Lectura

La ONCE reivindica la accesibilidad como “clave para garantizar la inclusión cultural” de las personas con discapacidad visual

- Con motivo del Día del Libro

Madrid
SERVIMEDIA

La ONCE reivindica la accesibilidad como “clave para garantizar la inclusión cultural” de las personas con discapacidad visual, a través del trabajo de su Servicio Bibliográfico, que adapta miles de obras a formatos como braille, audio y lectura digital accesible.

Con motivo del Día del Libro, que se celebra este jueves, el Servicio Bibliográfico de la ONCE (SBO) pone el foco en la importancia de “garantizar el acceso universal a la lectura” como base para la inclusión social, educativa y cultural de las personas con discapacidad visual. A través de la adaptación de contenidos y el desarrollo de materiales accesibles, este servicio se convierte en un puente esencial entre los libros y quienes no pueden acceder a ellos en formatos convencionales.

Al frente de este servicio se encuentra Carmen Bayarri, su directora, quien explicó, en una entrevista a Servimedia, que el objetivo principal es responder a las necesidades cambiantes de las personas afiliadas. “Intentamos mejorar cada día para estar a la altura de lo que necesitan en cada momento de su vida”, señaló. En este sentido, el SBO prioriza especialmente los materiales educativos, con el fin de que los estudiantes con discapacidad visual puedan “comenzar el curso en igualdad de condiciones que el resto de su clase”.

Pero la labor del servicio no se limita al ámbito académico. La lectura también forma parte del ocio y del desarrollo personal, por lo que la adaptación de obras literarias es otra de sus grandes líneas de trabajo. Actualmente, la biblioteca digital de la ONCE cuenta con más de 84.000 títulos accesibles desde distintos dispositivos, como móviles, ordenadores o asistentes de voz. Además, según señaló Carmen Bayarri, cuando una obra no está disponible, el servicio puede “producirla bajo demanda para garantizar que ninguna persona quede sin acceso a la lectura”.

“El acceso a la lectura es, en sí mismo, acceso a la cultura”, afirmó Bayarri. Este proceso no solo favorece la formación, sino que también abre la puerta a una inclusión educativa más equitativa, que a su vez repercute en mejores oportunidades laborales y, en última instancia, en una mayor integración social.

En este contexto, fechas como el Día del Libro se convierten en una oportunidad para visibilizar la realidad de las personas con discapacidad visual. “Es una ventana para decirle al mundo que nosotros también leemos y que necesitamos el apoyo de las editoriales para hacerlo mejor y más rápido”, subrayó la directora del SBO. Aunque reconoció la colaboración de grandes grupos editoriales, insistió en la necesidad de “avanzar hacia un modelo en el que los contenidos digitales sean accesibles desde su origen”.

El Servicio Bibliográfico trabaja con distintos formatos para garantizar el acceso a la lectura. Entre ellos destacan el braille, considerado el sistema de lectoescritura fundamental; el audio, que permite acceder a los contenidos a través del oído; y los textos digitales accesibles, que incorporan estructuras navegables y descripciones de imágenes. A estos se suman los materiales multisensoriales, especialmente dirigidos a la infancia, que combinan tinta, braille, colores, relieves y texturas para fomentar el hábito lector desde edades tempranas.

Estos libros inclusivos no solo benefician a los niños con discapacidad visual, sino que también tienen un impacto positivo en el entorno educativo. Según Bayarri, “generan curiosidad entre los compañeros y ayudan a romper barreras”, favoreciendo la convivencia y la empatía desde la infancia.

Desde dentro del servicio, profesionales como la técnica especializada en corrección de libros en braille, Cayetana Pérez, participan en el complejo proceso de adaptación de las obras. Este proceso comienza con el escaneado del libro en tinta, su conversión a formato digital y su posterior transcripción a braille mediante programas específicos. Finalmente, los correctores revisan el contenido para asegurar su calidad y precisión.

Pérez destacó, en una entrevista concedida a Servimedia, la importancia de estos materiales desde edades tempranas, especialmente los libros multiformato, que permiten a los niños familiarizarse con diferentes sistemas de lectura y compartir la experiencia con sus familias. “Son herramientas muy inclusivas que permiten que tanto padres como hijos, independientemente de si tienen discapacidad visual o no, puedan leer juntos”, explicó.

En cuanto al papel de las nuevas tecnologías, Cayetana Pérez señaló que “han supuesto un avance significativo”, facilitando el acceso a la lectura a través de dispositivos electrónicos. Sin embargo, también advirtió del riesgo de que “el braille pierda protagonismo entre las nuevas generaciones”, algo que consideró “fundamental preservar como herramienta de autonomía”.

De cara al futuro, el Servicio Bibliográfico de la ONCE trabaja en distintos proyectos para seguir mejorando la accesibilidad. Entre ellos destaca el impulso al intercambio internacional de libros gracias al Tratado de Marrakech, que permite compartir obras accesibles entre países, así como el desarrollo de soluciones para facilitar el acceso a contenidos científicos, musicales o en otros idiomas.

De cara al futuro, el Servicio Bibliográfico de la ONCE trabaja en distintos proyectos para seguir mejorando la accesibilidad. Entre ellos destaca el impulso al intercambio internacional de libros gracias al Tratado de Marrakech, que permite compartir obras accesibles entre países, así como el desarrollo de soluciones para facilitar el acceso a contenidos científicos, musicales o en otros idiomas.

A pesar de los avances, el principal reto sigue siendo lograr un diseño universal desde el origen. “Sería ideal que, al crear un libro, se pensara en todas las personas que van a querer acceder a él”, concluyó Bayarri. Mientras tanto, el Servicio Bibliográfico continúa trabajando para que la lectura sea, verdaderamente, un derecho al alcance de todos.

El Servicio Bibliográfico de la ONCE desempeña un papel clave en la garantía del acceso a la cultura para las más de 72.000 personas ciegas o con discapacidad visual afiliadas a la organización. Cada año gestiona alrededor de 50.000 solicitudes, adapta cerca de un millón de páginas, produce miles de materiales en braille y distribuye contenidos en distintos formatos.

Toda esta producción está disponible a través de la Biblioteca Digital de la ONCE, que permite el acceso a obras en braille y formato sonoro desde cualquier lugar, también a nivel internacional gracias al Tratado de Marrakech, facilitando así una lectura sin barreras.

(SERVIMEDIA)
23 Abr 2026
RIM/clc