Salud global

La OCDE alerta de que otra pandemia como la covid tiene un 50% de probabilidad de ocurrir en los próximos 25 años

- Advierte de que, si no se adoptaran medidas, un brote similar a la gripe aviar podría causar la muerte del 5,4% de la población

- Prepararse para la próxima pandemia costaría unos 5,9 dólares por habitante

Madrid
SERVIMEDIA

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertó este martes de que existe un 50% de probabilidad de que en los próximos 25 años se produzca otra pandemia de magnitud similar a la de la covid-19, en un contexto en el que factores como la deforestación, la ganadería intensiva, el comercio de animales silvestres, los viajes internacionales y los fenómenos meteorológicos extremos incrementan el riesgo de nuevos brotes de gran escala.

La llegada de una nueva pandemia no es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo. Esa es la principal advertencia de la OCDE en su informe 'The Economic Case for Pandemic Preparedness and Response: Beyond Lockdowns', presentado este martes en París. El organismo sostiene que invertir de forma anticipada en prevención y capacidad de respuesta resulta mucho menos costoso que afrontar una crisis sanitaria sin preparación suficiente.

El documento recuerda que la frecuencia e intensidad de los brotes epidémicos aumentaron desde la década de 1940 y cita estudios que sitúan en torno al 50% la probabilidad acumulada de sufrir en los próximos 25 años una pandemia de dimensiones comparables a la covid-19. También alerta del aumento de infecciones humanas por virus de gripe aviar y señala que factores como la urbanización, la deforestación, la ganadería intensiva, el comercio de fauna silvestre y el incremento del transporte aéreo favorecen la expansión internacional de los brotes.

Para evaluar sus posibles consecuencias, la OCDE elaboró cinco escenarios basados en patógenos similares al ébola, la gripe aviar, la gripe A, el SARS-CoV-2 y un agente extremadamente contagioso comparable al sarampión.

MORTALIDAD DE HASTA EL 20%

Los resultados mostraron que una epidemia sin control podría tener efectos devastadores. En un escenario similar a la covid-19, la mortalidad alcanzaría el 1,2% de la población; en uno parecido a la gripe aviar, el 5,4%. El supuesto más extremo, basado en un patógeno tan contagioso como el sarampión en una población sin inmunidad, elevaría la mortalidad hasta cerca del 20%. A fin de cuentas, son datos que apuntan a la necesidad, según este organismo, de prepararse antes de que aparezca el siguiente patógeno para salvar vidas y evitar un 'desastre económico'.

Según la OCDE, algunos escenarios exigirían ampliaciones materialmente imposibles de las unidades de cuidados intensivos. Un brote hiperinfeccioso similar al sarampión requeriría multiplicar por más de 72 la capacidad actual de UCI y uno comparable a la gripe A por 58. A ello habría que sumar respiradores, medicamentos, material sanitario, laboratorios y personal especializado.

Las consecuencias económicas también serían severas. El informe estima que, sin medidas de mitigación, los cinco escenarios provocarían caídas del PIB de entre el 2,7% y el 16,2% en apenas nueve meses.

La OCDE analiza distintas respuestas, desde medidas básicas de higiene y uso de mascarillas hasta cuarentenas, teletrabajo, restricciones de movilidad, cierres escolares y confinamientos. El paquete menos restrictivo, denominado Safer Contact o 'contacto más seguro', combina prevención comunitaria y cuarentenas voluntarias. Aplicado de forma temprana y con un alto grado de cumplimiento, podría evitar al menos el 40% de las muertes previstas en un brote sin control.

Una segunda estrategia, Reduced Contact o 'contacto reducido', añade teletrabajo, limitaciones a los desplazamientos nacionales y cuarentenas obligatorias para los infectados. Según las simulaciones, esta combinación permitiría evitar la mayor parte de las muertes en muchos escenarios y reducir al mismo tiempo el impacto económico.

Por el contrario, la organización advierte de que recurrir al confinamiento solo cuando las demás medidas han fallado "constituye la peor opción tanto para la salud pública como para la economía". En sus modelos, esta estrategia generaría caídas del PIB de entre el 11,7% y el 28,9%, superiores incluso a las que podría provocar la ausencia de restricciones en algunos escenarios.

VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA

Entre las herramientas más relevantes para la preparación frente a futuras pandemias, la OCDE destaca la vigilancia epidemiológica. El análisis de aguas residuales permite detectar la circulación de virus antes de que el aumento de casos sea visible en hospitales y centros de salud, facilitando una respuesta temprana y localizada. El informe también subraya la importancia de la vigilancia genómica, la inteligencia artificial, las grandes bases de datos y la secuenciación metagenómica para identificar patógenos conocidos y emergentes.

La tesis central de la OCDE es que unos pocos dólares por habitante y año invertidos de forma sostenida antes de una crisis podrían evitar costes humanos y económicos enormemente superiores cuando llegue la siguiente pandemia.

Fortalecer las capacidades de preparación y respuesta requeriría una inversión media de 7.100 millones de dólares al año en el conjunto de los países de la OCDE, equivalentes a 5,9 dólares por habitante. En la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo el coste ascendería a unos 2.600 millones anuales, unos 6,3 dólares por persona. El organismo sostiene que buena parte de estas inversiones aporta beneficios incluso sin pandemia, al mejorar la vigilancia sanitaria, acelerar la detección de amenazas y reforzar la confianza ciudadana.

PATÓGENOS EMERGENTES

Además, advirtió de que el cambio climático puede aumentar el riesgo de nuevas enfermedades infecciosas. Las olas de calor, inundaciones, sequías e incendios favorecen la expansión de dolencias transmitidas por mosquitos, garrapatas, agua o alimentos. España, Francia y Croacia registraron desde 2010 casos autóctonos de dengue y chikungunya, enfermedades cuya expansión se relaciona, entre otros factores, con el aumento de las temperaturas. Por ello, la OCDE reclamó integrar datos epidemiológicos, meteorológicos y medioambientales, reforzar los sistemas de alerta temprana y desarrollar modelos predictivos que permitan anticipar futuras amenazas sanitarias.

La OCDE concluyó que los sistemas actuales de vigilancia no están plenamente adaptados a esta nueva realidad. Solo el 23% de los ministerios de Sanidad del mundo utiliza datos meteorológicos dentro de sus sistemas de vigilancia sanitaria, pese a que el 74% de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales proporciona información potencialmente útil.

(SERVIMEDIA)
15 Sep 2026
EDU/clc