Aniversario

La Palma mantiene vigilado Tajogaite por la emisiones de gases cinco años después de la erupción

MADRID
SERVIMEDIA

La isla de La Palma conmemora este sábado el quinto aniversario de la erupción del volcán Tajogaite con retos aún abiertos en materia de reconstrucción, control de gases y recuperación económica. Aunque ya no se registran señales de una nueva reactivación, el semáforo volcánico sigue en amarillo por la persistencia de emisiones de CO₂ y radón en zonas como Puerto Naos y La Bombilla, según el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca).

El 19 de septiembre de 2021 comenzó la erupción en la dorsal de la cordillera Cumbre Vieja, en el sur de la isla de La Palma. El episodio se prolongó durante 85 días y transformó de forma permanente el paisaje y la realidad socioeconómica de la isla. Cinco años después, las administraciones locales y la comunidad científica coincidieron en que la emergencia terminó, pero la recuperación sigue en marcha.

En este quinto aniversario, la vigilancia del sistema volcánico continúa siendo "una prioridad". El comité científico del Pevolca mantiene el nivel amarillo de riesgo volcánico debido a la persistencia de emisiones gaseosas en diferentes puntos de la vertiente occidental de la isla. Los trabajos de seguimiento se centran especialmente en la evolución del dióxido de carbono y del radón, cuya presencia sigue condicionando la recuperación total de algunas zonas afectadas.

Los equipos científicos siguen aportando, además, información sobre el funcionamiento interno del sistema magmático que alimentó la erupción. Los estudios publicados este año 2026 permitieron reconstruir con mayor precisión la evolución del magma antes y durante el proceso eruptivo, con aplicaciones para la vigilancia de futuras crisis volcánicas en Canarias. Así, el Instituto Geográfico Nacional reveló que el volcán llegó a generar más de un centenar de centros de emisión secundarios durante días en que permaneció, una cifra que pone de manifiesto la complejidad del sistema eruptivo que transformó el Valle de Aridane en 2021.

Junto a la gestión del riesgo, los investigadores continúan profundizando en el conocimiento del fenómeno eruptivo. Los trabajos desarrollados por el Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcán) y diversos equipos científicos permitieron reconstruir con mayor precisión la evolución del sistema magmático que alimentó la erupción, mejorando la comprensión de los procesos que preceden a una crisis volcánica y reforzando las herramientas de vigilancia.

LEGADO GEOLÓGICO

Junto a la reconstrucción material, los especialistas creen que se debe convertir el legado geológico del volcán en una oportunidad vinculada al turismo de naturaleza, el geoturismo y la divulgación científica. Diversos proyectos impulsados por el Cabildo de La Palma estudian además los futuros usos de las fajanas creadas por la erupción y su integración en estrategias de desarrollo sostenible.

El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, defendió que el proceso de recuperación debe seguir apoyándose en criterios técnicos y científicos para no comprometer la seguridad ni la salud de la población: "La comunicación y coordinación permanente ha sido esencial para continuar avanzando hacia una nueva realidad en la que nos adaptemos a vivir con el volcán Tajogaite".

Imagen de 2021 con las coladas incandescentes bajando al océano | Foto de Involcán

RECUPERACIÓN TURÍSTICA

La recuperación también avanza en el plano económico. Tras el impacto combinado de la pandemia y la erupción, los indicadores turísticos mostraron una evolución positiva. Según datos difundidos por el Cabildo de La Palma y analizados por la Universidad de La Laguna, la isla recibió 113.564 visitantes durante el primer trimestre de 2026, un 17,45% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que el turismo peninsular aumentó un 31,8% en los primeros meses del año. El volumen total de visitantes ya se sitúa ligeramente por encima de los niveles previos a la pandemia, consolidando la recuperación del sector.

Esta evolución encaja con el modelo turístico planteado por los investigadores de la Universidad de La Laguna Hernández Martín, Fernández Hernández, Viera González y Nisamar Baute Díaz en un artículo publicado en la revista Ambienta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Los autores defienden que la recuperación de La Palma debe apoyarse en activos diferenciales como el geoturismo, el turismo científico, el astroturismo y la puesta en valor del patrimonio natural y volcánico de la isla.

Entre esos activos destaca la condición de La Palma como Reserva Mundial de la Biosfera, considerada uno de los principales valores ambientales y científicos del territorio. Según expuso el profesor titular del Área de Zoología de la Universidad de La Laguna José Carlos Hernández, en otro artículo del citado monográfico sobre La Palma, esta figura permite compatibilizar la conservación de ecosistemas de alto valor con la investigación, la educación ambiental y el desarrollo sostenible.

La Reserva constituye además un marco privilegiado para "impulsar proyectos relacionados con la biodiversidad, el cambio climático y la observación de procesos naturales únicos en el archipiélago".

Imagen aérea de la colonización por algas de una de las fajanas | Foto de Plocan

LA FAJANA, LABORATORIO NATURAL

Uno de los ejemplos más visibles de esta nueva etapa son las fajanas generadas por la erupción. Los ríos de lava que llegaron al océano añadieron unas 48 hectáreas visibles en superficie, pero el impacto submarino fue mayor, alcanzando unas 78 hectáreas de nuevo fondo volcánico, de las cuales unas 30 permanecen totalmente sumergidas. Pero, más allá de su dimensión geográfica, la comunidad científica considera estas nuevas superficies de origen magmático un laboratorio natural de alcance internacional.

José Carlos Hernández destacó que las nuevas superficies volcánicas han permitido observar en tiempo real la colonización de ecosistemas marinos nacidos tras la erupción, ofreciendo "una oportunidad excepcional para estudiar los mecanismos de regeneración ecológica". En paralelo, observaciones realizadas por equipos del Instituto Espalo de Oceanografía (CSIC) detectaron "una recuperación sorprendentemente rápida de algunos hábitats marinos frente a la nueva costa".

Incluso algunas especies sensibles sobrevivieron muy cerca de las coladas. Tal es el caso de abundantes comunidades algales, peces, erizos y crustáceos sobre los nuevos sustratos volcánicos, además de la supervivencia de algunas colonias de corales situadas a escasa distancia de las coladas. Además, conectó directamente la fajana con la idea de convertir a La Palma en un centro internacional de investigación sobre océanos, cambio climático y vulcanismo.

La evolución de las fajanas también está siendo objeto de seguimiento por parte de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan), ente público creado por el Gobierno canario y el del Estado, mediante el proyecto Delta. Sus investigadores estudian la biodiversidad, la geología y las emisiones gaseosas de estos nuevos espacios, con el objetivo de comprender cómo se regeneran los ecosistemas marinos y explorar nuevas oportunidades ligadas al turismo científico.

Para la comunidad oceanográfica, la fajana constituye una infraestructura natural irrepetible por la combinación de vulcanismo reciente, fondos marinos de nueva creación y procesos de colonización biológica, así como un laboratorio de referencia internacional para estudiar los océanos del futuro y los mecanismos de adaptación de la biodiversidad frente a cambios ambientales extremos.

Junto a la boca del Tajogaite ya resurge la vegetación | Foto de Servimedia / Eduardo Fdez.

(SERVIMEDIA)
19 Sep 2026
EDU/fcm/mag