Biodiversidad

Los orangutanes memorizan casi 250 plantas y animales que pueden comer

- Dependen del aprendizaje social para desarrollar sus dietas, según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Cuando un orangután salvaje abandona a su madre tras pasar muchos años a su lado, tiene un catálogo mental de casi 250 plantas y animales comestibles, así como el conocimiento de cómo adquirirlos y procesarlos.

Esa es la conclusión principal de un estudio realizado por ocho investigadores pertenecientes a instituciones de Alemania, Indonesia, Reino Unido o Suiza y publicado este lunes en la revista ‘Nature Human Behaviour’.

Este trabajo revela que ningún orangután podría construir este conocimiento enciclopédico por sí solo mediante ensayo y error, sino que conforma un repertorio culturalmente dependiente, esto es, un conjunto diverso de conocimientos que solo se alcanza tras años de observación y exploración junto a otros.

Los seres humanos adquieren amplios repertorios de conocimientos para sobrevivir y prosperar, desde las costumbres locales hasta las habilidades para diseñar innovaciones como arpones de pesca y teléfonos móviles.

Gran parte de este conocimiento cultural es demasiado amplio o complejo como para que un solo ser humano pueda innovar desde cero a lo largo de su vida. Más bien se acumula a partir de las innovaciones de muchos individuos.

“PRUEBAS CONVINCENTES”

Hasta ahora, no se ha aclarado si procesos similares se dan en las especies silvestres no humanas. Un equipo internacional de investigadores ha analizado si la variedad de dietas de los orangutanes salvajes supera lo que cualquier individuo podría adquirir por sí solo en un periodo de tiempo relevante.

“Aportamos pruebas convincentes de que la cultura permite a los orangutanes salvajes construir repertorios de conocimientos mucho más amplios de los que podrían aprender de forma independiente”, según Elliot Howard-Spink, investigador postdoctoral del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (Alemania) y actualmente investigador en la Universidad de Zúrich (Suiza).

Claudio Tennie, de la Universidad de Tubinga (Alemania), añade: “Estas dietas deben ser producto de las experiencias e innovaciones de muchos otros individuos, acumuladas a lo largo del tiempo. Por lo tanto, las raíces de la acumulación cultural humana podrían remontarse al menos 13 millones de años a nuestro último ancestro común con los grandes simios”.

Por otro lado, los investigadores querían saber si los orangutanes jóvenes pueden aprender de forma independiente todo su conjunto de especies de plantas y animales comestibles antes de convertirse en adultos autosuficientes (con unos 15 años) o si necesitan aprender esta información de otros.

Utilizaron datos exhaustivos recopilados sobre orangutanes salvajes de Sumatra que viven en los bosques pantanosos de Suaq Balimbing (Indonesia). Esto incluyó 12 años de observaciones diarias, donde se registró el comportamiento cada pocos minutos.

Pero ese conjunto de datos por sí solo no era suficiente. El equipo necesitaba crear escenarios en los que los orangutanes jóvenes se vieran privados de diferentes tipos de interacciones sociales a medida que crecían.

Además, a los científicos les resultaba imposible seguir a los orangutanes día a día durante los muchos años que tardan en crecer y, al mismo tiempo, registrar todas sus oportunidades de aprendizaje. Por ello, idearon otro método.

MODELO DE SIMULACIÓN

Utilizando fotos diarias de datos reales, Howard-Spink construyó un modelo de simulación que recreó la vida de los orangutanes desde su nacimiento hasta que alcanzaban la madurez a los 15 años.

El modelo incorporó tres comportamientos sociales clave que influyen en el desarrollo de la dieta de los orangutanes: observar de cerca a otros mientras comían en el bosque (un comportamiento (esto es, mirar fijamente), estar muy cerca de otros que se alimentaban (lo que los hacía más propensos a explorar alimentos similares) o ser guiados a sitios de alimentación adecuados, sin ningún contacto social adicional.

Cuando se disponía de los tres tipos de aprendizaje social (la condición más similar a la de los individuos salvajes), los orangutanes simulados llevaron a cabo dietas similares a las de los adultos (alrededor de 224 tipos de alimentos) aproximadamente a la misma edad que los orangutanes salvajes. Estas similitudes entre el modelo y los animales salvajes confirmaron la precisión de la simulación y su aplicabilidad en el mundo real, según los autores.

“Estamos viendo la evidencia más sólida hasta el momento de que las dietas de los orangutanes se acumulan culturalmente a lo largo de muchas generaciones”, destaca El coautor Andrew Whiten, de la Universidad de St Andrews (Reino Unido).

Los orangutanes adultos suelen ser solitarios, lo que convierte su larga infancia en una valiosa ventana para la transmisión cultural. “En la naturaleza, la presencia constante de una madre y las breves asociaciones con otros individuos son cruciales para el aprendizaje y el desarrollo de los orangutanes durante sus primeros años”, afirma Caroline Schuppli, del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal.

(SERVIMEDIA)
24 Nov 2025
MGR/clc

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