertir por completo los efectos de la obesidad en las células T.

“Nuestros hallazgos demuestran que la obesidad se asocia con modificaciones epigenéticas duraderas que influyen en el comportamiento de las células inmunitarias. Esto sugiere que el sistema inmunitario conserva un registro molecular de exposiciones metabólicas pasadas, lo que podría tener implicaciones para el riesgo de enfermedades a largo plazo y la recuperación”, concluye Belinda Nedjai, del Instituto de Salud Pública de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido).

(SERVIMEDIA)
27 Abr 2026
MGR/clc